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Sobre la investigación The Cancer Calculus

Cómo Merck mantiene el precio de su medicamento oncológico de venta récord, Keytruda, extremadamente alto, excluyendo a los pacientes y presionando a los sistemas de salud en todo el mundo.

Cancer Calculus — Banner animation (Chelsea Conrad-ICIJ)
Ilustración: Chelsea Conrad/ICIJ

Una investigación de un año del Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ) revela cómo Merck & Co. ha mantenido el precio de su medicamento oncológico estrella, Keytruda, en niveles extraordinariamente altos, mientras disuade la entrada de competidores.

The Cancer Calculus (El medicamento del millón, en español), una investigación del ICIJ y 47 medios en todo el mundo, aporta nuevas evidencias sobre las estrategias que han permitido a Merck ampliar el uso de Keytruda, incluso en casos donde sus beneficios son más limitados y dosis más bajas podrían ser igualmente efectivas.

Keytruda, conocido genéricamente como pembrolizumab, es uno de los medicamentos más influyentes en el tratamiento del cáncer. Convierte el sistema inmunitario del paciente en un arma contra las células cancerosas. La Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos lo aprobó en 2014 para tratar el melanoma avanzado, la forma más agresiva de cáncer de piel. Desde entonces, ha ampliado sus indicaciones a al menos 19 tipos de cáncer.

La investigación del ICIJ encontró que los precios de lista de Merck —es decir, los precios iniciales sin descuento— varían enormemente entre países: van desde unos 850 dólares por un vial de 100 mg en Indonesia hasta 6.015 dólares por el mismo vial en Estados Unidos.

En Estados Unidos, el precio de lista (el precio inicial del medicamento antes de descuentos o negociaciones con aseguradoras) de Keytruda por dosis supera actualmente los 12.000 dólares. Administrado por infusión intravenosa —generalmente en dosis de 200 miligramos cada tres semanas o de 400 mg cada seis semanas—, el tratamiento puede prolongarse hasta dos años, lo que equivale a un costo total de hasta 416.000 dólares solo por el medicamento en EE. UU., y en algunos casos incluso más, aunque las aseguradoras suelen dejar de cubrirlo después de ese periodo.

Con el costo de los medicamentos con receta en constante aumento, el presidente Donald Trump convocó a los principales ejecutivos de las grandes farmacéuticas a la Casa Blanca en diciembre de 2025 y prometió reducir los precios de los medicamentos en el país. Entre ellos estaba Robert M. Davis, director ejecutivo de Merck.

Todas las compañías se comprometieron a reducir precios, pero Merck no asumió ese compromiso en el caso de Keytruda, que generó 31.700 millones de dólares en 2025, casi la mitad de los ingresos totales de la empresa. El 60% de las ventas del medicamento provino de Estados Unidos.

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Estados Unidos El presidente Donald Trump estrecha la mano del director ejecutivo de Merck, Robert Davis, durante el evento en la Casa Blanca que anunció precios más bajos de los medicamentos en diciembre.
Imagen: Alex Wong/Getty Images

Basada en cientos de entrevistas con oncólogos, pacientes con cáncer y sus familias, expertos en patentes, reguladores y actores de la industria farmacéutica, así como en datos exclusivos de precios y análisis de patentes, la investigación The Cancer Calculus revela cómo Merck ha logrado sostener su dominio.

El trabajo también se sustenta en miles de páginas de documentos, incluidas presentaciones corporativas, registros de oficinas de patentes, demandas judiciales y archivos regulatorios, además de cientos de solicitudes de acceso a la información realizadas en decenas de países.

Una fortaleza de patentes. Un análisis del ICIJ sobre las patentes de Keytruda —basado en bases de datos especializadas y en información compartida por I-MAK, que investiga las inequidades del sistema de patentes— muestra que existen al menos 1.212 solicitudes vinculadas a las familias de patentes del medicamento en 53 países, regiones y territorios.

Las patentes principales de Keytruda tienen como fecha de vencimiento 2028. Sin embargo, el ICIJ encontró que Merck ha seguido presentando y obteniendo patentes secundarias que van más allá de su componente farmacéutico central, lo que podría extender su exclusividad comercial en Estados Unidos hasta, al menos, 2042.

