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Dos meses sin explicaciones concluyentes sobre uno de los peores desastres ambientales del país

Salud con lupa presenta nuevos detalles sobre la responsabilidad de Repsol en el derrame de petróleo ocurrido el 15 de enero. La empresa ha tenido una deficiente ejecución de su plan de contingencia y no ha facilitado la revisión del PLEM, una pieza que resulta clave para comprender el origen del desastre.

Repsol derrame
Más de 11 mil hectáreas de mar y tierra en 5 distritos de Lima han sido afectadas por el derrame de petróleo. El crudo también llegó hasta la Reserva Nacional Sistema de Islas, Islotes y Puntas Guaneras.
Foto: Mario Segovia

En los dos meses transcurridos desde el derrame de petróleo de Repsol, poco se ha esclarecido sobre la verdadera causa del desastre. Es cierto que han habido avances: se desmintió la información inicial sobre el número de barriles derramados, ahora se sabe que no fueron seis mil sino al menos el doble. Se conoció también que Repsol se demoró en responder a la emergencia y comenzar los trabajos de limpieza. Además, se determinó que analizar la pieza PLEM —el equipo que conecta las mangueras de descarga al ducto submarino del terminal— será clave para identificar si se rompió por mal funcionamiento de la estructura o por un motivo externo. No obstante, aún hay contradicciones entre las versiones que ofrece cada lado y vacíos de información de suma importancia. Un hecho sí es irrebatible: si Repsol hubiera aplicado correctamente su plan de contingencia, el desastre no hubiera llegado a la magnitud que alcanzó.

La barrera utilizada para contener el crudo no habría sido suficiente. Según el capitán del buque que descargó el combustible, Giacomo Pisani, la empresa no colocó las barreras de contención necesarias para detener la expansión de la mancha de petróleo. “Según el equipo de representantes del terminal, la contaminación que se produjo estaba bajo control del terminal mediante su equipo de anticontaminación. Pero observamos que la barrera [de contención] no tenía la extensión suficiente para cubrir toda la longitud de la embarcación", indicó en una de sus cartas de protesta a Repsol.

De hecho, según Lineamientos Técnicos Operativos para el uso y tendido de barreras de contención de la Autoridad Portuaria Nacional (APN), las barreras deben medir tres veces la longitud de la nave. El buque medía 274 metros, le correspondía una barrera de 822 metros. Sin embargo, según el plan de contención en caso de derrames de La Pampilla, aprobado el 2015, el equipo de contingencia incluía una barrera de solo 600 metros.

Este plan indica que, en un escenario de gran magnitud, como este caso, la empresa debía solicitar ayuda especializada de la compañía Oil Spill Response Limited, pero no lo hizo en ese momento. Tampoco pidió apoyo a otras empresas extractivas que operaban en la zona para que puedan colaborar en contener el derrame. Por el contrario, Repsol indicó que tenía bajo control la situación. Esto ocasionó que la Dirección de Capitanías y Guardacostas (Dicapi) no activara su Plan Local de Contingencia, sino hasta varios días después. Recién el 31 de enero, la empresa anunció que había traído 200 toneladas de equipos para hacer frente a la emergencia.

Buque Mare Doricum
El buque italiano Mare Doricum había llegado al terminal N°2 de la Refinería la Pampilla la tarde del 14 de enero. Venía con 985,696 barriles de petróleo de Brasil y ese mismo día comenzó a descargar el crudo en el terminal.
Foto: Flickr Minam

Según el Organismo de Evaluación y Fiscalización Ambiental (Oefa), Repsol ha demostrado deficiencias en la ejecución de su plan de contingencia, en el funcionamiento de su mecanismo de alerta temprana y en la información presentada sobre el volúmen y los impactos de la emergencia. A dos meses de uno de los peores derrames de la historia del país, la empresa aún debe explicaciones sobre la real dimensión de su responsabilidad.

Sin respuestas sobre el PLEM

Inmediatamente después del derrame, Repsol atribuyó la responsabilidad a un presunto oleaje anómalo ocasionado por la erupción del volcán de Tonga, ocurrido en el Pacífico Sur. Hace un mes, la empresa tuvo que cambiar de estrategia de defensa. Según la Dirección General de Capitanías y Guardacostas (Dicapi), en el momento de la emergencia, el viento, las olas y la corriente marítima estaban dentro de los umbrales en los que el buque podía trabajar sin contratiempos. Por ejemplo, las olas no superaron los cuarenta centímetros, cuando lo máximo que podía soportar el buque eran dos metros.

