La última vez que una ministra de salud se atrevió a difundir las estadísticas que confirmaban un aumento sin precedentes de la mortalidad materna e infantil en Venezuela, el gobierno de Nicolás Maduro la destituyó del cargo. Era mayo de 2017, cuando la ginecóloga Antonieta Caporale ordenó que se publicaran estos reportes epidemiológicos en la página web del Ministerio de Salud que no se actualizaban desde el 2014. Sin embargo, apenas unas horas después, supo que tendría que dejar su despacho.

Desde entonces, el régimen no difunde los informes y boletines sanitarios y sus funcionarios evitan hacer declaraciones que reconozcan lo que ya es imposible de ocultar en el país: el enorme retroceso de la salud de los venezolanos por el colapso de los hospitales, la escasez de alimentos y medicinas y el deterioro generalizado de las condiciones de vida.

Los más confiables indicadores que nos dan una idea de la magnitud del daño a la salud de todo un país solo aparecen en los informes de organizaciones humanitarias, asociaciones científicas de médicos y profesionales de la salud que se enfrentan a la censura y ONG locales que están Venezuela. Para este especial, revisamos los reportes de 19 instituciones que cubren los datos ausentes en distintos tópicos de salud pública y los analizamos para mostrarlos en gráficos que nos ayuden a tomar una radiografía actual de la crisis.

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