Este entramado de patentes adicionales —capaz de abrumar y desalentar a potenciales competidores— podría retrasar la entrada de alternativas más económicas y dejar a cientos de miles de pacientes sin acceso a opciones más asequibles durante los próximos 15 años.

Merck declaró al ICIJ que es un mito común que las compañías farmacéuticas “jueguen con el sistema de patentes” al presentar múltiples solicitudes superpuestas para retrasar la entrada de alternativas genéricas o biosimilares. La empresa sostuvo, en cambio, que se ha demostrado reiteradamente que el número de patentes no predice cuándo ingresan los genéricos al mercado.

Dosificación calculada. Los investigadores señalan que Keytruda suele prescribirse en dosis más altas o durante períodos más prolongados de lo necesario. La Organización Mundial de la Salud estima que cambiar a pacientes con cáncer de pulmón a una dosificación basada únicamente en el peso corporal podría generar ahorros de hasta 5.000 millones de dólares a nivel mundial para 2040.

Hospitales de Singapur, Malasia y Taiwán han llegado a conclusiones similares, y varios países —entre ellos los Países Bajos, Canadá e Israel— han comenzado a adoptar este enfoque, en el que la cantidad de medicamento se ajusta según el peso del paciente, con resultados prometedores.

Merck declaró al ICIJ que, si bien las estrategias para reducir costos en los sistemas de salud son importantes, lo es aún más garantizar una atención adecuada a los pacientes, especialmente en el caso de medicamentos potencialmente transformadores como el pembrolizumab.

“Los dos regímenes de dosificación de Keytruda aprobados por la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos para el tratamiento del cáncer se basan en amplios datos preclínicos y en sólida evidencia clínica”, afirmó la compañía. Añadió que las directrices de dosificación varían según el tipo de cáncer y si Keytruda se utiliza solo o en combinación con otros tratamientos.

Influencia en las prescripciones. Merck ha invertido millones de dólares en fortalecer sus vínculos con médicos y grupos de pacientes, así como en financiar becas de investigación. Diversos estudios muestran que este tipo de pagos puede influir en las decisiones de prescripción, incluso sin mejoras claras en las tasas de supervivencia.

Solo en Estados Unidos, los registros indican que la compañía realizó cerca de 52 millones de dólares en pagos por consultorías y otros conceptos vinculados a Keytruda entre 2018 y 2024. Cinco médicos, por ejemplo, recibieron más de un millón de dólares cada uno.

Ganancias extraordinarias. Estas prácticas, combinadas con una agresiva estrategia de marketing, han impulsado a Keytruda a generar 163.000 millones de dólares en ventas desde 2014, convirtiéndolo en uno de los medicamentos más vendidos de todos los tiempos.

Mientras tanto, la compañía ha destinado casi 75.000 millones de dólares al pago de dividendos a sus accionistas y 43.000 millones a la recompra de acciones.

Las ventas de Keytruda ascendieron a 31700 millones
de dólares en 2025

Precios por las nubes. Los precios de Keytruda varían ampliamente, pero se mantienen elevados en todo el mundo. El ICIJ encontró que, en Estados Unidos, los costos del tratamiento son especialmente desiguales.

Datos compilados por Serif Health —una empresa con sede en San Francisco que analiza información sobre reembolsos en el sistema de salud— y compartidos con el ICIJ muestran que los montos que pagan pacientes y aseguradoras pueden variar de forma drástica. En todo el país, los costos estimados oscilan entre 5.858 y 43.800 dólares por un tratamiento típico de 200 mg de Keytruda, dependiendo de dónde se administre, qué aseguradora intervenga, qué proveedor participe y cómo se facture.

Merck dijo al ICIJ que tiene una larga trayectoria de “fijación responsable de precios” para sus medicamentos, con el objetivo de reflejar su valor para pacientes, sistemas de salud y la sociedad. También señaló que aplica precios diferenciados entre países y, en algunos casos, dentro de un mismo mercado, en función de múltiples factores.

