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Brasil sin fecha de vacunación por atraso de farmacéuticas y por sus errores

Brasil, uno de los países más afectados por la pandemia en el mundo, con cerca de 198.000 muertes y 7,8 millones de casos, aún no tiene una fecha para el inicio de su vacunación por el atraso de los laboratorios en registrar sus vacunas y por sus divergencias políticas y problemas logísticos.

Una mujer camina en una playa en la ciudad de Niterói, vecina de Río de Janeiro hoy, jueves 31 de diciembre de 2020. EFE/Fabio Motta
EFE/Antonio Lacerda/Archivo

Brasil, uno de los países más afectados por la pandemia en el mundo, con cerca de 198.000 muertes y 7,8 millones de casos, aún no tiene una fecha para el inicio de su vacunación contra el Covid-19 por el atraso de los laboratorios en registrar sus vacunas y por sus propios errores y divergencias.

Este atraso deja al segundo país con más muertes por Covid-19 en el mundo (197.732) y al tercero con más contagios (7,8 millones) a la zaga del proceso de vacunación, iniciado ya por unos 50 países, entre los cuales algunos latinoamericanos como Argentina, México, Chile y Costa Rica.

Pese a que el Gobierno ya presentó un plan que prevé que los 210 millones de brasileños serán vacunados en 16 meses, hasta ahora la Agencia Nacional de Vigilancia Sanitaria (Anvisa, regulador) no ha recibido ninguna solicitud de registro o autorización de vacuna.

El plan no tiene una fecha de inicio, pero el presidente brasileño, Jair Bolsonaro, asegura que su Gobierno ya liberó 4.000 millones de dólares para la compra de las vacunas y que su aplicación será iniciada en un plazo de cinco días después de que la primera vacuna sea aprobada por la Anvisa.

La expectativa del Ministerio de Salud es iniciar la vacunación entre el 20 de enero y el 10 de febrero, aunque todo está condicionado al registro de alguna vacuna y a lo que demore la Anvisa en aprobarla.

Demora de laboratorios en registrar sus vacunas

La Anvisa reconoció en un comunicado divulgado el martes que sigue sin recibir ninguna solicitud de los laboratorios para usar sus vacunas contra el Covid-19 en el país de forma regular o por motivos de urgencia.

Ello pese a que, de entre las 19 vacunas ya anunciadas o en fase final de desarrollo en el mundo, ocho ya recibieron registro en diferentes países, tres de las cuales de forma regular, y seis ya divulgaron los resultados finales de su última fase de pruebas.

Las farmacéuticas, pese a que varias realizaron pruebas masivas de sus productos con voluntarios en el país, mantienen dudas sobre el proceso de registro en Brasil y temen posibles dificultades pese a que la Anvisa anunció hace un mes la simplificación de las reglas.

Las dos vacunas que más han avanzado en este proceso son la desarrollada conjuntamente por el laboratorio AstraZeneca y la Universidad de Oxford y la de las multinacionales Pfizer y BioNtech, que han presentado resultados parciales de los resultados de sus pruebas clínicas ante la Anvisa.

Tras criticar las exigencias de la Anvisa, Pfizer admitió este martes que negocia con el Gobierno brasileño la venta de 70 millones de dosis de la vacuna que ya es usada en 32 países. El Gobierno aún no inició negociaciones con Moderna, la otra vacuna más usada en el mundo.

Brasil apostó todas sus fichas en la vacuna de AstraZeneca/Oxford

Una de las razones para el atraso de la vacunación en Brasil fue la decisión del Gobierno de apostar casi todas sus fichas en la vacuna desarrollada por AstraZeneca y la Universidad de Oxford.

El Gobierno cerró desde julio un acuerdo de transferencia de tecnología con AstraZeneca para producir hasta 100 millones de dosis de su vacuna Covid-19 en el país y esperaba comenzar a fabricarla en 2020, pero la divulgación de los resultados de esta vacuna se atrasó y frustró los planes brasileños.