El argumento actual de Repsol es que la responsabilidad es del buque (ya no el oleaje), por un brusco desplazamiento que habría sido la causa de la rotura de los tubos que conectaban las mangueras de descarga con el PLEM (Pipeline End Manifolds). Por ello, inició una demanda legal contra los dueños de la nave, la compañía italiana Fratelli d’Amico Armatori y sus aseguradoras.

Por otro lado, el capitán del buque, Giacomo Pisani, ha confirmado que el mar estaba calmo cuando se dio el derrame, pero reconoció que hubo un movimiento anómalo de la embarcación que ocasionó que se rompiera uno de los amarres de la boya N° 5. Eso sí, dejó claro que la nave no avanzó y no llegó nunca a tocar la boya de señalización del PLEM. Lo cierto es que luego de que se desprendiera el amarre, los tubos de la pieza se rompieron. Aunque la empresa y la nave han indicado que se tardaron solo ocho minutos en cerrar las válvulas desde que vieron el crudo en el mar, el fiscal Ariel Tapia de la Fiscalía Especializada en Materia Ambiental, a cargo del caso, indicó que una de las hipótesis que maneja es que el petróleo habría continuado derramándose hasta el día siguiente.

¿Por qué se rompió el PLEM? De acuerdo con las inspecciones y supervisiones realizadas por Osinergmin los últimos tres años, la pieza se encontraba en buen estado. Pedro Isusi, gerente de supervisiones de hidrocarburos líquidos de Osinergmin, indicó ante el Congreso que el PLEM fue diseñado e instalado el 2013 bajo supervisión de la entidad. Además, desde el 2019 hasta el 2022 se realizaron distintos tipos de pruebas a la estructura submarina para descartar corrosión o alguna otra anomalía, y todas obtuvieron como resultado “aceptable”. Salud con lupa solicitó los informes de supervisión, pero el organismo negó la entrega alegando que esa información era parte de una investigación administrativa.

¿Qué pudo haber fallado? Realizar las pericias necesarias al PLEM para identificar el estado en que se encontraba es fundamental para contestar esas interrogantes. Sin embargo, Repsol ha venido postergando el retiro de la pieza desde finales de enero. Según la versión de la empresa, ello se debe a que todavía están realizando diversos simulacros de instalación de la estructura. Pero este no es el único aspecto que necesita ser esclarecido para conocer la verdadera dimensión de la responsabilidad de la empresa.

Alarma que no alerta, cifras que no se muestran

“Heads puede interpretar cualquier incidencia en el medio acuático con un tiempo de respuesta inferior a dos minutos en cualquier condición atmosférica”. Así promociona Repsol en su página web el sistema de alarma Heads, creado en el mismo Repsol Technology Lab. Heads comprende dos tipos de sensores de detección de crudo: un radar y dos cámaras de infrarrojos, que pueden identificar pequeñas cantidades de petróleo en el mar y dar la alarma de manera automática.

Esta herramienta “pionera en todo el mundo”, y que la compañía describe como fiable, rápida y precisa, no funcionó el día del derrame. Salud con lupa tuvo acceso a un informe de Osinergmin, resultado de una supervisión realizada el 17 de enero, que consignaba la explicación de la empresa sobre esta falla. “El operador [Repsol] indica que el día 15 de enero de 2022, entre las 17:11 hasta las 18:11 horas, debido a condiciones operacionales por bajo viento (velocidad 1.1 m/s), el sistema HEADS no registra alertas sobre presencia de hidrocarburo en el mar”. De acuerdo con el informe, el sistema necesitaba una velocidad de viento de entre 2 y 12 metros por segundo para funcionar. Es decir, contrariamente a cómo se promocionaba, Heads sí dependía de ciertas condiciones atmosféricas.

Esta tecnología fue aprobada por el Servicio Nacional de Certificación Ambiental para las Inversiones Sostenibles (Senace) con el visto bueno de Osinergmin en 2016, a través de un Informe Técnico Sustentatorio (ITS). Este mecanismo fue introducido como parte del primer “paquetazo ambiental”, en 2013, con el fin de acelerar los procesos de modificación tecnológica para las empresas extractivas.

