Noticias

Una carretera bloqueada nos muestra las dificultades de los pacientes en regiones para atender su salud

En Junín, un profesor de 82 años falleció al no poder llegar a la capital de la región para recibir su tratamiento de hemodiálisis debido al paro de transportistas. En Ica, el bloqueo de la carretera también causó que un niño demore en viajar a Lima para recibir la diálisis que necesita para vivir. Más allá del conflicto social, estos casos ponen en evidencia un mal que afecta a miles de pacientes en Perú: el centralismo.

pacientes
Pacientes con insuficiencia renal crónica deben recibir diálisis de tres a cinco días a la semana. La falta del tratamiento puede poner en riesgo sus vidas.
Shutterstock

El sábado 2 de abril, Liz Barrientos llegó a Ica para pasar el fin de semana con sus hijos y su esposo. Son los únicos días que la familia completa está reunida. En noviembre del año pasado, Liz tuvo que mudarse a Lima para que el menor de sus hijos recibiera un tratamiento de diálisis cinco veces a la semana, una posibilidad que no tenía en Ica. Los sábados, luego del tratamiento, Liz y Evans retornan a su tierra natal, pero deben viajar nuevamente a Lima los lunes para seguir la diálisis. Esta semana, eso no fue posible.

En la Panamericana Sur, manifestantes que participaban en el paro nacional de transportistas habían bloqueado distintos puntos de la carretera. En el sector La Expansión, donde se encontraba Liz, era imposible salir a buscar una movilidad. No logró viajar el lunes, tampoco el martes. El miércoles 6 de abril por la mañana, su preocupación empezó a convertirse en pánico: sin la diálisis, Evans había empezado a hincharse.

Liz Barrientos_diálisis nefrología pediátrica
Hace seis meses, Liz Barrientos se mudó a Lima para que su hijo de cuatro años pueda ser dializado cinco días de la semana.

La diálisis consiste en la filtración de la sangre para eliminar del cuerpo toxinas y exceso de agua, una función que normalmente realizan los riñones. Cuando estos órganos están dañados, el tratamiento resulta vital. “Si el agua que [el paciente] está ingiriendo se queda en su cuerpo, puede entrar en dificultad respiratoria y fallecer por un edema agudo pulmonar. También se pueden producir problemas en el corazón, y el paciente fallecer por eso”, explica Reyner Loza, nefrólogo pediátrico del Hospital Cayetano Heredia. Después de dos días sin la diálisis, la vida de Evans corría riesgo.

Días antes, un paciente ya había fallecido al no poder recibir la diálisis por el paro de transportistas. Jorge Maldonado, un profesor jubilado de 82 años, debía ir el martes 29 de marzo desde su hogar en el distrito de Huaripampa, Jauja, hacia el Hospital Regional de Huancayo, donde realizaba su tratamiento tres veces a la semana. Debido a los bloqueos, no pudo trasladarse ese día ni los siguientes. Su organismo no resistió.

En el Perú, un país marcado por la conflictividad social y por el centralismo, este no es un panorama nuevo. Día a día, pacientes con enfermedades crónicas se ven obligados a abandonar sus lugares de origen para buscar atención médica en Lima o en otras capitales de región. Todo ello les cuesta dinero y tiempo que con frecuencia no tienen. Y si sumamos carreteras bloqueadas, el problema no hace más que crecer.

Sin especialistas ni equipamiento

La vida de Liz Barrientos y de su familia sería más sencilla si su hijo con insuficiencia renal pudiera atenderse en su propia región. “No gastaría tanto en pasajes ni en mi estadía en Lima. En Ica estaría más cerca [del hospital], tendría el apoyo de mi esposo, mi mamá, mis hermanas. Podría tener un trabajo y estar con mis hijos, que es lo más importante”, dice a Salud con lupa. En Lima, Liz pasa gran parte del día trasladando a Evans entre la casa de sus familiares en Surquillo y el Hospital Cayetano Heredia en San Martín de Porres, donde el pequeño recibe la diálisis durante tres horas. Sin embargo, no tiene otra opción, pues en el Hospital Regional de Ica no existe un área de nefrología pediátrica. Tampoco en otros establecimientos de salud públicos de la región.

Un estudio del 2019 evaluó la prevalencia de enfermedad renal crónica en Perú, en relación con el número de nefrólogos y los servicios de hemodiálisis contratados por el Fondo Intangible Solidario de Salud. Los investigadores hallaron que aunque los pacientes con enfermedades renales crónicas tienden a aumentar, el número de nefrólogos presenta tendencia a la baja. Además, se identificó que la cobertura de servicios de diálisis resultaba deficiente en la mayoría de regiones. Esa situación es más crítica al tratarse de la atención a niños.

Según el Registro Nacional del Personal de la Salud del Minsa actualizado hasta febrero de este año, en todo el país hay 194 médicas y médicos nefrólogos, pero solo once nefrólogos pediátricos. De ellos, diez están en Lima y uno en Arequipa. Es decir, más del 90% de regiones no cuenta con especialistas para atender a niños y niñas con enfermedades renales.

