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Grupos ultraconservadores estadounidenses promueven la desinformación sobre la pandemia

Organizaciones cristianas de Estados Unidos, conectadas al gobierno de Donald Trump, han gastado millones de dólares en América Latina para impulsar agendas antiderechos, incluyendo desinformación sobre la pandemia de coronavirus, revela hoy openDemocracy.

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Ilustración: Paul Hamilton

Seis organizaciones ultraconservadoras de Estados Unidos financiaron y promovieron campañas de desinformación sobre temas relacionados a la pandemia de Covid-19 y los derechos sexuales y reproductivos en América Latina, revela hoy el medio investigativo openDemocracy. Varias están conectadas al gobierno de Donald Trump y han gastado al menos 44 millones de dólares en la región desde el 2007, según sus declaraciones financieras presentadas al Servicio de Impuestos Internos.

Una de las organizaciones con mayor actividad es Population Research Institute (PRI), liderada por Steven Mosher, quien publicó un libro en el que afirma que el nuevo coronavirus fue creado en un laboratorio de China como un arma biológica y luego fue liberado intencionalmente.

Mosher forma parte de un grupo de lobby anti-China que cofundó con Steve Bannon, exjefe de campaña de Trump. Entre 2008 y 2017, su organización gastó más de un millón de dólares en “entrenar” a grupos conservadores que se oponen a los derechos sexuales y reproductivos en España y la región.

PRI asegura haber entrenado a personal de CitizenGo, el grupo conservador con sede en España que tiene nexos con partidos de extrema derecha en Europa, en el “uso de herramientas de estrategia política, comunicacional y análisis de escenario”. El director de PRI en América Latina, el peruano Carlos Polo Samaniego, integra el patronato de CitizenGo, y es acusado por su propio hijo, el activista LGBTI Carlos Polo Villanueva, de haber obligado a colegios católicos y evangélicos a que sus estudiantes participen en marchas contra el aborto en el Perú.

Cuando openDemocracy le preguntó a Polo por las acusaciones de su hijo, no las negó. “Lo amo como hijo y lo respeto como persona, aunque no coincidimos en nuestras opiniones. PRI defiende y promueve la libertad de expresión de todas las personas”, contestó.

En abril pasado, CitizenGo lanzó una petición en línea para desfinanciar a la Organización Mundial de la Salud con el argumento de que es “el altavoz de la propaganda comunista china” y que con dinero público “promueve que se enseñe la masturbación a niños de 0 a 4 años… y se fuerce a los médicos para que practiquen operaciones de ‘reasignación’ de sexo a los niños”.

Otra de las organizaciones que openDemocracy analizó es la American Society for the Defense of Tradition, Family and Property (Tradición, Familia y Propiedad o TFP), que declaró un gasto de por lo menos 2.7 millones de dólares en América Latina desde 2007.

Fundada en 1960 en Brasil como una red católica y anticomunista, su brazo estadounidense tachó la actual crisis sanitaria como “el esfuerzo más monumental en ingeniería social y trasvase ideológico de la historia”. Uno de los grupos brasileños que forman parte de la red TFP publicó artículos que niegan la existencia de casos de Covid-19 en Río de Janeiro y aseguró que los números de muertes eran “inflados y manipulados” por medios y políticos para crear “miedo y desesperanza”.

“Con la justificación de combatir el virus, la iglesia y los buenos son perseguidos”, dice uno de los artículos publicados en Brasil por el Instituto Plinio Corrêa de Oliveira, asociado a TFP, en referencia al cierre temporal de los templos en ese país, que tiene la segunda mayor cantidad de muertes por Covid-19, después de Estados Unidos.

“La desinformación es central para la táctica de la extrema derecha latinoamericana de desmantelar derechos y sistemas democráticos en la región”, apunta Thiago Amparo, profesor de derecho en la Fundação Getulio Vargas de São Paulo. “No estamos al tanto ni detrás de ninguna campaña y negamos que busquemos debilitar o tomar alguna medida contra la salud pública”, contestó TFP. Los artículos publicados por su “organización hermana y autónoma” en Brasil “no constituyen pronunciamientos oficiales”, agregó.

Tácticas de desinformación

El presidente de la organización católica y conservadora Human Life International, Shenan J. Boquet, sostuvo que la OMS está “usando el Covid-19 para propagar el aborto”. Este grupo repartió 2.3 millones de dólares en América Latina desde 2007. Junto a otra organización antiabortista estadounidense, Heartbeat International, respalda una red de “centros de embarazos en crisis”, que openDemocracy reveló este año, y que está acusada de confundir y manipular a mujeres de la región.

Otra entidad estadounidense, la World Youth Alliance (WYA), destinó 640.000 dólares a América Latina para promover una controvertida aplicación sobre fertilidad (la app FEMM) que busca disuadir a las usuarias en el uso de métodos anticonceptivos con el argumento de que son peligrosos.

Si una usuaria pide a la app información específica sobre anticoncepción, esta contesta que no la suministra porque los “métodos artificiales” para prevenir un embarazo “pueden ser perjudiciales para la salud de la mujer porque suprimen la función hormonal. Las hormonas son necesarias en niveles suficientes para promover una salud óptima”.

“La app es claramente tendenciosa. Obvia la evidencia científica que puede encontrarse en las guías del Ministerio de Salud o de la OMS sobre la eficacia y seguridad de todos los métodos anticonceptivos”, dijo la profesora de ginecología de la Facultad de Medicina de la Universidad de la República de Uruguay, Grazzia Rey.

Si una usuaria indica que busca evitar un embarazo, la app recomienda abstinencia sexual permanente o en los días fértiles. Anita Román, presidenta del Colegio de Matronas de Chile, señaló que tales métodos naturales tienen un alto margen de fallas y la abstinencia es “antinatural”.

Declaraciones financieras

La investigación de openDemocracy incluye un análisis de las declaraciones financieras de 28 grupos cristianos y de derecha de Estados Unidos. En sus reportes se evidencia que en total destinaron al menos 280 millones de dólares para actividades desarrolladas en todo el mundo desde 2007.

Estos datos, sin embargo, subestiman la influencia internacional y el dinero de la derecha cristiana estadounidense en todo el mundo. Los montos que se reparten a través de iglesias o grupos registrados como “filiales de iglesias”, por ejemplo, no están incluidos en este total, porque esas organizaciones no tienen obligación de declarar lo que gastan.

La Asociación Evangelística Billy Graham (BGEA) es probablemente uno de los grupos con más dinero repartido en la región: 21 millones de dólares entre 2007 y 2014, más otros 10 millones en México y Canadá. La dirige Franklin Graham, aliado de Trump en las elecciones de 2016.

Desde 2014, esta organización dejó de declarar su información financiera tras obtener una reclasificación como “asociación de iglesias”.

Focus on the Family destinó 6.2 millones de dólares entre 2008 y 2018 en actividades para América Latina. Esta organización ofrece programas en línea, podcasts y consejería en español con el mensaje de que la homosexualidad “no es normal” y la identidad trans “es un síndrome que se debe tratar”.

Su fundador, James Dobson, se pronunció en su momento contra el ‘impeachment’ a Trump y celebró sus posiciones antiabortistas y pro-Israel. A inicios de 2020, una exempleada de Dobson, Jenna Ellis, fue nombrada asesora legal de la campaña de Trump.

Alejandra Cárdenas, del Centro de Derechos Reproductivos, señaló que estos hallazgos “demuestran la manipulación de información por parte de la derecha cristiana estadounidense dirigida a resquebrajar los derechos humanos”.


El texto que publicamos es una versión resumida del reportaje original publicado por openDemocracy.

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