Según la compañía, entre esos factores se incluyen el valor terapéutico del medicamento, los sistemas de fijación de precios y reembolso de cada país, y la capacidad de los gobiernos para financiar la atención sanitaria.

La industria de la I+D. Merck afirma haber invertido decenas de miles de millones de dólares en el desarrollo de Keytruda. Sin embargo, un análisis de Public Eye, una organización sin fines de lucro con sede en Suiza, estima que los costos de investigación y desarrollo del medicamento ascienden a 1.900 millones de dólares, es decir, alrededor del 1% de sus ingresos globales desde su lanzamiento en 2014.

Si se incluyen los costos de ensayos clínicos fallidos, la estimación de I+D alcanza los 4.800 millones de dólares, aproximadamente el 3% de los ingresos del fármaco. Patrick Durisch señaló que sus cálculos se basan en una revisión de los ensayos clínicos de Keytruda y sus costos promedio, que representan la mayor parte del gasto en I+D.

Los críticos sostienen que los precios de Merck responden más a la maximización de beneficios que a los costos de innovación.

La investigación también muestra cómo estas dinámicas pueden empujar a los pacientes a medidas desesperadas: recurren con frecuencia a campañas de financiamiento colectivo o incluso a mercados negros en busca de precios más bajos. Desde que Keytruda llegó al mercado en 2014, el ICIJ identificó 632 casos en los que pacientes de 51 países utilizaron plataformas como GoFundMe para recaudar dinero para sus tratamientos.

Algunos pacientes acuden a los tribunales para acceder al medicamento y mueren mientras esperan un fallo. En países con menos recursos, los médicos pueden verse obligados a racionar el tratamiento, decidiendo quién accede y quién queda fuera. Solo en México, el ICIJ y sus socios identificaron cuatro casos en los que se suministró Keytruda falsificado a hospitales.

The Cancer Calculus pone de manifiesto cómo un sistema que protege los monopolios en la fijación de precios farmacéuticos prioriza el lucro por encima del acceso. El proyecto también muestra que Merck utilizó atajos regulatorios —como las aprobaciones aceleradas y las designaciones de medicamentos huérfanos (para enfermedades raras que la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos considera que afectan a menos de 200.000 personas en Estados Unidos)— para mantener su dominio y proteger sus márgenes de beneficio, mientras los pacientes libran luchas desesperadas por mantenerse con vida.

Keytruda ha transformado indudablemente la atención oncológica al prolongar la supervivencia de pacientes con melanoma, cáncer de pulmón y otros tumores de difícil tratamiento. Incluso contribuyó a que el expresidente Jimmy Carter viviera más años tras desarrollar un cáncer de piel avanzado. Pero The Cancer Calculus revela que las negociaciones confidenciales de precios de Merck con gobiernos de todo el mundo han reforzado un escenario de profunda inequidad: sistemas de salud ya presionados asumen costos elevados —a veces a expensas de otros tratamientos que dejan de financiar— y los médicos se ven obligados a decidir qué pacientes pueden tratar.

En última instancia, The Cancer Calculus es un estudio de caso de un sistema global de fijación de precios de medicamentos que no funciona: la historia de un fármaco innovador cuyos beneficios pueden ser extraordinarios, pero que se distribuye de forma desigual. Estas historias evidencian la urgente necesidad de replantear cómo el mundo equilibra innovación, costo y acceso. Para cientos de miles de pacientes, ese equilibrio puede definir su supervivencia.

La investigación The Cancer Calculus es presentada por:

