Los pacientes que no se pueden curar por videollamadas

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Los pacientes que no se pueden curar por videollamadas

En doce hospitales del Ministerio de Salud de alta capacidad menos de la mitad del personal trabaja de manera presencial. Esto ocasiona demoras en la obtención de citas, reduce la calidad de la atención y retrasa el tratamiento de los pacientes con enfermedades crónicas. A casi dos años del inicio de la pandemia, la teleconsulta no ha sido una solución.

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El Minsa ha reconocido que muchos pacientes con enfermedades no covid-19 han fallecido por la atención inadecuada en los hospitales. A casi dos años del inicio de la pandemia, no existe una normativa clara de cómo darles un tratamiento con mejores condiciones. EFE/ Juan Ignacio Roncoroni

La mañana del 30 de noviembre, Eusebia* llegó cerca de las seis de la mañana al Instituto Nacional de Oftalmología (INO), ubicado en el centro de Lima. Llevaba las órdenes médicas necesarias para obtener citas en tres especialidades, pero en la puerta le indicaron que en una de ellas no recibiría atención. “La de tomografía óptica dicen que no me van a dar”, contó la mujer de unos 65 años. Pese a esta negativa, Eusebia esperó más de dos horas fuera del hospital, junto con cientos de personas, porque no contemplaba la opción de regresar a casa sin una fecha de consulta. Una de las citas era para su hermana, una paciente diabética, quien corre el riesgo de perder la visión si no es atendida a tiempo.

A casi dos años desde el inicio de la pandemia en nuestro país, el INO, la institución especializada en visión más importante del país, y otros once hospitales de alta capacidad del Ministerio de Salud tienen menos de la mitad de su personal de salud trabajando de manera presencial. Esto genera demoras en la reserva de citas e impide que los pacientes reciban un tratamiento adecuado.

“Las enfermedades no covid-19 no se han curado ni han desaparecido, sino que están latentes y han empeorado. Es posible que ya muchos de estos pacientes hayan fallecido”, ha reconocido el viceministro de Prestaciones y Aseguramiento en Salud, Augusto Tarazona.

Desde hace tres semanas Tarazona ha declarado que es urgente resolver los problemas de salud de los pacientes no covid-19 y ha dispuesto que todos los establecimientos reinicien las atenciones presenciales.

Hospitales especializados

En respuesta a un pedido de acceso a la información pública, el Ministerio de Salud señaló que, en el INO, solo el 17,1% del personal de salud brinda atención presencial. El 32,7% atiende de manera semipresencial y un 13,7% lo hace de manera virtual. Hay un importante porcentaje (30,4%) del cual se desconoce la situación laboral.

Representantes de INO negaron que el porcentaje de profesionales de la salud que se encuentran trabajando en forma presencial sea tan bajo (aseguraron que es de 81%). Solicitamos una explicación al INO sobre la diferencia entre sus cifras y las del Minsa, pero hasta el cierre de esta nota no recibimos respuesta. Una revisión del número total de atenciones evidencia las dificultades que enfrentan los pacientes para ser atendidos: en el 2018, el INO realizó más de 200 mil atenciones, una cantidad que ha caído a unas 68 mil en lo que va de este año.

Según la administración de este hospital, los problemas que se vienen presentando ocurren porque la demanda de pacientes ha aumentado durante la pandemia debido a la restricción de atenciones oftalmológicas en otros establecimientos de salud del país. Al margen de las causas, las dificultades se agravan para los pacientes por las brechas digitales. La única forma de solicitar una cita es de manera virtual, lo que suele resultar complicado para los adultos mayores y un desafío todavía mayor para las personas sin acceso a Internet.

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Las atenciones en el INO han disminuido de 200 mil, antes de la pandemia, a 68 mil en lo que va de este año.

Desde que inició la pandemia, quienes cuentan con Seguro Integral de Salud, como la mayoría de los peruanos, necesitaban una orden de referencia de otro centro de salud público o privado para obtener una cita en INO. Esos son los papeles que trae consigo Eusebia. Las órdenes deben ser registradas a través de la página web de la institución, pero como ella no sabe cómo hacerlo, ha preferido acudir presencialmente.

Un hombre de 80 años que espera su turno en la misma cola que Eusebia asegura que tiene una referencia del hospital de Collique, para ser revisado tras su operación de cataratas. Desde hace tres meses, intenta conseguir una cita. Él no sabe cómo usar la página web, así que prefiere el teléfono. “Llamo y llamo, y nadie contesta. Solo quiero una cita”, dice. Salud con Lupa comprobó lo difícil que es, para un usuario, comunicarse con los anexos que figuran en la página web de INO y en una gigantografía instalada afuera del hospital. Su línea de Emergencia suena ocupada.