Pese a que Brasil espera recibir en los próximos días la materia prima para comenzar a producir desde febrero hasta 15 millones de dosis mensuales de esta vacuna, la esperanza en esta vacuna impidió que el Gobierno negociara a tiempo con los otros laboratorios, como Pfizer y Moderna, cuyos inmunizantes han demostrado ser superiores, con hasta 95 % de eficacia.

La politización de la campaña de vacunación en Brasil

Otro motivo para el atraso son las divergencias políticas que han provocado una politización de la inmunización y tienen en polos opuestos a Bolsonaro y a Joao Doria, gobernador de Sao Paulo, el estado más poblado de Brasil y el más afectado por la pandemia.

Mientras que Bolsonaro apostó en la vacuna de AstraZeneca, Doria cerró un acuerdo con el laboratorio chino Sinovac para la compra de 46 millones de dosis de su vacuna, de las cuales 40 millones serán producidas en Sao Paulo por el Instituto Butantan.

En medio del intercambio de ataques entre los dos políticos, que aspiran a disputar las presidenciales de 2022, el Instituto Butantan pretende registrar la CoronaVac ante la Anvisa esta misma semana mientras que la Fundación Oswaldo Cruz, que producirá la vacuna de AstraZeneca en Brasil, calcula que lo hará la próxima semana.

Bolsonaro llegó a manifestar dudas sobre la eficacia de la vacuna china y sobre el plan de Sao Paulo para iniciar la vacunación el 25 de enero próximo, para cuando espera contar con 18 millones de dosis, lo que ha generado dudas sobre una posible interferencia política en la Anvisa para boicotear los planes de Doria.

Para acelerar el proceso de vacunación con el producto de AstraZeneca y mientras se inicia su producción en Brasil, la Anvisa autorizó el lunes la importación de dos millones de dosis de esta vacuna producidas por el laboratorio indio Instituto Serum y que se espera que lleguen al país a mediados de enero.

Falta de jeringas en agujas y de logística adecuada

Las campañas de vacunación, además, aún están condicionadas a que Brasil adquiera un número suficiente de jeringas y agujas para inmunizar a toda la población y a que desarrolle la logística adecuada para usar en el país las vacunas de Pfizer y Moderna, que exigen que el producto sea mantenido a temperaturas muy reducidas.

Para superar estos obstáculos, el Gobierno impuso restricciones a las exportaciones de jeringas y agujas y divulgará esta misma semana una medida para eximir de impuestos la importación de las mismas.

El lunes, además, el Ministerio de Salud ultimó con los fabricantes nacionales la adquisición de 30 millones de jeringas y agujas que espera recibir hasta finales de enero, para lo que hizo una requisición administrativa con el fin de obligar a los fabricantes a entregarle sus excedencias.

La medida excepcional fue necesaria tras el fracaso la semana pasada del concurso con el que esperaba comprar el material por haber fijado un precio muy inferior al esperado por los fabricantes.

Entonces el Ministerio de Salud tan solo logró comprar el 2,5 % de las 331 millones de jeringas que tenía previsto adquirir.

El negacionismo del gobierno Bolsonaro

Otro motivo del atraso en la campaña de vacunación es el propio negacionismo del Gobierno de Bolsonaro, uno de los gobernantes más escépticos sobre la gravedad de la pandemia y que llegó a calificar el Covid-19 como una "gripecita".

El líder ultraderechista alega que tan sólo aprobará el uso de vacunas cuando esté totalmente comprobado la eficacia y la seguridad de las vacunas y cuando los laboratorios se responsabilicen por los efectos secundarios de sus productos, algo que, alega, las farmacéuticas se niegan a aceptar.

El mandatario llegó a decir en tono jocoso que nadie aceptará la vacuna si le dicen que uno de los efectos secundarios es convertirse en un caimán.

Igualmente insiste en que la vacuna no será obligatoria en el país; que aún no sabe si será ofrecida a los que ya contrajeron la enfermedad por ya tener defensas y que, personalmente, no tomará se aplicará la vacuna.

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