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Familia del segundo voluntario fallecido del estudio de Sinopharm pide saber si recibió vacuna o placebo

Juan Quiñones Miranda, de 74 años, murió el jueves en Chimbote por Covid-19. Era voluntario del ensayo clínico de Sinopharm. Su familia espera las explicaciones del equipo de investigación de la UPCH y del INS. Ayer y hoy Salud con lupa se comunicó con las autoridades e informaron que emitirán un pronunciamiento sobre el caso.

Juan Francisco Quiñones Miranda
Ninguna de las instituciones involucradas se ha manifestado sobre la muerte de Juan Quiñónes Miranda.

Juan Quiñones Miranda fue uno de los 12 mil voluntarios que confiaron en el ensayo clínico de Sinopharm desarrollado por la Universidad Cayetano Heredia y la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Le preocupaba contraer el nuevo coronavirus y caer enfermo, pero además deseaba colaborar con un estudio clínico histórico.

Quiñones era un dirigente sindical nacido hace 74 años en Conchucos, Áncash que vivía en Chimbote, pero que solía viajar a Lima para lotizar terrenos. En uno de esos viajes se inscribió en el Centro de Investigación de la Universidad Cayetano Heredia. Magaly, una de sus diez hijas, cuenta que a pesar de ser uno de los primeros no lo llamaron en el primer grupo de voluntarios que se someterían al estudio aleatorio de doble ciego sino en el segundo. Él, como todos los voluntarios, desconocería si le inocularían placebo o una de las dos candidatas a vacuna.

Dos aspectos llaman la atención respecto a Quiñones: su edad y sus enfermedades preexistentes. Tenía 74 años, como anotábamos, padecía de diabetes, pero además había sufrido cáncer de próstata, como anota su hija Magaly. Cuando el ensayo clínico fase III de Sinopharm estaba enfocado en personas sin comorbilidades y que no tuvieran edades avanzadas. "Supuestamente a él lo evaluaron antes de aceptarlo. Al principio no fue seleccionado, pero luego lo llamaron para que participara en el estudio. A nosotros nos dijeron que el rango de edad era desde los 18 hasta los 75 años. Todo esto ha sido mal manejado", reclama.

Quiñones recibió su primera dosis el 23 de octubre y la segunda el 14 de noviembre. En ambas ocasiones viajó solo a Lima, en un ida y vuelta. Durante todo ese tiempo fue monitoreado por teléfono por Cielo Simón. Pero a fines de enero se sintió mal. Dice su hija que le hicieron la prueba del hisopado, dando positivo al Covid-19 el 2 de febrero. "Cuando él se lo comunica a la Cayetano, ellos les dicen que vaya a Lima. Y le mandan un pase para su cita, pero él no consigue transporte por la cuarentena, y por eso no va", dice Magaly.

La semana pasada Quiñones tuvo insuficiencia respiratoria, y finalmente fue internado el sábado 13 de febrero en el Hospital Regional Eleazar Guzmán Barrón de Nuevo Chimbote con una neumonía causada por el nuevo coronavirus. Estaba muy grave: su saturación de oxígeno oscilaba en 80.

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Como consta en la cartilla de vacunación, Quiñónes recibió su primera dosis el 23 de octubre y la segunda el 14 de noviembre.

“Yo llamé a su monitora y les dije que mi padre necesitaba una cama UCI. Les pedí que lo trasladaran en ambulancia, porque se me moría”, cuenta Magaly, muy consternada. Su monitora, Cielo Simón prometió comunicarse con su supervisora Carolina Guzmán y ver la manera de ayudarlo. Pero Juan Quiñones siguió empeorando. Tan es así que el miércoles su doctor a cargo le comunicó a la familia que su desenlace era inminente. En ese momento Magaly volvió a llamar a la monitora de su padre: “Le exigí que nos dijeran si había recibido placebo o vacuna. Es lo mínimo que pueden hacer. Él confió en el estudio”.

La monitora se comunicó con ellos al día siguiente por la tarde cuando ya había fallecido. Juan Quiñones Miranda, dirigente del Sindicato de Trabajadores de Sider Perú, murió el jueves a las 6:02 de la mañana. Desde entonces, la familia insiste en que desean que se abra la confidencialidad del estudio de doble ciego.

