Si tengo VIH, cáncer o Alzheimer, ¿soy más vulnerable al covid-19?

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Si tengo VIH, cáncer o Alzheimer, ¿soy más vulnerable al covid-19?

Aunque se sabe que existe una relación entre covid-19 severo y comorbilidades como la obesidad, la hipertensión o la diabetes, se sabe menos sobre el impacto del nuevo coronavirus en personas con padecimientos como VIH, cáncer, Párkinson, Alzheimer o asma. Diversos estudios sugieren que en ciertos casos estas mismas enfermedades se han convertido en un escudo ante el covid-19.

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Hay una baja representación de personas con VIH o Párkinson en la población hospitalizada o fallecida por covid-19. Las causas aún están siendo exploradas. Shutterstock

Hasta el 12 de junio, la epidemia ha cobrado la vida de más de 3.79 millones de personas en todo el mundo. Y dado que su impacto en el cuerpo humano está íntimamente relacionado con el sistema inmune, es lógico pensar que las personas con sistemas inmunes minados por otras enfermedades serían aún más vulnerables.

En varios casos es así. De acuerdo con los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC), existen varios padecimientos que pueden aumentar el riesgo de padecer covid-19 severo, pero el tipo de evidencia que se tiene de cada enfermedad varía. Por ejemplo, hay revisiones sistemáticas en las que hablan del riesgo de desarrollar covid-19 severo si son personas con cáncer, enfermedad cerebrovascular y enfermedad renal crónica; con estudios de cohorte, están el síndrome de down, VIH, condiciones neurológicas; y con evidencia combinada están el asma, la hipertensión o la enfermedad hepática.

Y a pesar de que los impactos de covid-19 en pacientes con estas enfermedades varían, la infección por SARS-CoV-2 no significa una condena de muerte. Para sorpresa de muchos, por ejemplo, hay una baja representación de personas con VIH o Párkinson en la población hospitalizada o fallecida por covid-19, y las causas aún están siendo exploradas.

Parte de la evidencia apunta a que, si bien estas personas pueden tener un mayor riesgo a desarrollar enfermedad severa, estos datos pueden servir para tomar decisiones médicas y de autocuidado más específicas y, por ejemplo, priorizar a los pacientes con cierto tipo de padecimiento en las estrategias de vacunación o asegurar que tengan acceso a consultas, medicamentos, terapias y seguimiento.

Estas son algunas de las enfermedades en las que, en combinación con covid-19, se han encontrado resultados interesantes.

VIH: la promesa de los antivirales

Desde los primeros reportes de las personas infectadas en Wuhan, las personas que viven con VIH eran muy pocas. Uno de esos primeros artículos, publicado en febrero de 2020 en la revista científica JAMA, reportó que de las 138 personas hospitalizadas por covid-19 solo 2 vivían con VIH.

Lo mismo ocurrió en investigaciones posteriores: un estudio con 5.700 hospitalizados en Nueva York, una de las ciudades de Estados Unidos con más registros de VIH, solo reportó 0.8% de personas con dicha enfermedad. En otro, en Reino Unido, con 20.133 pacientes con covid-19 hospitalizados, ese porcentaje fue menos del 1%.

Las hipótesis que han surgido sobre la posible sobrepresentación de personas con VIH en la población hospitalizada por covid-19 coinciden en una posible causa: los antiretrovirales. Por ejemplo, se ha visto, en análisis in vitro, que el lopinavir potenciado con ritonavir suprime la replicación del virus. Aunque es poco prometedor, el remdesivir ha sido uno de los antivirales más estudiados durante la pandemia porque mostró una actividad limitada contra SARS-CoV-2 en estudios de laboratorio y potenciales beneficios para hospitalizados. Y, probablemente, el tenofovir, uno de los medicamentos más recetados contra el VIH, sea el más prometedor para prevenir que las personas con VIH desarrollen covid-19 severo.

Así lo concluyó un grupo de científicos españoles que analizó a personas con covid-19 y VIH: “Nuestros hallazgos sugieren que la infección por VIH bien controlada no modifica la presentación clínica ni empeora los resultados clínicos en los pacientes hospitalizados con covid-19”.

Pero para el infectólogo mexicano Uri Torruco, hay que tomar estos resultados con precaución, debido a que no es posible separar la infección del VIH de los factores socioculturales de quienes la padecen. “En España covid-19 incidió menos a los pacientes con VIH porque en general viven la infección en mejores condiciones, pero en nuestros países estos pacientes llegan muy tarde, viven en condiciones de pobreza, están muy estigmatizados. Por eso, cuando salgan los estudios de esta región, puede ser que veamos que covid-19 los impactó más”.

Cáncer: al recuperarse, generan anticuerpos

Uno de los estudios más amplios con 18,000 pacientes con cáncer y covid-19 ha mostrado que las personas con esta enfermedad tienen 25% más riesgo de morir cuando adquieren la infección por este coronavirus que quienes no lo hacen debido, en parte, a su debilitado sistema inmune y también a que muchos de ellos no recibieron un diagnóstico oportuno, o porque se aplazó su terapia debido a la pandemia.

