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La segunda dosis: ¿cuán importante es recibirla?

Después de recibir la primera dosis de una vacuna contra el covid-19, han empezado a surgir algunas dudas: ¿cuán necesario es que nos pongamos una segunda? ¿ambas dosis deben ser de la misma vacuna? ¿cuánto tiempo debe pasar entre una y otra? ¿qué pasa si no la recibo? Si tuve reacciones la primera vez, ¿debo ponerme una segunda?

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Con excepción de la vacuna de Johnson & Johnson, otras doce vacunas de uso de emergencia requieren segunda dosis. Jonathan Weiss / Shutterstock.com

Hasta ahora, al menos 18 países de América Latina y el Caribe han aplicado las primeras dosis de la vacuna contra el covid-19. De acuerdo con datos de Our World in Data, hasta marzo de 2021 más de 17 millones de dosis habían sido administradas en la región.

Chile lidera la carrera al tener el mayor número de personas vacunadas: hasta el 16 de abril 40.42% de su población había recibido una dosis y 28,31% cumplía ya con el esquema completo. En cuanto al porcentaje de población con la primera dosis, le sigue Uruguay, Argentina, Brasil y México, con 29,54%, 11,74%, 11,67% y 8,41%, respectivamente.

Para los grupos de población más vulnerable, el haber recibido el antígeno contra el covid-19 es una buena noticia, pero solo la primera parte de ella. Con excepción de unas pocas vacunas como la de Cansino o Johnson & Johnson, que requieren una dosis, el resto está diseñado para ser aplicadas en dos fases y, con ello, propiciar la inmunidad que probó cada una en sus respectivos ensayos clínicos.

Aunque no hay discusión sobre la necesidad de recibir la segunda dosis, donde no hay suficiente consenso es sobre el tiempo que podría extenderse entre una y otra, principalmente en los lugares en los que el número de vacunas es limitado o donde acechan nuevas cepas.

En diciembre de 2020, Reino Unido anunció que extendería el lapso entre las dosis de sus dos vacunas autorizadas, Pfizer-BioNTech y AstraZeneca; en lugar de aplicar la segunda después de tres o cuatro semanas, que es el plazo recomendado por los fabricantes, lo haría tres meses después, con el fin de aplicar aunque sea una primera dosis, y dar cierto nivel de inmunidad, a la mayor cantidad de gente posible. La decisión ha provocado debate entre la comunidad científica: ¿baja el porcentaje de inmunidad después de tanto tiempo? ¿aumenta la posibilidad de que surjan y se multipliquen nuevas variantes resistentes a la vacuna?

Aunque aún no se tiene suficiente información para responder esas cuestiones, sí hay evidencia para apaciguar varias inquietudes y dudas que han surgido entre quienes esperan su segunda dosis.

¿Por qué se necesitan dos dosis?

Aunque no todas las vacunas funcionan igual (unas pueden usar virus inactivados; otras, material genético, proteínas u otros virus), todas buscan lo mismo: lograr que el cuerpo genere anticuerpos ante el patógeno para que lo recuerde cuando éste intente infectarlo y, al hacerlo, active la respuesta inmune y evite que la infección se convierta en enfermedad grave.

La razón de que la mayoría de las vacunas requieran dos dosis surge de la eficacia que mostró cada formulación en los ensayos clínicos. Por ejemplo, en sus primeras pruebas, las vacunas Pfizer BioNTech y Moderna mostraron una reacción inmune débil, pero ésta aumentó considerablemente cuando aplicaron la segunda dosis.

Es parecido como cuando se pretende llevar un objeto muy pesado de un lado hacia otro. Un par de personas podrían cargarlo y avanzar un tramo, pero si se suma un segundo conjunto de personas podrán levantarlo y moverlo con mayor facilidad y rapidez. De la misma forma funcionan las dosis: la primera inicia el proceso de protección y la segunda lo refuerza.

Así lo explica el infectólogo mexicano Eric Ochoa-Hein: “La primera exposición genera defensas, pero estas son potenciadas entre más veces son expuestas al microorganismo en cuestión. De forma coloquial: ‘la práctica hace al maestro’. Luego entonces, la segunda dosis es un refuerzo para generar mejores defensas. En los estudios de vacunas contra el covid-19 se ha demostrado que la cantidad de anticuerpos generalmente es mayor después de la segunda dosis”.

También los porcentajes de eficacia aumentan después de la segunda dosis. Aunque los estudios varían entre países, el aumento es generalizado: la de Pfizer pasa de 57%-61% en la primera dosis a 95% en la segunda, aunque hay reportes de que 15 días después de la primera dosis puede alcanzar entre 89 y 91%; la de AstraZeneca pasa de 60-73% a 82.4%; Sputnik V, de 73% a 91,4%; y Sinovac, de 3%-27.7% hasta 56.5%.

Por eso, en todos los casos se recomienda cumplir con las dos dosis, seguir los esquemas de vacunación en cada país y acudir al mismo sitio donde se le aplicó la primera vez para que las personas tengan mayor inmunidad y, en consecuencia, eviten enfermar gravemente aún si se contagian.

¿Por qué es necesario esperar varias semanas para recibir la segunda dosis?

Principalmente porque la inmunidad que propicia la vacuna no es inmediata. Los estudios señalan que una vez que una persona recibe la primera dosis tardará un promedio de 15 días en desarrollar los anticuerpos necesarios para recordar el virus en el futuro. Así que lo recomendable es dejar pasar varios días para permitir que el cuerpo reaccione a la primera dosis y pueda entonces sacar el máximo beneficio de la segunda.

