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Dengue: la epidemia que crece y se complica a la sombra de la covid

La OPS estima que cerca de 500 millones de personas están actualmente en riesgo de contraer la enfermedad en América, continente en el que solo Canadá y Chile están libres de dengue. Los niños y adolescentes están ahora más expuestos a la picadura del mosquito por el prolongado tiempo que ahora permanecen en casa.

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Un batallón de fumigadores del mosquito del dengue en Madre de Dios.
Minsa/Archivo

La pandemia de la covid-19, que ya deja más de 2 millones de muertes en toda América, ha tenido otro efecto silencioso que repercute especialmente en los niños y adolescentes del continente: una mayor exposición al dengue.

Así lo reconoce Iván Darío Vélez, médico e investigador principal de World Mosquito Program, quien explica que el aedes aegypti —el mosquito transmisor de esta enfermedad— es “un vector eminentemente intradomiciliario, vive dentro de la casa, se esconde y reproduce allí”.

Para este científico, “como los niños han permanecido más tiempo en casa en los últimos 17 meses, han estado más expuestos a la picadura de este mosquito”. De ahí que el dengue presente una alta incidencia en niños y adolescentes. De acuerdo con el reciente Índice de Riesgo Climático de los Niños del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef), 115 millones están expuestos a la enfermedad.

Lo vivió en carne propia hace un par de meses Sandra Milena García en Cali —la tercera ciudad más grande de Colombia—, cuando se vio obligada a llevar de urgencias a su hija de 8 años, acosada por una fiebre de 40 grados, vómito, decaimiento y un color rojizo en las encías.

“En esos días había muchos casos de dengue, pero también de niños con covid-19. Era tal la cantidad, que después de 6 días de hospitalización, a mi hija la mandaron rápido a casa para que la siguiera cuidando yo porque a los médicos les preocupaba que, además del dengue, le diera coronavirus. Estábamos en la tercera ola y el hospital no daba abasto con tanta gente”, cuenta García.

Desde entonces, dice, permanece atenta a no dejar en su casa depósitos de agua a la intemperie en los que pueda reproducirse el aedes aegypti, responsable de transmitir no solo el dengue, sino también el zika y el chikunguña, entre otras enfermedades.

El doctor Vélez considera que la pandemia ha tenido una doble incidencia: “De una parte, personas con mayores dificultades para acceder a la salud porque los servicios sanitarios están colapsados; de otro, temor de asistir a los hospitales para evitar contagiarse de coronavirus”.

Brasil y Colombia, entre los más afectados

Según la Organización Panamericana de la Salud (OPS), en 2020 se presentaron 2,3 millones de casos de dengue en América, frente a los 3,2 millones de 2019, cuando el continente afrontó una delicada emergencia sanitaria por esta epidemia.

En lo que va del 2021 están reportados 910.051 casos totales en la región —93,5 por cada 100.000 habitantes—, 1.236 de ellos graves y 227 fallecimientos. Brasil, con 752.284 pacientes; Perú, con 35.728, y Nicaragua, con 26.067, son los países más afectados.

Después de Colombia, en número de casos de dengue grave le sigue Brasil con 255. Un país que, pese a un virulento brote en 2019, vio las cifras de dengue desplomarse en 2020 y 2021.

"La impresión es que los casos de dengue se están diluyendo dentro de la propia covid-19, porque muchas veces la sintomatología es similar, como dolor en el cuerpo, fiebre, dolor de cabeza", explica la infectóloga Rebecca Saad, coordinadora del servicio de control de infección hospitalaria del Centro de Estudios y Pesquisas Dr. Joao Amorim (CEJAM) de Sao Paulo.

"El dengue quedó un poquito olvidado, tanto en la prevención como en el diagnóstico. Entonces nuestro recelo es que (los casos) realmente aumenten entre 2022 y 2023", advierte.

En tercer lugar, figura Honduras con 237 casos, donde ya se registraron los primeros dos fallecidos a causa del dengue grave, también conocido como hemorrágico. Se trata de un hombre de 74 años, quien residía en Tegucigalpa, y una mujer, de 27, que estaba embarazada, en San Pedro Sula, la segunda ciudad más importante de Honduras.

Panorama con esperanzas

Otros países como Paraguay, que tradicionalmente han padecido los rigores del dengue, presentan panoramas más esperanzadores. En lo que va de 2021, tiene la menor cifra de notificaciones de los últimos 11 años, explica el director del Servicio Nacional de Erradicación del Paludismo (Senepa), Hernán Rodríguez.

En estos ocho meses, se han notificado 12.734 posibles casos de dengue, de los que solo se confirmaron 1.944, mientras que en 2020 Paraguay llegó a tener un pico de hasta 33.400 notificaciones por semana. Este logro se debe, en parte, a las campañas de concienciación que cada año invitan a los ciudadanos a eliminar los criaderos de mosquitos que puedan tener en casa, entre macetas, cubos o canalones. Una labor que se refuerza también con la fumigación.

Vélez aunque ve con ilusión el avance del World Mosquito Program —que además de Colombia, se implementa en México y Brasil— sabe bien que el dengue, un mal con el que la humanidad lleva lidiando casi 30 años, sigue al acecho, toda vez que el aedes aegypti ahora sobrevive a alturas de 2.200 metros cuando antes solo llegaba a los 1.800. Así las cosas, “lo que se teme es que la disminución en el registro de casos de dengue que se presentó en 2020 no se deba a la falta de casos, sino a la falta de reportes”, reflexiona el médico.

La OPS también ve el tema con cautela, toda vez que estima que cerca de 500 millones de personas están actualmente en riesgo de contraer la enfermedad en América, continente en el que solo Canadá y Chile están libres de dengue y con Uruguay sin casos pero con presencia del aedes aegypti. Según las cuentas del organismo, el número de casos de esta enfermedad en la región se ha multiplicado en las últimas cuatro décadas: pasó de 1,5 millones de casos acumulados en la década de 1980 a 16,2 millones en la década de 2010.


Con información de la Agencia EFE

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