Por otro lado, los equipos necesarios para la diálisis suelen estar pensados para una población adulta. De acuerdo al nefrólogo Reyner Loza, esto se debe a que la población de pacientes adultos con insuficiencia renal crónica es mucho mayor a la de los niños. “La prevalencia en niños es de 10 por millón de habitantes, en adultos es 500 por millón de habitantes. Entonces todos los sistemas, los insumos, están dirigidos a la atención del paciente adulto”, señala.

El miércoles, Liz se enfrentó a esa realidad. Al notar la hinchazón de Evans por la falta de diálisis, acudió al Hospital Regional de Ica para buscar ayuda. Su objetivo era que pudieran gestionar su traslado a Lima, pero mientras eso no sucedía, se hacía más urgente que el niño de cuatro años recibiera la diálisis. Lamentablemente, el establecimiento de salud no cuenta con líneas pediátricas ni filtros para niños.

Con el tiempo en contra, se hizo necesaria una respuesta. Siguiendo las indicaciones de Reyner Loza, médico que atiende a Evans en Lima, el Hospital Regional logró conseguir materiales de una clínica y realizar la diálisis al niño por dos horas. Esa intervención, que el establecimiento no ofrece normalmente a niños, permitió que Evans pudiera resistir hasta llegar a Lima para recibir su tratamiento completo.

Liz Barrientos_diálisis nefrología pediátrica2
La familia de Liz Barrientos sólo se reúne los fines de semana, cuando ella y Evans regresan a Ica después del tratamiento del pequeño.

Como en el caso de Liz y Evans, otras familias se han visto obligadas a mudarse a Lima para garantizar la atención especializada que sus hijos requieren. Saturnino Espinoza, presidente de la Asociación de Padres de Niños con Insuficiencia Renal, señala que entre los pacientes del área de Nefrología Pediátrica del Hospital Cayetano Heredia hay niños de otras regiones, cuyos padres luchan por costear su estadía y los medicamentos que el seguro no les cubre.

Este problema es común para las personas con enfermedades crónicas o en necesidad de intervenciones especializadas. Como reportó Salud con lupa anteriormente, la oferta de especialistas y equipamiento para pacientes oncológicos también está centralizada: En 19 regiones del país no hay equipos de radioterapia para tratar a pacientes con cáncer y solo hay 27 oncólogos especializados en población pediátrica, 25 de los cuales trabajan en Lima.

Actualmente, el paro de transportistas está en período de tregua, pues el Gobierno ha alcanzado una serie de acuerdos con los manifestantes. Desde el inicio de las protestas a la fecha, se han registrado al menos seis muertes; dos de ellas corresponden a pacientes que se vieron impedidos de acceder a una atención.

No se tiene una cifra exacta del total de pacientes que se vieron afectados de forma indirecta por el conflicto, pero lo cierto es que sus problemas no terminan con el desbloqueo de las carreteras. Liz Barrientos aún tiene que vivir cinco días separada de su esposo y el resto de sus hijos, costeando su estadía en la capital sin la posibilidad de conseguir un empleo, para que su pequeño de cuatro años pueda recibir un tratamiento que solo Lima le ofrece.

Pacientes afectados durante el paro de transportistas

Martes 29 de marzo. Jorge Maldonado, profesor jubilado de 82 años, debía recibir su tratamiento de hemodiálisis en el Hospital Regional de Huancayo pero no pudo llegar debido al bloqueo del puente Stuart, en la provincia de Jauja. Dos días después sus familiares intentaron llevarlo nuevamente, pero no lo lograron. Finalmente, falleció. En su distrito, Huaripampa, solo hay una posta de salud.

Viernes 1 de abril. Una paciente oncológica pidió ayuda a través de Radio Huancayo, pues tenía cita en el Instituto Nacional de Enfermedades Neoplásicas en Lima el sábado 2 de abril. Iba a ser imposible que llegara debido al bloqueo de la carretera.

Lunes 4 de abril. Silviano Japish, padre de un bebé prematuro, pidió un vuelo humanitario para trasladar a su hijo desde el Hospital de Bagua hasta el Hospital Dos de Mayo, donde necesitaba ser operado de emergencia pues presentaba gastrosquisis y sepsis neonatal. Un día después, el Ministerio de Salud confirmó su traslado. Sin embargo, aún no ha sido operado.

Lunes 4 de abril. El gobernador regional de Lima, Ricardo Chavarría, reportó la muerte de un hombre que estaba siendo trasladado en una ambulancia, detenida por el bloqueo de la carretera.

Martes 5 de abril. Valeriano Flores, paciente oncológico, tenía que acudir al Instituto Nacional de Enfermedades Neoplásicas para su tratamiento de quimioterapia, pero debido a la inamovilidad social ordenada por el gobierno, no lograba encontrar transporte para movilizarse desde su domicilio en el distrito de Independencia hacia la sede en Surquillo.

Más en Noticias

Más en Salud con lupa