Pero dentro de esta población, parece haber subconjuntos más vulnerables. La Sociedad Americana de Cáncer plantea que hay algunos, específicamente quienes tienen cáncer de la sangre (como la leucemia o el linfoma) o quienes reciben tratamiento invasivo, pueden tener un mayor riesgo de sufrir una infección grave.

“Es probable que la mayoría de las personas que recibieron tratamiento contra el cáncer en el pasado (especialmente si fue hace años) tengan una función inmunitaria normal, pero cada persona es diferente. Es importante que todos los pacientes y supervivientes de cáncer, estén o no en tratamiento, hablen con un médico que conozca su situación y su historial médico”, dice el sitio web de la Sociedad.

Lo interesante es que si los pacientes con cáncer se recuperan de covid-19 pueden generar anticuerpos prácticamente de manera normal. Un estudio publicado en Nature Cancer que analizó a 261 pacientes con algún tipo de cáncer e infectados con SARS-CoV-2 reveló que la mayoría de ellos tuvo una alta tasa de seroconversión, esto quiere decir que la mayoría de las personas con cáncer que se infectan con este coronavirus producen anticuerpos a un ritmo similar al del resto de la población.

“Las personas con antecedentes de cáncer están probablemente tan protegidas de la reinfección como las que no tienen antecedentes de la enfermedad y es probable que respondan bien a las vacunas, según nuestro estudio", dijo a ecancer Astha Thakkar, becaria de oncología hematológica del Montefiore y autora del artículo.

Sin embargo, hay diferencias respecto al tipo de cáncer que se trate. Mientras que las personas con tumores sólidos tienen una tasa de seroconversión del 92%, las personas con cáncer de sangre tienen una tasa de 81.7%. Thakka explica que esta diferencia puede deberse al tipo de terapias que reciben los pacientes con cáncer de sangre (terapia de anticuerpos anti-CD20, trasplantes de células madre o esteroides), que al suprimir el sistema inmunitario puede derivar en un menor número de anticuerpos.

De cualquier modo, el llamado de Thakka y de otros especialistas en el tratamiento y diagnóstico del cáncer es que estos pacientes sigan siendo una prioridad para los servicios de salud y los procesos de vacunación para covid-19, y que sigan aplicando las medidas de prevención más eficaces: uso de cubrebocas, sana distancia y lavado de manos.

Enfermedades neurodegenerativas: no son iguales

Las enfermedades neurodegenerativas, en combinación con covid-19, también están en el ojo académico por parte de muchos grupos de investigación. Un artículo publicado en enero de 2021, con 13.338 individuos del Reino Unido, reporta que si bien las personas con estas complicaciones pueden presentar mayor vulnerabilidad a covid-19 que quienes no las tienen, puede haber diferencias importantes.

Los autores concluyen que mientras que las personas de edad avanzada con Alzheimer tuvieron mayor riesgo de enfermar de covid-19 y morir por esa causa, quienes padecen Parkinson tuvieron un mayor riesgo de infección por SARS-CoV-2 pero no de morir.

Esto puede estar relacionado con las características de cada enfermedad. En los pacientes con Alzheimer se suma la complejidad de que no pueden seguir de manera consciente las medidas de precaución. Además, hay investigaciones que mostraron que el aumento del estrés psicológico debido al confinamiento durante la pandemia aceleraba aún más el deterioro de la función cognitiva de estos pacientes.

Caso distinto son los pacientes con Párkinson. Aunque el estrés por la pandemia y el confinamiento sí fue un problema, ya que puede agravar temporalmente varios síntomas motores, como el temblor o los trastornos del movimiento, los estudios muestran que el riesgo, la morbilidad y la mortalidad de la covid-19 en pacientes con esta enfermedad leve a moderada no difieren de los de la población general.

Asma y EPOC: terapias supresoras de covid-19

A pesar de que covid-19 tiene un impacto importante en el sistema respiratorio, las personas con asma y enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) tampoco han representado importantes porcentajes entre las personas hospitalizadas durante la pandemia.

Parte de lo que explicaría esto es que muchos de ellos pudieron haber extremado las medidas de precaución y, por tanto, disminuyeron su exposición al virus. Pero otras explicaciones tienen que ver, de nuevo, con un efecto protector derivado de la respuesta inmunitaria de las personas y también de su tratamiento.

“Una posibilidad es que tener una enfermedad respiratoria crónica protege contra la covid-19, quizás a través de una respuesta inmunitaria diferente provocada por la propia enfermedad crónica”, concluyen los autores de un estudio de mayo de 2020. “Otra posibilidad es que algunas terapias que utilizan los pacientes con enfermedades respiratorias crónicas pueden reducir el riesgo de infección o de desarrollar síntomas”.

Se refieren a terapias como los corticosteroides inhalados o los broncoldilatadores que, según estudios in vitro, han mostrado su capacidad para suprimir la replicación del coronavirus y la producción de citoquinas proinflamatorias, proteínas liberadas por nuestras células para detener al patógeno y que, en covid-19, pueden derivar en una inflamación exagerada que lleve a la muerte.

En general, hay diversas enfermedades que pueden hacer que una persona infectada con el nuevo coronavirus desarrolle covid-19 grave, pero conforme avanzan los estudios, surge nueva evidencia que muestra que el diagnóstico oportuno, al tratamiento adecuado, el autocuidado y el acceso a los servicios de salud pueden hacer una diferencia abismal.

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