Mientras tanto, en otro hospital especializado como el Instituto Nacional de Salud Mental Hideyo- Noguchi, las consultas virtuales siguen siendo la norma. De acuerdo a los datos proporcionados por el Ministerio de Salud, solo el 37,9% de su personal ha vuelto a la presencialidad: el número corresponde al personal que atiende en el área de Emergencia.

Para obtener una cita en ese hospital, se debe acudir primero a un centro de salud mental comunitario o a una posta, donde un médico o un psicólogo debe solicitar el traslado por tratarse de un caso de gravedad. Ya con la hoja de referencia, habrá que armarse de paciencia. Según el propio instituto de salud mental, en Lima solo son atendidas doce de cada cien personas con algún trastorno mental. La central telefónica para casos de emergencia está inhabilitada.

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En el Instituto de Salud Mental Hideyo-Noguchi, solo se atienden de manera presencial las consultas de emergencia.

Para Carlos Almonacid, representante de la Adjuntía de Administración Estatal de la Defensoría del Pueblo, el problema de fondo radica en la falta de una normativa clara que explique a los establecimientos de salud cómo volver a la presencialidad sin exponer a sus trabajadores ni a los usuarios, ya que aún convivimos con el virus de la covid-19.

En enero de este año, el Minsa presentó dos resoluciones ministeriales en las que especificó las condiciones que deben tomar en cuenta los establecimientos de salud para atender a los pacientes no covid-19 de manera presencial. Para eso, deberían adecuar su infraestructura y ofrecer una constante evaluación de salud del trabajador. Sin embargo, casi un año después, la medida no se ha cumplido.

Según el viceministro Tarazona, antes del 15 de diciembre el Gobierno publicará los nuevos lineamientos para que los establecimientos de salud reinicien por completo la atención presencial de enfermedades no covid-19.

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Cientos de personas acuden al INO para obtener una cita presencial ya que no comprenden cómo solicitar una cita virtual a través de su página web. Tampoco reciben respuestas a través de la central telefónica.

¿Dónde están los profesionales de la salud?

Un mes después de que el Gobierno dispusiera la aplicación de una dosis de refuerzo de la vacuna contra la covid-19 para el personal de salud, aún hay tres mil trabajadores del sector que continúan atendiendo de manera remota. Los datos del Ministerio de Salud indican que a nivel nacional el 74,7% (103.083) del personal de salud de los establecimientos de nivel 2 y 3 (hospitales) está atendiendo presencialmente. Y el 2,5% (3428) de manera semipresencial.

Hay cifras más preocupantes: el 8,2% (más de 11 mil) tienen licencia con goce de haber, lo que quiere decir que hay profesionales que siguen recibiendo un sueldo sin estar laborando. ¿Qué es lo que ocurre con ellos? ¿Y qué es lo que ocurre con el otro 12,3% (17 mil) profesionales cuya situación laboral no ha sido precisada por el Ministerio de Salud?

“Los establecimientos de salud son espacios estrechos, de pasadizos angostos y no se adecúan a la realidad. Los médicos estamos dispuestos a regresar, pero aún existe una gran precariedad en los servicios sanitarios”, dice Miguel Palacios, exdecano del Colegio Médico del Perú, quien recuerda que en las normas publicadas en enero se dispone que el profesional de la salud sea evaluado constantemente, pero esa evaluación no se da en la práctica.

Las especialidades más afectadas

Si tomamos en cuenta todos los establecimientos que gestiona el Ministerio de Salud, encontramos que, en siete especialidades, menos del 70% de los departamentos médicos atiende de manera presencial. Varias de estas especialidades se enfocan en el cuidado de los menores, como, por ejemplo, medicina del adolescente, además de oftalmología, dermatología y hematología pediátricas. El caso más extremo es psiquiatría de niños y adolescentes. En esa especialidad únicamente se atiende por canales digitales.

Oftalmología se ubica entre las diez especialidades con menor atención presencial, una situación que parecía confirmarse en nuestra visita al INO. Allí, las atenciones en las subespecialidades de úvea y neurooftalmología, importantes para la prevención de la ceguera, solo se brindan de manera virtual, porque el personal médico presenta condiciones de riesgo ante la covid-19.

En la puerta del Instituto Nacional de Oftalmología, un trabajador del hospital, que orientaba a los pacientes ansiosos por obtener una cita, nos indicó que la subespecialidad de estrabismo tampoco está atendiendo de manera presencial. “Llevo casi tres meses esperando una cita para mi madre que tiene que ser operada de estrabismo. Ya no ve casi nada. Se tropieza cada vez más. ¿Hasta cuándo voy a esperar?”, decía una usuaria de Facebook. “Mi hija se atiende allí, tiene estrabismo y quizá vaya a cirugía, pero no me dan la cita”, contaba otra persona en la misma red social. Escribieron esos comentarios en una publicación del INO, en la que se explica la manera de obtener una cita virtual. De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), el 50% de casos de deficiencia visual pudo prevenirse con una atención adecuada y a tiempo.