Organizaciones ambientales como DAR Perú y Cooperacción advirtieron que los ITS representaban un debilitamiento a la fiscalización ambiental, ya que tenían un carácter de declaración jurada: solo se necesitaba que la propia empresa presentara un informe que confirmase que su propuesta era idónea y no iba a generar impactos negativos. No era necesario que el Estado realizara una corroboración. Milagros Del Pilar Verástegui, directora de certificación ambiental del Senace en ese entonces, indicó a Salud con lupa que fue Osinergmin el que analizó la parte técnica y aprobó la instalación del sistema Heads.

documento informe heads
Fuente: Informe de sustento de mandato 17-2022-OS-GSE/DSHL

Al respecto, el área técnica de Osinergmin respondió a este medio que, efectivamente, la entidad había autorizado el sistema. Esto a pesar de que su umbral de detección dependía de la velocidad del viento. La justificación fue que la empresa informó que las condiciones atmosféricas desfavorables eran muy inusuales. “Dentro de la documentación alcanzada por RELAPASAA [Refinería La Pampilla] para la aprobación del sistema HEADS se indicó que las condiciones climáticas que se producen fuera del umbral se registran aleatoriamente en un 6% durante un año”, señaló Osinergmin.

Esta fue también la explicación que brindó José Reyes, gerente de Seguridad, Calidad y Medio Ambiente de Repsol, a Salud con lupa, para defender el trabajo de Heads, en una conferencia de prensa del 18 de febrero. Reyes, además, dijo que el viento no afecta a uno de los sensores. “Hay un porcentaje de tiempo en el año en que esa reducción probable de la velocidad del viento afectaría a uno de ellos, que es el radar únicamente. El resto de la cámara de infrarrojos trabaja sin ningún tipo de complicaciones”, resaltó.

Pero las condiciones atmosféricas registradas por el aerógrafo de la Autoridad Portuaria Nacional, expuestas ante el Congreso por Dicapi, estaban dentro de lo que requería la alarma. El viento a la hora del accidente tenía 7 nudos (unidad de medida utilizada para la velocidad de los vientos), que es igual a 3,6 metros por segundo, una cifra dentro de lo normal. Osinergmin, por su parte, indicó que las condiciones climáticas del momento del derrame aún son materia de investigación. Lo cierto es que ni el radar ni la cámara de infrarrojos alertaron del crudo la tarde del 15 de enero.

El director ejecutivo de Repsol Perú, Jaime Fernández-Cuesta, también respondió a Salud con lupa y restó importancia al hecho de que el sistema de detección temprana de fugas de la empresa no haya funcionado. “En cuanto se produjo el derrame, las primeras afloraciones estaban a la vista de los tripulantes del barco. Entonces, no hubiera aportado nada, porque el sistema Heads lo detecta en la superficie. Y en cuanto afloró a la superficie, ya fue detectado por el personal que estaba a bordo en el barco”, dijo en la conferencia de prensa. Sin embargo, según la versión que defiende la empresa, transcurrieron ocho minutos desde que el petróleo salió a la superficie del mar hasta que cerraron las válvulas. Si el Heads hubiera funcionado según lo establecido, lo hubieran hecho en dos minutos como máximo.

No obstante, luego de la supervisión posterior al derrame, para Osinergmin estaba claro que el sistema de detección de fugas de los terminales de La Pampilla no ofrecía las garantías necesarias. “Se advierte que el sistema Heads presenta limitaciones operativas asociadas principalmente a las condiciones de viento. Conforme a ello, resulta necesario emitir un Mandato a fin de requerir a RELAPASAA (...) informar y sustentar las medidas complementarias adoptadas, que garanticen que, de suscitarse un evento en cualquier momento y bajo cualquier condición, pueda alertarse del mismo en forma oportuna. Las medidas complementarias que la empresa adopte y comunique serán evaluadas y deberán ser aprobadas por este organismo”, se lee en el informe que obtuvo Salud con lupa. En otras palabras, Osinergmin —la entidad que aprobó el sistema Heads— ahora lo consideraba limitado, insuficiente como sistema de alerta, por lo que debía ser complementado con otras medidas.

osinergmin HEADS
Fuente: Informe de sustento de mandato 17-2022-OS-GSE/DSHL

La compañía presentó hasta en dos oportunidades documentos para sustentar que cumplía con las medidas requeridas, pero el organismo estatal le pidió hacer correciones. Finalmente, el 4 de marzo, Osinergmin anunció que impuso una multa de 1975 unidades impositivas tributarias (UIT), equivalentes a 9 millones de soles, a La Pampilla, por no sustentar de manera satisfactoria las medidas que garantizarían la alerta temprana en caso de fuga de petróleo.

