Foto: Mario Segovia Guzmán

La resistencia femenina del Bicentenario

Tuvieron miedo, pero se organizaron para desactivar bombas lacrimógenas y socorrer a los heridos en medio de una lluvia de perdigones durante las marchas por la democracia. Hoy, en el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, miles de jóvenes peruanas volverán a salir a las calles para reclamar justicia por las víctimas de feminicidios.

Una mujer con un polo amarillo amarrado a su cabeza corre hacia una bomba lacrimógena en una avenida del Centro de Lima. Mientras otros huyen, ella va. Hunde su rostro en el humo, la encierra en un bidón de agua, y corre con él en brazos mientras un grupo de chicos le rocía agua con bicarbonato. Los hombres aplauden y gritan. La ha desactivado. Ha apagado la represión policial con aplomo. Son 25 segundos de gloria disponibles en TikTok con Triciclo Perú de Los Mojarras como fondo musical. La mujer, anónima como tantas heroínas, deja obsoleto el viejo lema patriarcal: no son más el sexo débil. Hace rato, aunque a muchos les cueste tanto entenderlo.

La escena ha sido compartida miles de veces en TikTok, el nuevo espacio donde la juventud se expresa y también se organiza.

Según el Instituto de Estudios Peruanos (IEP), el 41% de los participantes en las protestas que culminaron con la renuncia del gobierno ilegítimo de Manuel Merino de Lama fueron mujeres. Jovencitas que se sumaron a la lucha de forma activa, en la primera línea de combate, aunque el temor las invadiera en varios pasajes de la marcha. “Me considero una persona bastante nerviosa, pero el jueves [12 de noviembre] y el sábado [14 de noviembre] pude bloquear esas emociones de ansiedad. Solo pensaba en el otro, en el que estaba a mi lado”, nos cuenta una manifestante de 24 años que integró la brigada de desactivadores de bombas lacrimógenas. Como señala el balance del IPE: “Los jóvenes y las mujeres están cada vez más empoderados y dispuestos a hacerse notar, liderando un cambio saludable para nuestra alicaída democracia”.

Marcha Nacional, mujeres
Debido a la pandemia más que nunca los colectivos prepararon ingeniosos carteles. Witzrhol / Shutterstock.com

Al terror de ser herido de gravedad, como finalmente ocurrió con Jack Pintado, Inti Sotelo y decenas de manifestantes, se sumó el de enfermar de Covid-19. Algunas de las chicas se mantuvieron en cuarentena rígida desde inicios de marzo. Ese es el caso de una antropóloga y comunicadora audiovisual de 33 años que padece de asma y, por lo tanto, forma parte de la población de riesgo. Sus convicciones, sin embargo, pudieron más. “He estado en cuarentena hasta el día en que salí a marchar”, dice, consciente de su sacrificio.

Las mujeres en el Perú acudieron al llamado de la historia por TikTok. Y eso no tiene que sonrojarle a nadie. Son otros tiempos. “En esta marcha se han roto paradigmas. La mayoría de las manifestantes fueron mujeres de clase media entre 18 y 24 años. Eso da bastante esperanza. Como ver también a otakus, skaters, fanáticos de distintos equipos de fútbol”, indica emocionada una productora audiovisual que también alzó sus puños en la primera línea.

Es más, fue allí, en esa red social de videos cortos que más de una compañera aprendió a desactivar bombas lacrimógenas. “En un primer momento fue ver tutoriales, videos de otros países. Nadie tenía un conocimiento, más allá de lo teórico, de lo que iba a pasar. Nos fuimos nutriendo no solo de nuestras propias experiencias, sino de los consejos de un montón de gente”, recuerda una de las desactivadoras una semana después de los enfrentamientos. Más del 80% de las solicitudes que recibió el colectivo Desactiva Perú para participar de las movilizaciones provinieron de mujeres.

Mientras algunos medios de comunicación se enfocaban en reportar daños contra cajeros automáticos, la juventud se organizaba para apoyar en las brigadas de salud, desactivar bombas lacrimógenas, preparar carteles y plantarse frente a la Policía. Querían que el país se enterara de su indignación y que su grito de lucha se escuchara fuerte y claro. “Hay un hartazgo hacia una clase política que no defiende a la población sino a sus propios intereses”, indica una egresada de la Universidad Nacional de Ingeniería (UNI).

Impulsadas por el deseo de ayudar al prójimo, muchas jóvenes decidieron ser aquella persona que apartara la piedra del camino, como diría la Nobel de Literatura, Gabriela Mistral. Como no podía ser de otra manera fue una mujer quien bautizó a esta generación cansada de la clase política y de la forma en cómo se maneja el país. La socióloga Noelia Chávez acuñó el término de la llamada Generación del Bicentenario. Una generación que hace patria y que, además, parece derrumbar por fin los roles de género. “Me emociona que posiblemente las transformaciones que vienen hacia adelante me representen”, confiesa otra de las manifestantes.

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Las brigadistas de salud se organizaron a través de TikTok y grupos de WhatsApp. Foto: Gabriel Vargas

Hoy 25 de noviembre, en el Día Internacional de la eliminación de la violencia contra la mujer, ellas estarán otra vez en el frente de batalla de forma pacífica. Se ha convocado una movilización ciudadana, desde las 3:00p.m., en la Plaza San Martín para velar por un mejor Perú. Un Perú donde haya justicia para Inti y Bryan, pero también para ellas. Solo entre enero y octubre de 2020 han ocurrido 111 feminicidios, 234 tentativas de feminicidio, y 8.700 casos de violencia sexual en contra de las mujeres. Hay mucho por qué luchar. Ellas estarán allí. Y harán todo lo que esté a su alcance. Son la resistencia femenina del Bicentenario.

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