La teleconsulta no ha sido una solución

En setiembre, Flor* acudió al Hospital Regional Manuel Nuñez Butrón, el más solicitado en la región Puno, porque presentaba síntomas parecidos a los de una apendicitis. Sin embargo, no consiguió ser atendida. “En el hospital le dijeron que solo atendían casos covid y que se busque una clínica”, recuerda Miriam Lupaca, joven aymara y amiga de Flor. La paciente tuvo que volver a su vivienda y tomar medicinas naturales para calmar el dolor. En este hospital, solo el 31% del personal de salud atiende de manera presencial. Hay un 53% cuya situación laboral se desconoce.

Una situación similar vive Elmer Paucarpaja, de San Martín de Pangoa, en Junín, quien hace cuatro años fue operado del corazón en el Hospital Dos de Mayo, en Lima, pero no ha vuelto a ser revisado por un especialista. “Yo no sé si debo seguir tomando mis pastillas. Hace poco tuve un sangrado en la nariz. Llamé por teléfono a Lima, pero ya van seis meses desde que vengo esperando una cita”, cuenta.

Para Carolina Huamán, representante del colectivo Los Pacientes Importan, las personas que viven con enfermedades crónicas son las más afectadas por no recibir una atención adecuada en los hospitales, a tal punto que su esperanza de vida se ve reducida. Ella, hermana de un paciente con psoriasis y artritis psoriásica, cuenta que en el Hospital Nacional Hipólito Unanue brindan atención presencial a pacientes nuevos pero no a los que ya tienen un diagnóstico. “Mi hermano no recibe tratamiento desde hace dos años y su deterioro es considerable”, cuenta. Los pacientes con hemofilia, hipertensión y de al menos otras ocho enfermedades, permanecen sin medicamentos porque tampoco logran conseguir citas para acceder a sus medicinas, dice Huamán.

La Defensoría del Pueblo supervisó durante el mes de setiembre 76 hospitales del Perú y halló que en siete de ellos no se realizan cirugías para pacientes no covid-19. En los que sí brindan este servicio, solo lo hacen en situaciones de emergencia. En 19 hospitales tampoco se ofrecían consultas externas.

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Los pacientes atendidos por teleconsultas aseguran que el tiempo de la cita no les alcanza para explicar todos sus síntomas. El médico que los atiende tampoco puede reconocer el lugar exacto de su dolor. Defensoría del Pueblo

La teleconsulta, una solución que hallaron algunos hospitales para seguir atendiendo a los pacientes durante la pandemia y que el Ministerio de Salud ha impulsado, no ha sido bien recibida por los pacientes.

Con una muestra pequeña (de 80 personas), la Defensoría del Pueblo logró conocer que la atención a través de la teleconsulta era demasiado rápida. A otras personas les indicaban el día que tendrían la cita, pero no el horario, lo que les imposibilitaba cumplir con más labores porque, si no contestaban, ya no había manera de obtener una nueva cita en corto tiempo. Además, en algunos casos, si le ofrecían una cita virtual, transcurría mucho tiempo para que le programen otra.

Salud con Lupa realizó una encuesta a través de sus redes sociales. El 84% de quienes respondieron a nuestras preguntas aseguró haber tenido problemas para conseguir una cita en un establecimiento de salud. Las razones: no había suficientes médicos. Uno de los principales problemas que observaron en las consultas virtuales fue la dificultad para que se comprendieran los síntomas o la ubicación del dolor del paciente.

“La telemedicina es importante. Está bien que haya hospitales que apuesten por esta atención, pero tiene que ser monitoreada y evaluada. No es suficiente poner una cámara y un micrófono. Sé que el Minsa ha identificado estos problemas, pero debe pasar a la acción, preguntar a los usuarios cómo están siendo atendidos y así no alejar los servicios de salud de las personas”, recomienda Almonacid.

De acuerdo con el Ministerio de Salud, las atenciones de enfermedades no covid-19 se han reducido considerablemente con respecto a años anteriores. Por ejemplo, en el 2018, se atendieron más de siete millones de pacientes con enfermedades respiratorias, y en lo que va del 2021, la cifra se redujo a su tercera parte, si se deja de lado la pandemia. Una caída similar se produjo en la atención de las enfermedades que afectan el esófago y estómago.

Para el viceministro Tarazona, el sector salud ajustará sus procedimientos según cómo evolucione la pandemia. Si los pacientes con covid-19 saturan los hospitales, se tendrá que rechazar de nuevo a los otros enfermos. Por lo pronto, estos esperan que las condiciones en que son atendidos mejoren, porque su tratamiento no puede aguardar a que termine la crisis sanitaria.

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