Entrevistas

La tarea de reabrir todos los centros de salud y retomar la vacunación infantil

La viceministra de Salud Pública, Nancy Zerpa, explica cómo se organizarán ahora los centros de salud del primer nivel de atención frente a las nuevas normas de convivencia por la pandemia en el Perú. Una de las acciones inmediatas es que 614 mil niños se pongan al día con sus vacunas.

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Vacunación de más de cien niños menores de cinco años en San Juan de Lurigancho. Foto: Minsa

En febrero de 2020, un mes antes de que el país se declarara en emergencia por la pandemia del nuevo coronavirus, la doctora Nancy Zerpa asumió el Viceministerio de Salud Pública. Para entonces ya tenía una amplia experiencia en el funcionamiento del Estado. Antes fue Directora Regional de Salud del Callao y trabajó tres años en la reformada Red de Salud de San Juan de Lurigancho. Ahora, una sus tareas inmediatas es abrir por completo la atención en los centros de salud primaria como estrategia contra el COVID-19 en la nueva normalidad.

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Viceministra de Salud Pública, Nancy Zerpa. Foto: Minsa

En el Perú hay 8.050 puestos y centros de salud con distinta capacidad de atención y organizados por categorías. Son el primer eslabón de contacto con los usuarios, donde las mujeres gestantes pueden realizar sus controles prenatales y hacer que sus hijos reciban sus vacunas, mientras que otros pacientes reciben orientación y atención por dolencias leves. Los centros de salud (nivel I-3 y I-4) sí tienen profesionales de diferentes especialidades y pueden realizar atenciones más complejas. Por eso, serán los encargados de atender a los pacientes COVID-19 con síntomas manejables. En esta entrevista, la doctora Zerpa adelanta que 157 de estos centros cumplirán esta misión, ya que disponen de personal de laboratorio para hacer la lectura de la prueba rápida de diagnóstico.

¿Qué está haciendo El Ministerio de Salud en los establecimientos de salud de nivel primario?

Queremos recuperar el protagonismo de los establecimientos del primer nivel de atención en salud (postas, centros médicos). Esto implica adecuarlos a las nuevas normas de convivencia, como reducir el aforo, hacer pruebas rápidas al personal sanitario y cumplir las medidas de bioseguridad. Significa también que conservemos el distanciamiento físico, que tengamos personal sanitario con indumentaria de protección personal, rutas de atención para los pacientes sospechosos de COVID-19 y que se organice el flujo de la atención de las citas.

Con la emergencia sanitaria muchos de estos centros de salud no atendieron ¿Por qué?

­­La atención estuvo restringida entre marzo y las primeras semanas de abril porque no había tratamiento contra el COVID-19 para ofrecer en estos establecimientos. Pero por recomendación del grupo de expertos fueron definidos los esquemas de tratamiento, se establecieron estrategias para reabrir la atención en centros del primer nivel. Fueron priorizadas las urgencias y emergencias. El tratamiento supervisado para las personas con tuberculosis (a cargo de una enfermera en el centro de salud) no pudo aplicarse. La solución fue dar a los pacientes medicinas por 15 días, citándolos para renovar la provisión. Algunos centros se organizaron para citar a los pacientes con enfermedades no transmisibles y coordinar la entrega de fármacos hipoglucemiantes (diabetes) y para controlar la hipertensión arterial.

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¿Cómo se irán retomando las atenciones?

La meta es la reapertura completa de los centros de salud. No hay un modelo único de organización. Mucho depende de la infraestructura del establecimiento de salud. Algunos son pequeños y es necesario salir a otros espacios, lograr acuerdos con la comunidad (acceso a locales comunales) y con los municipios, para atender a la población. Así, podemos diferenciar espacios para atender casos sospechosos o con el COVID-19, pacientes con otras patologías o llevar a cabo la vacunación infantil. Es la nueva normalidad en los centros de salud. Es muy importante organizarnos con la comunidad.

Hemos visto que una de las tareas retomadas es la vacunación infantil

En junio iniciamos este trabajo en lugares abiertos, como losas deportivas y algunos locales comunales para no generar aglomeración de personas. Por la estricta cuarentena, alrededor de 614.000 niños en el país, el 30% de ellos en Lima, dejó de recibir al menos una vacuna. Y son un millón y medio de dosis que están pendientes de aplicar. El calendario comprende 17 vacunas que protegen contra 26 enfermedades diferentes. Ahora los niños podrán ponerse al día.

¿Cómo se coordina la vacunación con los gobiernos regionales?

A través de las direcciones regionales de salud, especialmente del sur del país, como Puno y Cusco, donde se presenta el friaje y las heladas. Con las comunidades nativas se trabaja con brigadas itinerantes de vacunación.

