Entrevistas

Casi la mitad de peruanos no piensa pisar un centro comercial en los próximos meses

Aunque hayamos visto imágenes de clientes abarrotando los centros comerciales, un estudio de la consultora Activa Perú revela que cuatro de cada diez peruanos no está de acuerdo con su reapertura. Tras ciento siete días de cuarentena, esta encuesta se ha encargado de medir la evolución de nuestras actitudes, expectativas y hábitos durante la pandemia. Salud con lupa conversó con el psicólogo social Jorge Benito, country manager de la consultora Activa Perú.

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Según el estudio de Activa Perú, un 35.1% de la gente que iría a un centro comercial durante la pandemia sería para pasear o distraerse, no necesariamente para comprar. Foto: ANDINA / Jhonel Rodríguez Robles

Desde ayer, luego de tres meses y medio, la mayoría de peruanos puede salir a las calles sin restricciones. En todo ese tiempo, la cuarentena obligatoria generó en los ciudadanos una serie de comportamientos, expectativas y emociones que fueron variando con los meses. Para entender mejor nuestra forma de asimilar la pandemia, un estudio cuantitativo llamado “Los peruanos en confinamiento”, realizado por la consultora Activa Perú, se encargó de encuestar a 1,334 personas de Lima y provincias de todos los estratos sociales. El análisis concluye que la gente confía cada vez menos en las acciones del Gobierno, que ya no siente el mismo peligro de contagio que al inicio de la cuarentena y que, a diferencia de otros países, tiende más a la reflexión que a la tristeza como un modo de enfrentar la pandemia.

Revisamos el balance del estudio con el español Jorge Benito, psicólogo social con experiencia en estudios de mercado, que reside en el país desde hace una década, y es el actual representante de la empresa Activa Perú.

Antes de que acabara la cuarentena, el presidente Martín Vizcarra dijo que a partir de ahora empieza una nueva etapa, pero que no necesariamente comienza “la fiesta”. ¿Cómo crees que tomará el peruano promedio el levantamiento del confinamiento obligatorio?

Me preocupa que la gente se relaje, porque asocia que el fin de la cuarentena significa que hay menos riesgo. De acuerdo a nuestro estudio, el peruano terminó la cuarentena menos preocupado por la pandemia y sintiéndose menos vulnerable. Eso solo de mayo a junio que hicimos la medición. El Gobierno podrá decir que con la cuarentena se han evitado más de cien mil muertes, pero el ciudadano promedio siente que la cuarentena no ha servido de mucho, y que ya era insostenible. Aun así, creo que el peruano ha interiorizado las medidas de bioseguridad de alguna manera. Basta salir a la calle y ver a todos con mascarilla. Pero considero que la gente será precavida hasta que las cifras se disparen para bien o para mal. Si hay un rebrote volverá a su burbuja. Pero si la curva de contagiados sigue bajando, es posible que muchos se relajen. Y eso sí que es preocupante. Sabemos que el virus no va a desaparecer de la noche a la mañana.

¿A qué crees que se debe ese sesgo optimista?

Cuanto más tiempo pasa y el peruano no se contagia, refuerza la idea de que realmente lo está haciendo bien. Ya hemos llegado al límite y ahora es momento de que cada uno se cuide a sí mismo. Es como negar un poco la realidad. Un mecanismo de defensa, una fase de negación. A ello se suma el ímpetu por volver a trabajar y el aburrimiento. La gente ya no aguanta más en casa. Al punto que la relación con el Gobierno ha empeorado en el último mes, trasladándole la responsabilidad de la crisis [en mayo el 6,9% le atribuía el aumento de contagios y muertes de COVID-19 a las malas medidas del Gobierno. En junio la cifra subió a 14%] y ya no culpando a la gente que salía a buscarse la vida.

Efectivamente, hay un descenso en la aprobación del presidente Vizcarra (de 74,4% a 67,5%), pero a la vez el estudio concluye que el peruano siente que la situación mejora (de 12,7% a 19,1%), lo cual es desconcertante.

