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El vapeo crece entre escolares peruanos: al menos 3 de cada 10 ya lo ha probado, según estudio de CEDRO

Un estudio de CEDRO realizado en Pucallpa, Arequipa, Trujillo y Lima muestra que al menos 3 de cada 10 escolares ya ha usado vapeadores. El hallazgo se da en un escenario donde la ley que debe regular estos productos aún no cuenta con reglamento, pese a haber sido aprobada hace más de un año.

Vapeadores jovenes
Ilustración: Héctor Huamán

Un nuevo estudio del Centro de Información y Educación para la Prevención del Abuso de Drogas (CEDRO) evaluó el consumo de vapeadores, cigarrillos con cápsula y convencionales en 3,419 escolares de entre 12 y 17 años. Los resultados muestran que, en Pucallpa, Arequipa, Trujillo y Lima —las ciudades donde se concentró la investigación—, al menos 3 de cada 10 adolescentes (34,9%) reportaron haber usado vapeadores alguna vez en la vida. Esta proporción es superior a la reportada en estudios nacionales recientes y evidencia una presencia significativa de estos productos en determinados entornos urbanos.

La investigación fue coordinada por CEDRO junto con la Universidad de Stirling (Escocia), como parte del Proyecto REMAP-Perú. Para el estudio se aplicó una encuesta con consentimiento informado de madres y padres de familia. Además de medir el consumo de vapeadores, cigarrillos con cápsula y convencionales, el equipo evaluó la influencia del entorno social —amigos y familiares— en su uso.

Eva Chaname Ampuero, investigadora asociada al Proyecto REMAP-Perú y parte del equipo que elaboró el estudio, explicó a Salud con lupa los alcances de la investigación. “El objetivo fue identificar hasta qué punto la industria tabacalera ha llegado a espacios cercanos a adolescentes en cuatro ciudades mediante sus estrategias de marketing. También quisimos medir cuánto saben los estudiantes sobre los productos relacionados con el tabaco”, señaló.

La encuesta incluyó 144 preguntas y se aplicó a 3,419 estudiantes de entre 12 y 17 años: 821 en Pucallpa, 895 en Arequipa, 824 en Trujillo y 879 en Lima, donde el trabajo de campo se concentró en el distrito de San Juan de Miraflores.

Uno de los hallazgos más relevantes es la magnitud del consumo alguna vez en la vida. En promedio, el 34,9% de los encuestados —al menos tres de cada diez— declaró haber usado vapeadores. Trujillo registra la proporción más alta: 40,3% de escolares ya los ha probado. Le sigue Pucallpa, con 40%, es decir, cuatro de cada diez estudiantes.

Estas cifras se inscriben en una tendencia que ya había sido advertida por el Estudio Nacional sobre Consumo de Drogas 2024, elaborado por la Comisión Nacional para el Desarrollo y Vida sin Drogas (Devida) y publicado en julio de 2025. Según ese informe, de aproximadamente un millón de estudiantes de secundaria en el país, uno de cada diez consume vapeadores. Además, en el año previo a la publicación, al menos 133 mil escolares se iniciaron en su uso.

Sin embargo, los resultados recientes muestran que en algunas ciudades la magnitud del consumo es considerablemente mayor. “La situación es preocupante. Devida encuentra un 15% o 16% de adolescentes que han consumido vapeadores entre 2023 y 2024, pero nosotros hemos hallado un 34% en estas ciudades durante 2025”, señala la investigadora Eva Chaname Ampuero.

Para la especialista, una de las principales razones es la estrategia comercial de la industria del vapeo. “Hay una oferta descomunal de marcas, sabores, colores, diseños y precios que resulta muy atractiva para los jóvenes. Además, la educación preventiva se ha centrado en el tabaco tradicional sin asociarlo al vapeador, mientras que el discurso de la industria insiste en que este es menos dañino que el cigarrillo convencional”, explica.

El estudio de CEDRO también indagó por el consumo reciente, es decir, si los estudiantes habían usado estos productos en los últimos 30 días. Entre quienes respondieron que sí, las cifras alcanzaron el 18% en Pucallpa, el 18,9% en Trujillo, el 9,6% en Arequipa y el 13,2% en San Juan de Miraflores, en Lima.

Otro hallazgo del estudio apunta al peso del entorno social en el consumo. Del total de escolares encuestados en las cuatro ciudades, el 39,6% afirmó tener amigos que usan vapeadores, y el 31,4% señaló que al menos un familiar también los consume.

