Opinión

Nuestro sistema alimentario ha fracasado y necesita transformarse

Los actuales procesos que hacen posible la disponibilidad de alimentos están contribuyendo a la mala salud, la desigualdad, la degradación medioambiental y las emisiones de gases de efecto invernadero. Necesitamos reformarlo para garantizar un futuro sostenible.

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El consumo de carne es una de las formas más destructivas en las que dejamos una huella en el planeta, asegura un estudio respaldado por ONU Medio Ambiente.

Los sistemas alimentarios son los procesos que llevan los alimentos desde el campo hasta el plato. Y hoy sabemos que el modo actual en que se producen, elaboran, distribuyen, consumen y desperdician los alimentos son parte del problema que hace peligrar la sostenibilidad, la salud, la equidad y la seguridad alimentaria en el futuro.

Por eso, la iniciativa de Cuenta Atrás de los Sistemas Alimentarios (FSCI, por sus siglas en inglés) nació a partir de la Cumbre de las Naciones Unidas de 2021. A través de este mecanismo, se da seguimiento a cinco temáticas para supervisar los sistemas alimentarios: dietas, nutrición y salud; medio ambiente, recursos naturales y producción; medios de vida, pobreza y equidad; gobernanza y resiliencia. Estos tópicos se desarrollan en 50 indicadores que muestran el estado de la transformación de los sistemas alimentarios gracias a la colaboración interdisciplinaria de científicos.

Entre sus indicadores más importantes están el acceso a agua segura, población que no puede puede acceder a una dieta saludable, los costos de una dieta saludable, población que sufre inseguridad alimentaria moderada o grave, diversidad alimentaria mínima en mujeres, lactantes y niños pequeños, mecanismos de protección de enfermedades no transmisibles derivadas de una mala alimentación, índices de desnutrición, consumo de bebidas azucaradas y productos ultraprocesados.

Todos estos indicadores son una importante guía para que los Estados los incorporen en su gestión de gobierno. Las consecuencias de no hacerlo son terribles porque bajo las actuales condiciones de producción agrícola, ganadera, pesquera e industrial generamos impactos no solo en el medio ambiente, sino que afectamos la salud y la vida de millones de personas, lo que se convierte en crisis para los sistemas de salud, advierte el reporte de 2023.

El problema está en que hay intereses muy grandes que impiden reformas en parte de los sistemas alimentarios. Varios provienen de las grandes industrias que manejan las tierras de cultivo, las semillas, los fertilizantes químicos, los mercados y los medios de comunicación. Este poder económico está también expresado en un poder político que defiende esos intereses comerciales por encima del interés de la salud y la calidad de vida de las personas.

Aunque resulte ilusorio, tenemos la esperanza que el Perú, en algún momento, adopte estos 50 indicadores para corregir nuestro sistema alimentario, distorsionado por la indiferencia de los gobiernos y el interés empresarial de explotar y rentabilizar al máximo los recursos y los mercados. El interés por vender cualquier cosa con el nombre de alimento y hacerle creer a la gente que con ellos se está nutriendo.

Jaime Delgado Zegarra, abogado y administrador de empresas, con segunda especialización en Derecho Público y Buen Gobierno y Maestría en Políticas en Salud. Promotor de la Defensa del Consumidor en el Perú desde hace 38 años. Consultor para la Alianza de Ciudades Saludables de Vital Strategies. Coordinador de la Plataforma por la Alimentación Saludable.

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