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¿Cómo afecta el coronavirus a los niños?

Hasta ahora sabemos que el virus que causa COVID-19 afecta, en su mayoría, a personas con afecciones respiratorias, cardíacas y mayores de 60 años, pero ¿cómo impacta el nuevo coronavirus en la salud de niños y bebés?

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De lo que se ha estudiado en China, la mayor parte de los niños analizados (94,1%) tuvo síntomas muy leves, moderados o ninguno. Ilustración: Gabriela Valarezo

El virus que causa la gripe y neumonía COVID-19 es poco conocido, cuyos efectos sobre las personas aún están siendo investigados. Hay pequeños descubrimientos que se han ido haciendo sobre la marcha, por los casos que se han atendido sobre todo en China. Adriana Arnao, infectóloga pediatra, dice que a nivel mundial, menos del 10% de contagios corresponde a niños. 

En China se registraron casi mil niños infectados con el coronavirus, pero eso apenas representa el 2% del total de casos reportados, según un estudio del Centro Chino para el Control y Prevención de Enfermedades. Además, ningún niño menor a nueve años falleció.

Los síntomas en los niños son más leves. Una versión preliminar de un artículo a ser publicado por la Academia Americana de Pediatría sobre las características epidemiológicas —  las condiciones que hacen que una persona pueda tener mayor o menor probabilidad de padecer una enfermedad— de 2143 pacientes pediátricos con COVID-19 en China, dice que los  síntomas que presentaron los niños estudiados fueron, en general, menos severos que los de los adultos.  

Arnao explica que una de las razones es que los niños tienen menos receptores de ECA que los adultos. Los receptores ECA son unos receptores que están en las células que regulan la presión arterial, principalmente en los riñones y pulmones. Ayudan a que la presión arterial de nuestro cuerpo se mantenga normal. Al entrar, el virus se adhiere a esos receptores y una vez dentro, el virus produce más copias suyas, explica Rodrigo Henríquez, investigador de la Universidad de las Américas (UDLA) . En la mayoría de los casos, se manifiestan los síntomas después de 5 días. Sin embargo, hay unas pocas personas que no manifiestan ninguno. “Los niños tienen menos de estos receptores ECA, entonces tienen menos posibilidad de tener menos infecciones por este virus. Mientras más crecen, hay más posibilidad de que se enfermen”, dice la doctora Adriana Arnao.

Los patrones clínicos del virus (las combinaciones de molestias que producen) no están del todo claros, especialmente en los niños. Si bien la mayoría tuvo fiebre, tos y dificultad para respirar, dice Hernández, hay otros que no presentaron molestias o que presentaron otras poco comunes como náusea, vómito o dolor estomacal. 

De lo que se ha estudiado en China, la mayor parte de los niños analizados (94,1%) tuvo síntomas muy leves, moderados o ninguno. De los casos considerados críticos, la mayoría fue en niños de entre 0 a 5 años: 10,6% en menores a un año, y 7,3% en niños de 1 a 5 años. 

En enero de 2020, la publicación científica The New England Journal of Medicine publicó un artículo sobre la detección del virus que causa la gripe y neumonía COVID-19 en niños Versa sobre 366 niños menores de 16 años hospitalizados entre el 7 y 15 de enero. Entre ellos —cuyo promedio de edad era de 3 años— solo a 6 (todos perfectamente sanos antes)  se les detectó el nuevo coronavirus: 4 niñas y 2 niños. La duración de su fiebre varió mucho: una niña de tres años llegó a estar once días con fiebre. Otra, de siete, estuvo en estado febril apenas tres días. 

De los seis, cuatro presentaron cuadros de pulmonía y uno tuvo que ser trasladado a cuidados intensivos. “Todos los pacientes fueron tratados de forma empírica con antivirales, antibióticos y terapias de apoyo. Todos los pacientes se recuperaron después de una hospitalización de entre 5 y 13 días”, dice la publicación. 