Es un tema muy psicológico. Una forma de autoengaño: prefiero pensar que todo está mejorando, porque la cuarentena se acabó. Allí influyen los mensajes optimistas del Gobierno por más que sigan subiendo las cifras de muertos y contagiados. Y por otro lado es la disonancia del ciudadano que dice: “Yo no quiero enfrentarme a un mundo en el que sienta que vamos de mal en peor”. Es un poco ingenuo, pero también es la necesidad de sentirse a salvo.

¿Por qué en la encuesta hay tantos indecisos sobre la reapertura de los centros comerciales? Incluso un alto porcentaje no está seguro si los visitará pronto.

A ver, un 36.1% no está de acuerdo con la medida. Que cuatro de cada diez peruanos piense eso es significativo. Además, solo un 13% se siente seguro de que visitará un centro comercial luego de su reapertura. Una persona de cada diez. Es muy poquito. Y más bien casi el 50% tiene muchas dudas de visitarlo. Es un porcentaje de gente que ha decidido no ir, pero que igual no está completamente convencida porque cree que en algún momento podría necesitar de un centro comercial. Lo interesante es que el 45.8% tiene claro que de momento no es un destino al que quiera ir en el corto plazo.

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Aunque hay opiniones divididas, casi la mitad de peruanos tiene claro que un centro comercial no es un destino al que quiera ir en el corto plazo. Activa Perú

¿Cómo explicas entonces las colas que se han dado en estos días?

En el Perú son más de 30 millones de habitantes, y nuestros números reflejan que tres millones de peruanos afirman que irían a un centro comercial sin problemas. No me sorprende. La minoría está yendo ahora, pero si lo extrapolas a la población, esa minoría igual es mucha gente. Es más, esas personas podrían pensar que es el mejor momento: aforo limitado, alcohol por todos lados. ¿Qué riesgo hay? Más riesgo de contagio hay en la fila del banco. Lo importante es que la minoría de nuestro estudio, solo el 14,9%, tiene la intención de ir en el corto plazo. Pero repito: si eso se traslada a la población es un número grande.

¿Son los centros comerciales fundamentales en la vida de la gente?

Según nuestra data, un 35.1% de la gente que iría a un centro comercial sería para pasear o distraerse. No necesariamente para comprar. El centro comercial es un lugar aspiracional para el peruano de ingresos económicos medios y medios bajos. Tienes acceso a marcas de ropa y tecnología que en otro lugar no encontrarías fácilmente. El centro comercial no es una necesidad, pero sí un destino muy valorado por el peruano. Porque encuentra todo y, principalmente, porque para la gente es ocio. Es un ecosistema que trasciende la compra. Es una forma de entretenimiento. Cuando pase la pandemia creo que volveremos a los mismos niveles de gente a los que estábamos acostumbrados.

Hay una sensación de injusticia en muchas personas de los sectores bajos que no entienden por qué el Gobierno autoriza la reapertura de los centros comerciales, mientras que ciertos negocios más pequeños están prohibidos de vender.

Hace poco vi cómo ocho serenazgos de la Municipalidad de Miraflores intervinieron al típico carretillero que vende empanaditas, postres y dulces. Uno ve eso y se pregunta: cómo la municipalidad invierte a ocho personas para fiscalizar a un comerciante que se gana la vida como puede. Por ahí que le faltaba algún protocolo. Pero yo entiendo a la gente. Es muy fuerte que el Gobierno les haya dado permiso a los centros comerciales para abrir y los pequeños negocios sigan cerrados. El peruano siente que hay dos varas para medir las cosas. Eso da mucha rabia, precisamente porque todos estamos tratando de sobrevivir. Uno esperaría más humanidad en lugar de ceñirse a la ley.

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“El centro comercial es un lugar aspiracional para el peruano de ingresos económicos medios y medios bajos. Aunque no es una necesidad, sí es un destino muy valorado: ahí tienes acceso a ropa y tecnología que en otro lugar no encontrarías fácilmente”, dice el psicólogo Jorge Benito. Activa Perú

Activa Perú ha modelado una curva para graficar los sentimientos de los peruanos durante la cuarentena. Llama la atención que los sentimientos vayan del miedo a la solidaridad, luego a la esperanza y finalmente a la reflexión.

