El viernes 16 de octubre, en el Día Mundial de la Alimentación, se realizó el Sexto Monitoreo Ciudadano de Pesticidas en los Alimentos en el Gran Mercado Mayorista de Lima, en Santa Anita. Se recogieron muestras de cuatro alimentos de alto consumo: apio, cebollita china, tomate y fresa. Se tomaron cinco muestras de cada alimento, 20 en total.
Participaron las organizaciones que impulsan el monitoreo, entre ellas Salud con lupa, la Red de Agricultura Ecológica del Perú, el Consorcio Agroecológico Peruano, el Consorcio por la Salud, Ambiente y Desarrollo (ECOSAD) y la Plataforma por la Seguridad Alimentaria y Nutricional (PSAN). También acompañó el senador de la República Jaime Delgado, quien antes coordinó el Monitoreo Ciudadano.

Las muestras se recogieron en presencia del Servicio Nacional de Sanidad Agraria (Senasa), del Ministerio del Ambiente (Minam), con su capítulo de Gestión ambientalmente racional, y de representantes de la Empresa Municipal de Mercados (Emmsa), que administra el mercado. Serán enviadas al laboratorio acreditado Mérieux NutriSciences, que aplicará un análisis multiresiduos, una técnica que detecta cientos de moléculas de plaguicidas a la vez. Con ello se sabrá cuántas muestras exceden los Límites Máximos de Residuos permitidos y cuál es la situación frente a los monitoreos anteriores.
Una agenda que avanza, pero con tareas pendientes
El monitoreo se realizó mientras corre el plazo de 180 días hábiles que el Tribunal Constitucional, en su sentencia del 21 de julio de 2026, dio al Senasa, al Ministerio de Desarrollo Agrario y Riego, al Ministerio de Salud, a la Presidencia del Consejo de Ministros y a las municipalidades para poner en marcha un plan que corrija las fallas del control de pesticidas. Para Alain Santandreu, presidente ejecutivo de ECOSAD, la jornada sirve para comprobar si las medidas que el Gobierno empezó a implementar para cumplir la sentencia se están aplicando.
Delgado destacó un avance en el propio mercado: con apoyo de Emmsa, en las noches ya se exigen guías de remisión de los productos que ingresan, para garantizar su trazabilidad. “Hasta hace dos semanas no existía eso”, dijo. Antes, “ingresaban productos, pero nadie sabía de dónde provenían”. Aun así, el senador advirtió que el avance es limitado: “Me parece que estamos dando pasos importantes, pero aún son insuficientes frente a la magnitud del problema”.

Según Delgado, cumplir la sentencia implica un rediseño institucional que garantice la vigilancia de la inocuidad de los alimentos, un sistema de trazabilidad, capacitación a los pequeños agricultores y promoción de biopesticidas u otros métodos para combatir las plagas. Es una solución de fondo que tomará años, pero cuyas bases deben sentarse en estos 180 días hábiles.
Luis Gomero, presidente del Consorcio Agroecológico Peruano, subrayó la importancia de vigilar este mercado, que abastece a toda Lima. “Es muy importante saber qué tipo de productos están saliendo de aquí”. Además de informar a la opinión pública sobre los riesgos, dijo, el monitoreo busca sensibilizar a los agricultores sobre la necesidad de “cambiar la matriz tecnológica para manejar la sanidad de los cultivos”, un proceso que requiere más asistencia técnica del Estado.
Santandreu recordó que el escenario ha cambiado desde el primer monitoreo, cuando se cuestionaba el trabajo de la sociedad civil. Hoy, dijo, el tema está en la agenda y “ya es inevitable que las autoridades entiendan que necesitamos tener monitoreo y control”. Desde la PSAN, agregó, buscan que el tema se vea en todo el sistema alimentario: “Necesitamos transformar todo el sistema alimentario”, con producción y consumo sin plaguicidas, también en los programas sociales.
Qué mostraron los monitoreos anteriores
Desde 2023, cinco ediciones del Monitoreo Ciudadano de Pesticidas en los Alimentos han revelado la presencia de residuos de plaguicidas por encima de los límites permitidos en frutas y verduras que se venden en el Perú.
Tres años siguiendo la pista de los pesticidas en los alimentos
Entre 2023 y 2025, el Monitoreo Ciudadano de Pesticidas en los Alimentos analizó frutas y verduras vendidas en mercados y supermercados de distintas ciudades del país. Revisa qué encontró en cada etapa.
En el primer monitoreo, el 61 % de las 84 muestras recogidas en supermercados de Lima y Callao superó los límites máximos permitidos. En el segundo, el 45 % de las 103 muestras analizadas en mercados y supermercados de Arequipa, Cusco, Huaraz y Huánuco no era apto para el consumo humano. El tercero, realizado en octubre de 2024, encontró que el 47 % de las 60 muestras recogidas en cinco mercados mayoristas superaba los límites permitidos.
La situación se repitió en los siguientes análisis. En el cuarto monitoreo, realizado en junio de 2025, el 65 % de las 23 muestras obtenidas en tres supermercados de Lima excedió esos límites. En el quinto, de noviembre de 2025, ocurrió lo mismo con el 66 % de las 15 muestras de durazno, brócoli y espinaca adquiridas en cinco mercados de Lima y Callao.
Los resultados del sexto monitoreo se publicarán próximamente.