Especialistas consultados por Salud con lupa explican que, cuando una empresa utiliza una alarma con limitaciones como en este caso, siempre debe tener otros sistemas de detección temprana funcionando al mismo tiempo. Uno de los sistemas más usados y relativamente simples para advertir un posible derrame es el balance de masa. Esta técnica consiste básicamente en controlar, cada cierto tiempo, cuánto petróleo se ha descargado (la presión de descarga), cuánto hay todavía en el ducto y cuánto aún no se descarga. Si se identifica una disminución en el contenido de los tanques, se podría estar frente a un derrame y se detiene el bombeo para analizar la situación.

De hecho, en el manual de operación del terminal La Pampilla se indica que un Panelista de Movimiento de Productos debería estar monitoreando este flujo. El manual también señala que el representante del terminal debe informar al capitán del buque —en este caso, Giacomo Pisani— cuánto petróleo se ha descargado. Pero, ¿se realizó? Pisani contó, en una de sus cartas de protesta dirigidas a la empresa, que el terminal no le brindó información sobre la cantidad de barriles recibidos ni las horas de descarga.

Era precisamente esta información, que debía estar de forma permanente en manos de la empresa, la que se necesitaba para calcular el número total de barriles derramados, otro punto importante en controversia. Sin embargo, Repsol recién anunció dos semanas después, el 28 de enero, que se vertieron 10 396 barriles. Una cifra que no coincidía con la del Ministerio del Ambiente, el cual había indicado horas antes que se trataba de 11 900 barriles. Las cifras del ministerio fueron calculadas por Osinergmin, en teoría, en base a los mismos criterios que usó la empresa. ¿Por qué diferían?

En la conferencia de prensa del 18 de febrero, Salud con lupa le pidió a los gerentes de Repsol que hicieran públicos los documentos en los que se basaba el cálculo de esa cifra. “Esos métodos y estos cálculos exactamente lo disponen las autoridades [a las] que, por supuesto, les hemos informado”, dijeron. Este medio solicitó entonces la información a Osinergmin, entidad que negó el pedido porque indicó que la Refinería La Pampilla era “considerada como Activo Crítico Nacional” y, por lo tanto, toda información relacionada a ella era secreta. Por esta razón, Salud con lupa volvió a hacer la solicitud de los documentos a la empresa, a través de su equipo de prensa, pero hasta hoy no obtuvo respuesta.

Medidas incumplidas

A la fecha, Repsol ya cuenta con multas por haber incumplido medidas administrativas impuestas por el Oefa y por Osinergmin para hacer frente al derrame. El OEFA dispuso 14 medidas, de las cuales la refinería ha incumplido cuatro. Por cada una de ellas, la empresa debió pagar 100 UIT, es decir, 460 mil soles. Hasta el momento ha realizado el pago de tres: las relacionadas a la identificación de las zonas afectadas por el derrame, la limpieza de todas las zonas afectadas, y la contención y recuperación del hidrocarburo.

Osinergmin, por su parte, le impuso dos multas. Una de ellas por de 40,82 UIT, unos 187 mil soles, por presentar información inexacta sobre el volumen del combustible derramado y la extensión del área afectada en el Informe Preliminar de Emergencia. Y otra de 1975 UIT (9 millones de soles), como ya mencionamos, por no sustentar de manera satisfactoria cuáles son las medidas que esta empresa tomará para garantizar la alerta temprana de fuga de hidrocarburos. Se está evaluando una tercera, que podría llegar a las 100 UIT, por no haber retirado el PLEM en las fechas establecidas. Este proceso de sanción ya se ha iniciado. Al respecto, la empresa informó ante el Congreso la semana pasada que el cambio de PLEM se producirá entre el 18 y el 23 de marzo.

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