Perfiles para conocer a los que nos dejaron en la pandemia

La bisabuela que alentaba a Boca Juniors

A pesar de las bromas pesadas que uno de sus nietos le hacía, Luisa Berdichevsky nunca se enojaba con él. «Chuca, traeme cualquier revista que termine en XXX», le pidió una vez Martín Giménez Noble, uno de sus cuatro nietos. Ella fue al kiosco de diarios sin darse cuenta de que el encargo era pornografía. Volvió roja. «¿Pero cómo me mandas a comprar eso? El diariero me dijo que es porno. Sos un loco vos, eh» Cada vez que su nieto hacía una travesura ella repetía lo mismo: «Sos un loco vos». La picardía de sus nietos la divertía. En algún momento, Martín quiso conseguirle un novio porque Luisa llevaba varias décadas sin pareja, tras haber quedado viuda muy joven. Entonces la llevó con engaños a conocer a un hombre que tenía un kiosko cerca de su casa. Ella se puso roja y se fue. “Ya no tengo necesidad de un marido”, decía. Para ella la familia estaba completa.

En el recuerdo de sus nietos, Chuca siempre aparece cosiendo alguna prenda, jugando a las escondidas o haciendo masajes en los pies luego de los partidos de fútbol de los niños. «No puedo recordar su ausencia», dice Martín. Lo mismo le pasa a su prima, Geraldine Kohan, la mayor de los cuatro. Cuando ella tuvo su primera hija, Chuca, ahora bisabuela, se mudó sólo para estar con ellas y cuidarlas hasta en los mínimos detalles: cada vez que Geraldine se sentaba a amamantar a su hija, la bisabuela traía un vaso con agua y se lo dejaba muy cerca. Dar la teta da sed y deshidrata, le explicaba.

Era habitual ver a Chuca cantar en la casa con sus nietos y bisnietos: desde canciones para alentar a Boca Juniors hasta «Nuestro juramento», del ecuatoriano Julio Jaramillo, uno de sus temas favoritos que ella les enseñó a lo largo de los años. «Si tú mueres primero, yo te prometo: escribiré la historia de nuestro amor». Cuando estaba internada en el hospital, ya en sus últimos momentos, Martín le cantó esta canción en un audio de Whatsapp y la enfermera que la cuidaba puso el teléfono en su oído: «Hemos jurado amarnos hasta la muerte y si los muertos aman, después de muertos, amarnos más».

Geraldine Kohan recuerda a su abuela

Autora: Emilia Delfino / Editor: Juan Francisco Ugarte

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