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Ómicron es leve, ¿deberíamos infectarnos todos entonces?

Aunque no parece generar síntomas graves en las personas vacunadas, los contagios masivos con ómicron sí afectan a ciertos grupos vulnerables y a los sistemas sanitarios. Por eso es pertinente que nos sigamos cuidando y evitemos -o retrasemos, al menos- que todos nos infectemos con esta variante.

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La mayoría de las personas vacunadas que se han infectado con ómicron en las últimas semanas tuvieron una enfermedad leve, lo cual podría dejar una idea en el aire: ¿deberíamos infectarnos todos con esta variante? ¿podría ayudarnos a generar anticuerpos y lograr la inmunidad colectiva?

La respuesta no es simple. El hecho de que la mayoría de las personas infectadas haya tenido síntomas leves no significa que sea una enfermedad poco grave, o que deje de implicar riesgos sanitarios. La parte positiva de ómicron, que son los síntomas leves aparentemente generalizados, viene con su contraparte negativa: su alta incidencia.

La incidencia se refiere a los casos nuevos de una enfermedad en una población y un periodo determinados. Si hubiera un concurso de mayor incidencia, ómicron no tendría muchos rivales. La variante parece producir más casos nuevos y en menos tiempo que cualquier otro virus conocido en la historia. El especialista en enfermedades infecciosas del Hospital General de Massachusetts, Roby Bhattacharyya, dijo a El País, que ómicron puede propiciar más casos que los que provocaría el virus más contagioso que se conoce hasta ahora: el sarampión. “Un caso de sarampión daría lugar a 15 casos a los 12 días. Un caso de ómicron originaría otros seis a los cuatro días, 36 casos a los ocho días y 216 a los 12 días”, explicó. Este explosivo aumento no puede tomarse a la ligera.

Si bien algunos especialistas saben que la mayor parte de la población mundial se infectará inevitablemente con ómicron, también sugieren que no deben exponerse de forma innecesaria a la infección. “Estoy de acuerdo que tarde o temprano toda la gente estará infectada, pero más tarde es mejor, ¿Por qué? Porque entre más tarde tendremos mejores medicinas y vacunas disponibles”, dijo a Reuters el virólogo Michel Nussenzweig de la Universidad Rockefeller.

Para profesionales como Nussenzweig, los contagios masivos no son necesariamente la varita mágica que nos dará inmunidad colectiva, sino el riesgo de que muchas personas no puedan acceder a la atención médica que requieren y que muchos sistemas de salud, que ya están en condiciones raquíticas, se acerquen aún más al colapso.

A más contagios, más hospitalizaciones y menos personal de salud y medicamentos

A pesar de que muchos casos de covid-19 a causa de ómicron no requerirán cuidados intensivos, la incidencia es tan grande que puede provocar un aumento importante de hospitalizaciones de los grupos más vulnerables. Así lo explicó la líder técnica de covid-19 de la Organización Mundial de la Salud, Maria Van Kerkhove: “Si tienes un número tan inmenso de casos, también tendrás un aumento de hospitalizaciones (…) el virus, ómicron, alcanzará a poblaciones vulnerables. Llegará a poblaciones de adultos mayores. Y veremos aumento de muertes entre esos individuos”.

La especialista destaca que las personas de edad avanzada, con afectaciones subyacentes y las personas que no están vacunadas pueden sufrir un cuadro grave de covid-19 si se infectan con la variante ómicron. Esto implica “una carga importante para nuestros sistemas de salud, que ya están muy sobrecargados (…) y si las personas no pueden recibir la atención adecuada que necesitan, habrá más personas que presenten cuadros graves de la enfermedad, y mueran”, explica Van Kerkhove.