Yo he visto informes de otros países en cuanto a sentimientos y eran mucho más negativos. Inseguridad, tristeza, angustia, miedo. Pero en Perú la emoción principal es la reflexión. Es lógico sentir esperanza, así como la solidaridad que supone empatizar con el otro, pero lo de la reflexión sí te saca de las casillas. Este es un análisis más cuantitativo, pero si tuviera que hacer una lectura, creo que no va tanto por el concepto de un autoexamen de conducta, sino va más por la incertidumbre de no saber qué hacer con tu vida. Lo conecto más con ese tipo de reflexión producto de la preocupación, que con una reflexión filosófica.

¿Crees que esa reflexión se pueda engarzar con los cambios de hábito a partir de la pandemia? El estudio muestra que un alto porcentaje de gente piensa desde ahora ahorrar más que antes (81.6%), dedicarle más tiempo a la familia (55%), usar bicicleta (34.3%) y hasta priorizar el entretenimiento en casa antes que salir (33.9%).

El peruano, sobre todo de los niveles medios y bajos, siempre se ha preocupado de ahorrar para una emergencia médica. La incertidumbre laboral te empuja a ahorrar más que antes por si algún familiar se contagia y necesita internarse. Esa es la conducta más fuerte. Pero insisto, es más una reflexión de supervivencia. Lo de pasar más tiempo con la familia ha sido un aprendizaje que hemos experimentado todos. Uno se ha dado cuenta de cuánto tiempo pasa fuera de casa. Y cuántas noches llega solo a dormir.

Entonces sí hay una reflexión...

Como quieras llamarlo. Pero la gente se está dando cuenta de que, aunque volvamos a tener mucho trabajo, es importante disfrutar de la familia, y creo que ahora se darán más tiempo para eso. Hay un debate sobre qué tanto vamos a cambiar. Yo creo que no vamos a cambiar tanto sinceramente. Y si sucede, será más por imposición del contexto. Pero sí considero que mucha gente empezará a comprar más por internet y a realizar más transacciones bancarias de forma online que antes.

En la encuesta, las actividades que más realizará la gente tras la cuarentena son visitar y abrazar a la familia (36,4%) y trabajar o buscar empleo (30,3%). Aunque pueda parecer obvio, ¿cómo explicas tú estas respuestas?

Son los dos puntos clave que la cuarentena nos ha privado. Hay padres separados que no han visto a sus hijos durante tres meses. El ser humano es muy social, y nos hemos dado cuenta de que el Zoom está bien para ciertas cosas, pero necesitamos estar en contacto con el otro. Y como latinos que somos, nos gustan las reuniones de los domingos. El apego es una de las necesidades básicas de la pirámide de Maslow [teoría que trata de explicar las principales necesidades de la conducta humana]. Y la cuarentena ha lastimado esa necesidad.

¿Los abrazos son una necesidad básica?

Por supuesto. En la base de la pirámide de Maslow están las necesidades fisiológicas como respirar, alimentarse, descansar y tener sexo, y en la segunda parte está la seguridad que se ha visto muy afectada. La seguridad de tener un empleo o el miedo a poder contagiarme. Esta pandemia ha golpeado a las necesidades más básicas del ser humano. Y la tercera parte de la pirámide es la necesidad de filiación: los afectos. El abrazarse con el otro, aunque en teoría no tendríamos que hacerlo todavía, es una necesidad total. Nuestra existencia tiene sentido conviviendo con el otro. El Zoom ahí no vale. El ser humano necesita estar cara a cara y tocar al otro. Dar un beso. Abrazar.



FICHA TÉCNICA DE LA ENCUESTA:

Estudio realizado por Activa Perú.

Objetivo de la encuesta: conocer la evolución de las actitudes, hábitos y expectativas de los peruanos en confinamiento hacia la ‘nueva normalidad’.

Universo: hombres y mujeres mayores de edad residentes en Lima y provincias, pertenecientes a los niveles económicos (NSE) A, B, C, D y E.

Tamaño de la muestra: 1,334 personas.

Margen de error: 2,6%.

Diseño de investigación: estudio cuantitativo sobre la base de entrevistas a través de un panel online con cobertura nacional.

Fecha de aplicación: se realizaron cuatro mediciones (9 de marzo / 19 de marzo / 18 de mayo / 22 de junio).

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