El equipo ICIJ

  • Director: Gerard Ryle
  • Editor jefe: Fergus Shiel
  • Subdirectora general: Annys Shin
  • Reportero principal: Sydney P. Freedberg
  • Editores senior: Whitney Joiner, David Rowell, Dean Starkman
  • Editores: Joanna Robin
  • Jefa de datos e investigación: Delphine Reuter
  • Subdirectora de datos e investigación: Karrie Kehoe
  • Equipo de datos e investigación: Denise Ajiri, Agustín Armendariz, Jelena Cosic, Jesús Escudero, Miguel Fiandor Gutiérrez
  • Reporteros: Isabella Cota, Brenda Medina, Micah Reddy, Nicole Sadek
  • Editores asociados y verificadores de hechos: Kathleen Cahill, Richard H.P. Sia
  • Correctora: Angie Wu
  • Responsable de digital y producto: Hamish Boland-Rudder
  • Editora digital: Joanna Robin
  • Productora digital: Carmen Molina Acosta
  • Desarrollador web: Antonio Cucho Gamboa
  • Productora de redes sociales: Daniela Vivas Labrador
  • Director de tecnología: Pierre Romera Zhang
  • Subdirectora de tecnología: Caroline Desprat
  • Equipo tecnológico: Soline Ledésert, Bruno Thomas, Maxime Vanza Lutonda, Whitney Awanayah, Javier Ladrón de Guevara, Carolina Verónica López Cotán, Clément Doumouro, Marie Gillier
  • Diseño e ilustración: Chelsea Conrad
  • Responsable de formación: Jelena Cosic