El riesgo que impone ómicron no es únicamente para los pacientes, sino también para el personal de salud. Es muy probable que no se repita el escenario de 2020, cuando muchos profesionales de la salud se infectaron y perdieron la vida, pero el hecho de que ómicron siga evadiendo la inmunidad significa que muchos de ellos se infectarán, generando reducciones significativas del personal (médico, enfermero, técnico, administrativo, intendente, etc.) en los hospitales. El New York Times alertaba al respecto hace unas semanas: “a medida que se enfrenta a la muy contagiosa variante ómicron, el personal médico está exhausto y sus miembros se están contagiando”.

El aumento explosivo de casos también tiene un impacto en los servicios de salud. Por un lado, ya hay estudios que reportan que algunos de los tratamientos que funcionaban contra las variantes previas, no resultan tan eficaces contra ómicron, lo que limita la cantidad de fármacos disponibles. Además, “el número de pacientes que ingresan a los hospitales con la variante está incrementando a niveles sorprendentes, por lo que se saturan camas muy necesitadas, se retrasan procedimientos no urgentes y aumenta el riesgo de que pacientes no infectados contraigan el virus”, reportó el diario. Con pocas camas, medicamentos, personal y servicios de salud, los contagios masivos de ómicron no parecen tan ventajosos.

A más contagios, más enfermedades

Con el número de casos en aumento, varios especialistas han visto que el espectro de otras enfermedades se amplía como consecuencia de ómicron. Hace unas semanas el médico estadounidense, Craig Spenser, compartía en su cuenta de Twitter que, a diferencia de la primera ola de contagios, ómicron no parecía ser tan alarmante, pero sí preocupante: “Durante el primer brote, covid era la única cosa que veíamos en nuestras salas de emergencia. Ahora, el número récord de casos de covid está llegando en un momento en el que nuestras salas de urgencias ya tienen un número extremadamente alto de pacientes no covid”.

Aunque sí hay personas con necesidad de oxígeno como sucedía el año pasado, lo que describe Spenser es que ahora la mayoría de los pacientes están llegando por otros padecimientos, diferentes a covid, pero detonados por la infección. “covid está haciendo que la gente se enferme de una forma diferente (…) Diabéticos en los que covid precipitó la cetoacidosis diabética, una enfermedad grave y potencialmente mortal, o ancianos enfermos con covid demasiado débiles para levantarse de la cama, así que no pueden salir del hospital”.

Además de las enfermedades, ómicron también puede desencadenar posibles secuelas que se desconocen. “Aún no entendemos por completo el impacto de la condición Post-covid o Long-covid. La gente que se infecta con este virus tiene el riesgo de desarrollar consecuencias de largo plazo, que llamamos condición Post-covid. Y la verdad apenas estamos empezando a comprenderlo”, dijo Van Kerkhove.

“No tenemos datos sobre qué proporción de infecciones con ómicron terminará con Long-covid”, dijo a Reuters Akiko Iwasaki, de la Universidad de Yale. Para él, las personas que desestiman a ómicron describiéndolo como “leve”, o quienes deciden ponerse en situaciones que propician el contagio, se están poniendo en riesgo de contraer una enfermedad que posiblemente los debilitará durante meses o años.

A más contagios, más posibilidad de nuevas variantes

Finalmente, es posible que uno de los riesgos más preocupantes de los contagios masivos con ómicron sea la posibilidad de que surjan nuevas variantes. “Mientras más circula el virus, más oportunidades tiene de cambiar”, dijo Van Kerkhove. “Ómicron no será la última variante de la que nos escucharán discutir y la posibilidad de la futura emergencia de nuevas variantes de preocupación es real. Van a emerger más variantes, y no entendemos qué características podrían tener. Pueden ser más o menos severas, pero también pueden tener propiedades para escapar de la inmunidad”.

Por eso es importante reducir la transmisión de ómicron, porque con ello también se reduce la posibilidad de que surjan más variantes con consecuencias que ni los profesionales más especializados alcanzan a entender. Y en ese esfuerzo por evitar el contagio con ómicron, ninguna de las medidas es distinta a las estrategias que han probado ser exitosas para variantes previas: ventilación, uso de mascarillas, sana distancia y, sobre todo, vacunas y dosis de refuerzo.

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