“El vapeo está llegando a chicos desde los diez años en adelante. Y tienen el ejemplo en casa: si los padres fuman, pueden pensar ‘si ellos lo hacen, ¿por qué yo no?’. Con los amigos ocurre algo similar. Cuando el grupo también consume, se crea un entorno donde el vapeo se vuelve normal. Además, la percepción de daño es mucho más baja de lo que hubiéramos esperado”, explica la investigadora Eva Chaname Ampuero.

La investigación también evaluó el consumo de cigarrillos tradicionales y con cápsula de sabor alguna vez en la vida. En los tradicionales, Pucallpa registró la proporción más alta de escolares que los habían probado (28,3%), seguida de Trujillo (26%), Arequipa (17,5%) y Lima (15,7%). En el caso de los cigarrillos con cápsula, las cifras fueron de 23,8% en Pucallpa, 20,9% en Trujillo, 13,1% en Lima y 10,9% en Arequipa.

Vapeadores sin regulación efectiva

Una de las principales conclusiones del estudio elaborado por CEDRO es la necesidad de fortalecer y hacer cumplir la regulación del tabaco y la nicotina en el Perú —incluidos los vapeadores—, así como de reforzar la fiscalización para limitar su acceso a menores de edad.

Estos resultados se conocen en un contexto en el que la ley sobre los vapeadores o cigarrillos electrónicos —aprobada hace un año y dos meses— sigue sin reglamentarse. El plazo de 120 días otorgado a la comisión creada el 5 de mayo de 2025 para elaborar el reglamento ya fue ampliamente superado, sin que hasta ahora se haya aprobado el documento que permita aplicar la norma.

El reglamento es clave para que la regulación tenga efectos reales en un mercado que, como muestra el estudio, mantiene estos productos al alcance de adolescentes, pese a que su venta está prohibida para menores de edad. Hoy los vapeadores continúan exhibiéndose sin mayores restricciones en grifos, bodegas y cadenas de tiendas como OXXO y Listo, muchas veces sin advertencias visibles sobre su contenido de nicotina.

vapeadores Tambo
Las bodegas de barrio y tiendas minoristas representan las principales vías de acceso a este producto.
Foto: Salud con lupa

La falta de control resulta especialmente preocupante si se considera que, según el informe que sustenta la elaboración del reglamento, el Ministerio de Salud (Minsa) reconoce que el consumo de nicotina en niñas, niños y adolescentes afecta el desarrollo cerebral y puede generar consecuencias a largo plazo, como trastornos del aprendizaje y ansiedad. Además, advierte que su uso casi triplica la probabilidad de consumo de cigarrillos convencionales, altamente dañinos para la salud.

Sobre la demora en la reglamentación, la investigadora Eva Chaname sostuvo que la nueva ley representa un avance importante, aunque admitió que el proceso ha sido lento. “La buena noticia es que el reglamento está en el área legal del Ministerio de Salud. Estos procesos toman tiempo y también hay que reconocer que el país ha atravesado situaciones que han retrasado su avance”, señaló.

Como reveló Salud con lupa en agosto pasado, estos vacíos regulatorios están siendo aprovechados por la industria del vapeo para continuar promoviendo sus productos sin mayores restricciones. Lo hace mediante estrategias de marketing que imitan artículos infantiles o dispositivos tecnológicos de moda, con diseños llamativos, personajes y formatos atractivos para públicos jóvenes.

A ello se suma que el proceso de elaboración del reglamento contempla la participación de actores del sector privado y de la sociedad civil, lo que abre la puerta a posibles interferencias de la industria tabacalera en la regulación de un mercado del que forma parte. El riesgo no es menor: según el informe más reciente del Centro Global para la Buena Gobernanza en el Control del Tabaco, Perú ocupa el tercer lugar en nivel de interferencia de la industria tabacalera entre 17 países de América Latina y el Caribe.

“Debemos asegurar que las leyes que tenemos se cumplan”, enfatizó Chaname Ampuero. La investigadora advirtió además que, frente a nuevas regulaciones, la industria suele adaptarse o buscar vacíos legales. “Ya existe un nuevo producto en Perú: las bolsas de nicotina que se colocan en la encía. Con ellas, por ejemplo, se elude la ley de ambientes libres de humo”, concluyó.