El equipo de investigación

  • Iván Ruiz (CLIP) Argentina
  • Emilia Delfino (elDiarioAR) Argentina
  • Mariel Fitz Patrick (Infobae) Argentina
  • Sandra Crucianelli (Infobae) Argentina
  • Hugo Alconada Mon (La Nación) Argentina
  • Ricardo Brom (La Nación) Argentina
  • Edgardo Litvinoff (Ruido) Argentina
  • Gerard Ryle (ICIJ) Australia
  • Hamish Boland-Rudder (ICIJ) Australia
  • Laurin Lorenz (Der Standard) Austria
  • Muzayen Al-Youssef (Der Standard) Austria
  • Stefan Melichar (perfil) Austria
  • Lars Bové (De Tijd) Bélgica
  • Delphine Reuter (ICIJ) Bélgica
  • Kristof Clerix (Knack) Bélgica
  • Anne-Sophie Leurquin (Le Soir) Bélgica
  • Joël Matriche (Le Soir) Bélgica
  • Guilherme Waltenberg (Poder360) Brasil
  • Mario Cesar Carvahlo (Poder360) Brasil
  • Amy Dempsey (Toronto Star) Canadá
  • Jesse McClean (Toronto Star) Canadá
  • Megan Ogilvie (Toronto Star) Canadá
  • Francisca Skoknic (LaBot) Chile
  • Andrés Bermúdez Liévano (CLIP) Colombia
  • César Giraldo (El Espectador) Colombia
  • Juan Diego Quiceno (El Espectador) Colombia
  • Sergio Silva (El Espectador) Colombia
  • Juan Fernando Lara (La Nación) Costa Rica
  • Natalia Vargas (La Nación) Costa Rica
  • Natasha Cambronero (La Nación) Costa Rica
  • Kirsi Karppinen (Yle) Finlandia
  • Minna Knus-Galan (Yle) Finlandia
  • Bruno Thomas (ICIJ) Francia
  • Caroline Desprat (ICIJ) Francia
  • Clément Doumouro (ICIJ) Francia
  • Decano Starkman (ICIJ) Francia
  • Marie Gillier (ICIJ) Francia
  • Pierre Romera Zhang (ICIJ) Francia
  • Soline Ledésert (ICIJ) Francia
  • Lion Summerbell (ICIJ) Francia
  • Louis Schimchowitsch (ICIJ) Francia
  • Susanne Amann (DER SPIEGEL) Alemania
  • Bastian Obermayer (Paper Trail Media) Alemania
  • Frederik Obermaier (Paper Trail Media) Alemania
  • Magdalena Oppitz (Paper Trail Media) Alemania
  • Maria Christoph (Paper Trail Media) Alemania
  • Sophia Baumann (Paper Trail Media) Alemania
  • Sophia Stahl (Paper Trail Media) Alemania
  • Eleni Klotsikas (ZDF) Alemania
  • Marta Orosz (ZDF) Alemania
  • Despina Papageorgiou (Reporteros Unidos) Grecia
  • Francisco Rodríguez (Plaza Pública) Guatemala
  • Jody García (Plaza Pública) Guatemala
  • András Pethő (direkt36) Hungría
  • Zita Szopko (direkt36) Hungría
  • Zsuzsanna Wirth (direkt36) Hungría
  • Anonna Dutt (El Expreso Indio) India
  • Kaunain Sheriff (The Indian Express) India
  • Nayonika Bose (El Expreso Indio) India
  • Ritu Sarin (The Indian Express) India
  • Karrie Kehoe (ICIJ) Irlanda
  • Shauna Bowers (Irish Times) Irlanda
  • Uri Blau (Shomrim) Israel
  • Scilla Alecci (ICIJ) Italia
  • Leo Sisti (L'Espresso) Italia
  • Gloria Riva (L'Espresso) Italia
  • Hala Nasreddine (DARAJ) Líbano
  • Jana Barakat (DARAJ) Líbano
  • Yiswaree Palansamy (Malaysiakini) Malasia
  • Jacob Borg (Times of Malta) Malta
  • Carlos Carabaña (El País) México
  • Aldo Canedo (El Sol de México) México
  • Isabella Cota (ICIJ) México
  • Armando Talamantes (Quinto Elemento Lab) México
  • Violeta Santiago (Quinto Elemento Lab) México
  • Dejan Milovac (MANS) Montenegro
  • Gaby de Groot (Het Financieele Dagblad) Países Bajos
  • Thieu Vaessen (Het Financieele Dagblad) Países Bajos
  • Dirk Waterval (Trouw) Países Bajos
  • Martijn Roessingh (Trouw) Países Bajos
  • Eiliv Frich Fiydal (VG) Noruega
  • Alicia Tovar (Salud con lupa) Perú
  • Fabiola Torres (Salud con lupa) Perú
  • Jason Martínez (Salud con lupa) Perú
  • Micael Pereira (Expresso) Portugal
  • Mihaela Tănase (Contexto) Rumanía
  • Jelena Cosic (ICIJ) Serbia
  • Micah Reddy (ICIJ) Sudáfrica
  • Jiyoon Kim (KCIJ-Newstapa) Corea del Sur
  • Daniele Grasso (El País) España
  • Carolina Verónica López Cotán (ICIJ) España
  • Javier Ladrón de Guevara (ICIJ) España
  • Jesús Escudero (ICIJ) España
  • Miguel Fiandor Gutiérrez (ICIJ) España
  • Joaquín Castellón (La Sexta), España
  • Mario Orgaz (La Sexta) España
  • Philipp Albrecht (República) Suiza
  • Timo Kollbrunner (República), Suiza
  • Sabrina Pisu (RSI) Suiza
  • Pelin Unker (DW Türkçe) Türkiye
  • Andjela Milivojevic (TBIJ) Reino Unido
  • Fiona Walker (TBIJ) Reino Unido
  • Warren Thompson (Finance Uncovered) Reino Unido/África
  • Antonio Cucho (ICIJ) EE. UU.
  • Brenda Medina (ICIJ) EE. UU.
  • Angie Sandoval (Univision) EE. UU.
  • Gerardo Reyes (Univision) EE. UU.
  • Austin Fast (USA Today) EE. UU.
  • Doug Caruso (USA Today) EE. UU.
  • Ken Alltucker (USA Today) EE. UU.
  • Agustín Armendariz (ICIJ) EE. UU.
  • Angie Wu (ICIJ) EE. UU.
  • Annys Shin (ICIJ) EE. UU.
  • Carmen Molina Acosta (ICIJ) EE. UU.
  • Daniela Vivas Labrador (ICIJ) EE. UU.
  • David Rowell (ICIJ) EE. UU.
  • Denise Ajiri (ICIJ) EE. UU.
  • Fergus Shiel (ICIJ) EE. UU.
  • Joanna Robin (ICIJ) EE. UU.
  • Kathleen Cahill (ICIJ) EE. UU.
  • Nicole Sadek (ICIJ) EE. UU.
  • Richard H.P. Sia (ICIJ) EE. UU.
  • Sydney Freedberg (ICIJ) EE. UU.
  • Whitney Joiner (ICIJ) EE. UU.