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Una jornada de vacunación que respeta las nuevas normas de convivencia, como el distanciamiento social y uso de mascarillas. Foto: Minsa

La pandemia ha desnudado las carencias de nuestro sistema sanitario. [Un problema fue la descoordinación con los gobiernos locales y regionales] ¿Qué pueden hacer ellos para fortalecer ahora los establecimientos del primer nivel de atención?

Tiene que estar claro que la atención de la salud no solo es responsabilidad del sector salud, sino de las decisiones de las autoridades locales y regionales coordinadas. Muchos hablan de fortalecimiento de la atención primaria, del recurso humano, de infraestructura, de cerrar brechas, pero también hay que recuperar la esencia del trabajo articulado del personal de salud con su comunidad. Esta pandemia nos ha generado miedo al contagio. Todos tenemos una amigo, familiar o compañero de trabajo que ha perdido la vida por este nuevo virus. El comportamiento de cada persona marcará el curso de la pandemia. Eso hay que enseñar, trabajar y cumplir. Los peruanos a veces somos desobedientes. Creo que estas medidas como el uso de mascarilla, el lavado frecuente de manos y el distanciamiento físico son claves.

¿Cómo está el recurso humano? El personal sanitario se queja reiteradamente de la falta de equipos de protección personal.

Hemos estimado en 30% la proporción de trabajadores de la salud afectado de alguna manera por el COVID-19. El personal que da positivo a la infección en las pruebas de diagnóstico debe cumplir el aislamiento y la cuarentena por 14 días. De no haber complicaciones, se da el alta epidemiológica.

También abundan los reclamos del personal asistencial por contratos de labores vencidos ¿Cómo ha abordado este tema?

El Ministerio de Salud ha emitido normas al respecto y también ha realizado la adquisición de equipos de protección personal. Entiendo las quejas, pero vale recordar que cada región, hospital y unidad ejecutora siempre tiene un presupuesto para proveer esos insumos. Además, nadie imaginó la magnitud que tendría esta enfermedad. El ministerio adquirió 40 millones de piezas de EPP (equipos de protección personal). El material ha sido distribuido a las regiones. Entiendo que hay mucho temor en el personal de salud. Es comprensible. Todos exigen la mascarilla N95, pero solo corresponde usarla al personal sanitario en contacto con aerosoles. Lo mejor es organizar el uso de este material según la actividad del personal sanitario.

El doctor Eduardo Gotuzzo, del equipo de expertos que asesoran al Minsa, recomienda dar énfasis a la identificación clínica de pacientes con síntomas leves y factores de riesgo ¿Cómo van a manejar la evaluación de estas personas?

Ese tema se ha venido trabajando con los Equipos de Respuesta Rápida. Se toma la muestra para la prueba rápida de diagnóstico. De dar positivo, se entrega de inmediato el tratamiento. En la actualidad contamos 2.099 equipos de respuesta rápida y la meta es llegar a 5.000 a nivel nacional. Cada equipo está formado por un profesional de la salud, un técnico de laboratorio o un profesional capacitado en toma de muestra.

Usted ha trabajado en el primer nivel de atención ¿Cuál es el aprendizaje que más valora?

Trabajar con la comunidad y los gobiernos locales. El objetivo de la salud pública es cambiar hábitos, educar a la población. Ahora que se retoman las actividades laborales en el contexto del COVID-19, todos tenemos la gran responsabilidad de tener nuevas formas de comportamiento. Y eso implica enseñar y aprender. Es indispensable trabajar con la comunidad. Por ejemplo, lo aprendimos en el caso de la anemia. Identificamos que era necesario educar al cuidador del niño para reducir la anemia. Para mejorar la lactancia materna necesitas educar a la madre. De igual modo si quieres asegurar la vacunación infantil. Es un proceso de enseñanza y aprendizaje que se realiza en el primer nivel de atención. Fue allí donde adquirí mi experiencia. Ahora soy una funcionaria prestada en el Ministerio de Salud, pero me siento muy honrada de servir a mi país.

Quizá quiere hacer más cosas de lo que le permite la estructura del sistema de salud.

De hecho. Manejar el presupuesto público es un arte, porque uno tiene que cumplir las normas y ser también eficiente y efectiva para entregar el servicio a la población. Para ello, tengo que comprar, contratar y hacerlo bien y con transparencia.

En este enlace del Ministerio de Salud puedes solicitar tu cita de vacunación en el establecimiento más cercano.
➡️ https://www.gob.pe/es/i/798501

Autores:

Andrea Castillo Calderón

Andrea Castillo

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