El estudio concluye que la infección en niños es “menos común y menos severa” comparada con la de adultos. Sin embargo, advierte que esa conclusión podría deberse  a que los niños son asintomáticos o “tienen menos síntomas severos y por lo tanto, se los estudia con menor frecuencia, tendiendo a subestimar el número de niños infectados”. 

La Sociedad Española de Pediatría también ha estudiado la presencia de coronavirus en niños, especialmente del COVID-19 y en él, dice que “la importancia de los niños en la transmisión del virus sigue siendo incierta”.  La doctora Arnao dice que falta tiempo y estudios para saber cómo se comporta el virus y que, por lo pronto, no se puede decir que los niños transmitan el virus más que los adultos.

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El 30 de enero de 2020, una mujer que había sido diagnosticada con COVID-19 en Wuhan, el epicentro del nuevo coronavirus, dió a luz a una bebé sana. Un mes y medio después, los primeros estudios de casos en Wuhan  descartaron que las madres transmitan el virus a sus hijos recién nacidos. Uno de ellos, publicado el 16 de marzo en Frontier Pediatrics en el que participaron investigadores de los departamentos de Obstetricia, Pediatría y Neonatal del Tongji Medical College, perteneciente a la Huazhong University of Science and Technology de Wuhan,  se concentra en cuatro casos —tres cesáreas y un parto natural— en los cuales no hubo ningún contagio de madre a hijo. Dos bebés estuvieron completamente sanos, mientras que otros dos presentaron sarpullidos —aunque su distribución y forma eran diferentes, según la publicación. En ambos casos el sarpullido desapareció en los días siguientes sin necesidad de tratamiento.

En otra publicación científica, The Lancet, se publicó el estudio que hicieron un grupo de investigadores chinos a nueve embarazadas y concluyó lo mismo: no hay, hasta ahora, ninguna evidencia de infección intrauterina por transmisión vertical —de madre a hijo por la sangre, la placenta o la leche materna— en mujeres con COVID-19 durante la última etapa del embarazo”, dice el estudio.

Sin embargo estos casos no son suficientes para determinar que no hay transmisión. “No hay evidencias de peso”, dice la doctora Adriana Arnao, “se sospecha que podría haber una transmisión de madre a hijo pero no hay nada de peso que así es” y recomienda que si hay una madre tiene sospecha de tener el virus no dé a su bebé de lactar porque podría haber un riesgo de contagio. El doctor Iván Ortega, ginecólogo, dice que en los estudios que se hicieron en China, no se encontró el virus en la leche materna (y eso lo ratifica el Colegio Americano de Obstetras y Ginecólogos, ACOG, por sus siglas en inglés) . “No hay un recomendación de quitarle la leche al niño. La restricción de la lactancia podría ser porque si la mamá está infectada podría contagiarle por la vía normal”, dice el doctor y explica que podría ser a través del tacto o la respiración. 

El ACOG dice que son raras los casos en los que se la lactancia materna no se recomienda. “La principal preocupación no es si el virus puede transmitirse a través de la lactancia sino más bien si una madre infectada puede transmitir el virus a través de su respiración durante el período de lactancia”, dice la organización. Explica que una madre con COVID-19 debería tomar todas las precauciones necesarias para evitar contagiar a su hijo incluyendo lavarse las manos antes de tocar al bebé, usar mascarilla mientras da de lactar. Además, el Centro para Control y Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC por sus siglas en inglés) ha desarrollado un manual para embarazo y lactancia en mujeres que han dado positivo por el virus. 

Sobre la lactancia y los efectos del virus que causa la gripe y neumonía COVID-19 en los niños, los científicos coinciden en que al ser un virus nuevo, aún no se tiene la suficiente evidencia para determinar exactamente cuál es su comportamiento. La mejor manera de evitar contagiarse es seguir las recomendaciones que, por ahora, han dado mayores resultados: el distanciamiento social y las medidas de higiene (lavado de manos y desinfección de superficies).


Este artículo fue originalmente publicado por el medio GK y lo republicamos con su autorización.

Autores:

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María Sol Borja

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