Otro detalle fundamental que debe aclararse es que la cartilla de vacunación de Quiñones no registra visitas de control. De acuerdo al ensayo, la primera visita debe darse tres semanas después de la segunda dosis, pero en su caso es un espacio en blanco. Esa visita es obligatoria, figura en el consentimiento informado que firman todos los voluntarios. "No fue a su control, porque nunca lo citaron. Él no abandonó el estudio. Si todos los días lo llamaron para monitorearlo. Recién cuando se infectó de Covid-19 es que la Cayetano lo cita para que vaya a Lima. Pero antes no", explica Magaly. En su caso, su primera visita de control tendría que haber sido el 5 de diciembre.

Ante este hecho que no está permitido en el protocolo nos contactamos con Cielo Simón, la monitora de Juan Quiñones, para obtener una respuesta. Si bien nos contestó el teléfono nos dijo que debía contar con la autorización de su supervisor. Insistimos varias veces. Pero finalmente Simón nos comentó que no puede dar declaraciones al respecto porque se trata de un estudio confidencial.

Cuatro días de silencio


La muerte de Quiñones ocurre tres semanas después del registro del primer voluntario fallecido. Una mujer de 54 años. La Universidad Cayetano Heredia en aquel entonces demoró en pronunciarse. En una primera instancia dijeron que no podían determinar si se le había inoculado una vacuna experimental o placebo. Pero luego emitieron un segundo comunicado donde mencionaban que, con la autorización del Comité de Seguridad y Monitoreo de Datos, confirmaban que la señora había recibido placebo.

Esta vez, el equipo de investigación de la Universidad Cayetano Heredia vuelve a afrontar un acontecimiento de este carácter con mutismo, despertando más dudas y cuestionamientos, en una semana donde se descubrió que 466 personas habían sido vacunadas por fuera del ensayo formal. Salud con Lupa agotó todos sus esfuerzos, llamando a todas las autoridades competentes para esclarecer los hechos. Primero con el Ministerio de Salud, pero nos dijeron que era un asunto que no dependía de ellos y que estaban a la espera, más bien, del informe de la Universidad Cayetano Heredia. Luego nos contactamos con el Instituto Nacional de Salud, la entidad encargada de inspeccionar todos los ensayos clínicos en el Perú. Ellos nos comentaron que ya estaban enterados del caso y que lo estaban investigando.

También llamamos ayer al área de prensa de la Universidad Cayetano Heredia, pero nos comentaron que estaban a la espera de un pronunciamiento del equipo de investigación para elaborar un comunicado oficial. Insistimos hoy, pero no obtuvimos respuesta. Han pasado cuatro días desde que el miércoles la familia de Juan Quiñones ha pedido que se confirme si su familia fue inoculado con vacuna o placebo, en el ensayo clínico de Sinopharm, pero el silencio continúa.

Los vacunados aún pueden contagiarse

Como lo explicamos en nuestra sección Comprueba, existen casos de personas que han contraído el Covid-19 a pesar de haber recibido la vacuna. La vacuna evita que la enfermedad se desarrolle, pero no que no te infectes necesariamente. Las probabilidades están. "La diferencia es que quien haya recibido la vacuna no tendrá que ser hospitalizada porque su cuerpo habrá desarrollado los anticuerpos necesarios para que esa infección sea leve", indica el informe elaborado por nuestra colaboradora Aleida Rueda.

Dar positivo a una prueba de PCR no significa que la vacuna falle. "La inmunidad no es inmediata. La misión de la vacuna de engañar al sistema inmune para que éste desarrolle los anticuerpos que lo protegerán del virus SARS-CoV-2 es un proceso que toma tiempo. Y ese tiempo depende de la vacuna que se trate", agrega.

Mientras tanto, varios voluntarios del ensayo clínico de Sinopharm en el Perú sienten que han quedado a la deriva. Hasta el día de hoy la Universidad Cayetano Heredia no se ha comunicado con ellos para decirles cuál será el futuro del estudio luego de que se suspendiera a su Centro de Investigación, así como al doctor Germán Málaga, el investigador principal del ensayo.

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