“Cuando alguien se expone por vez primera a un microorganismo, los linfocitos B y T [los glóbulos blancos que forman parte de nuestro sistema inmune] ‘procesan’ al intruso: van generando anticuerpos contra varios de sus componentes y van ‘memorizando’ esa información”, explica Ochoa-Hein.

“Si la nueva exposición ocurre poco tiempo después no hay mucho tiempo para este procesamiento. Pero si se deja pasar más tiempo, la ‘memorización’ y el proceso de generación de anticuerpos habrán madurado lo suficiente para que, una vez que ocurra una nueva exposición, la respuesta inmunitaria sea más rápida e intensa que la primera”, dice el infectólogo.

¿Es la misma sustancia
la que se usa en ambas dosis?

Sí. Las personas que hayan recibido cierto tipo de vacuna deberán recibir exactamente la misma sustancia en la segunda dosis. Eso está estipulado en todo plan de vacunación y todo gobierno debe cumplir con ello. La única excepción es que aquellas personas que hayan experimentado reacciones de anafilaxia con la primera dosis de una determinada marca se les puede ofrecer otra vacuna si se lo aconseja un especialista en alergias.

En algunos países, ha surgido el debate sobre la posibilidad de mezclar distintos tipos de vacunas que serviría para enfrentar problemas de escasez o falta de información sobre cuál vacuna se aplicó primero. Ya existen ensayos de vacunas mixtas: uno que combinan Sputnik V y AstraZeneca y otro que analiza la combinación de AstraZeneca y Pfizer BioNTech. En China, han empezado a hacer pruebas combinando CanSino BIO con otra elaborada por Anhui Zhifei Longcom Biopharmaceutical.

Sin embargo, en tanto que ninguno de estos ensayos ha publicado resultados sobre su potencial eficacia y seguridad, la recomendación hasta ahora es evitar la combinación.

¿Qué pasa si alguien no recibe la segunda dosis
de vacunación o si se extiende el tiempo
entre una y otra?

Si una persona no recibe la segunda dosis, estará protegida parcialmente ante el covid-19 aunque probablemente por menos tiempo que si recibiera las dos. Y aunque una dosis es mejor que ninguna, lo recomendable es terminar con el esquema de vacunación para disminuir prácticamente a cero la posibilidad de morir por covid-19.

Diversos estudios muestran que, si se retrasa la aplicación de la segunda dosis unos días o una semana, no habría ningún efecto negativo: las personas seguirán teniendo un significativo porcentaje de inmunidad.

Pero si ese lapso se alarga aún más, el resultado puede variar. En el caso de la vacuna Astra Zeneca, por ejemplo, hay evidencia de que genera mayor eficacia si el tiempo entre la primera y la segunda dosis pasa de 3-4 semanas a 3 meses, como lo decidió el Reino Unido. De acuerdo con el estudio publicado en The Lancet, en las personas que recibieron la vacuna en el plazo estándar se alcanzó una eficacia de 63.1% mientras que quienes la recibieron después de 3 meses reportaron una eficacia de 80.7%.

Sin embargo, hay un riesgo: mientras más tiempo pasa una persona sin la segunda dosis más tiempo estará sin esquema completo, lo que puede dar tiempo a la llegada de nuevas variantes o mantener un bajo nivel de protección ante el virus.

De acuerdo con Ochoa-Hein, para determinar si realmente la eficacia puede aumentar si se retrasa la segunda dosis más allá del plazo recomendado, es necesario plantearse un ensayo clínico que compare ambas situaciones: segunda dosis a las 4-6 semanas vs segunda dosis a 3 meses en condiciones similares. Mientras que eso no suceda, “lo más recomendable es que se sigan los plazos indicados por cada fabricante”, afirma.

Si tuve reacciones después de la primera dosis, ¿debo ir por la segunda?

Sí. Cualquier vacuna, como prácticamente cualquier medicamento, puede producir reacciones alérgicas leves y temporales, como dolor y enrojecimiento en la zona de la aplicación, cansancio, dolor de cabeza y de músculos, fiebre o náuseas. Ninguno de esos efectos se considera como justificación para no recibir la segunda dosis.

De acuerdo con los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC) de Estados Unidos, existe la posibilidad de que la segunda dosis propicie reacciones alérgicas más intensas que las que pudieron aparecer la primera vez. Pero se consideran síntomas normales y prevenibles, y solo recomiendan aplicar una tela húmeda y limpia sobre la zona afectada, ejercitar el brazo, tomar muchos líquidos y usar ropa ligera.

“La fiebre, el dolor de cabeza, etc., que experimenta se debe a que las proteínas inflamatorias hacen su trabajo en el cuerpo para deshacerse de lo que cree que es un extraño”, explicó Jasmine Marcelin, experta en enfermedades infecciosas de la Universidad de Nebraska Medical Center al Chicago Tribune.

De acuerdo con los CDC, llamar al médico sólo se aconseja si el enrojecimiento o la sensibilidad en el lugar de la inyección empeoran después de 24 horas o si los efectos secundarios no desaparecen después de varios días. Recuerda que después de la segunda dosis también le tomará a tu organismo un promedio de 15 días producir el resto de anticuerpos. Las vacunas son una manerá más de cuidarnos en esta pandemia. El uso de mascarillas, el lavado de manos y el distanciamiento social sigue siendo indispensable después de estar vacunado.

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