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Cómo se infiltró la variante delta en el aula de una escuela primaria

Un detallado estudio realizado en California descubrió que la variante se propagó fácilmente de una profesora no vacunada a los niños y, en algunos casos, a sus familias.

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Tres nuevos informes de los CDC publicados el viernes se enfocan en las escuelas o los niños, incluido uno que muestra que las escuelas pueden ser entornos de bajo riesgo siempre que se tomen ciertas precauciones.
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Según un nuevo informe de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, por su sigla en inglés), una maestra de primaria sin vacunar que estaba infectada con la contagiosa variante delta transmitió el virus a la mitad de los alumnos del salón y sembró un brote que al final infectó a 26 personas.

El estudio, excepcionalmente detallado y que se presenta justo cuando vuelven a abrir las escuelas distritales de todo el país, parece que intensificará el debate sobre la obligación de vacunarse en las escuelas. Unos cuantos distritos escolares, incluyendo el de Nueva York, ya han anunciado que la vacuna debe ser obligatoria tanto para los docentes como para el personal.

Es posible que otros sigan su ejemplo ahora que la Administración de Medicamentos y Alimentos (FDA, por su sigla en inglés) ha otorgado la aprobación completa a la vacuna de Pfizer.

“Lo más importante que podemos hacer para proteger a los niños en edad escolar, sobre todo a los que son demasiado pequeños como para vacunarse, es garantizar que estén vacunados los adultos que forman parte de su vida, entre ellos los maestros y el personal escolar”, señaló Jennifer Nuzzo, una epidemióloga de la Universidad Johns Hopkins que no participó en el informe.

Este estudio fue uno de los tres nuevos informes de los CDC enfocados en las escuelas o en los niños. En otro estudio, los investigadores encontraron más pruebas de que las escuelas pueden ser entornos de bajo riesgo cuando combinan diversas medidas de precaución. Pero esa investigación se realizó antes de que la variante delta comenzara a propagarse.

Un tercer informe analizó el porcentaje de vacunación entre los adolescentes. La Casa Blanca anunció el viernes que la mitad de todos los chicos de 12 a 17 años en Estados Unidos han recibido al menos una dosis de alguna vacuna contra el coronavirus. Pero el nuevo estudio reveló que la tasa de vacunación para este grupo de edad seguía siendo muy desigual en todo el país.

El conjunto de estos estudios destaca todo lo que los científicos han aprendido sobre cómo proteger a los niños en las escuelas y todo lo que sigue siendo confuso ahora que ha llegado la variante delta.

El brote en esta aula se presentó en mayo en el condado de Marin, California. No se dijo cuál era la escuela ni quiénes fueron los miembros del personal y los alumnos afectados.

La docente comenzó a manifestar síntomas el 19 de mayo, pero siguió yendo a trabajar dos días antes de realizarse la prueba. Durante este tiempo, pese a las indicaciones de que tanto los maestros como los alumnos debían usar mascarilla en espacios cerrados, la maestra leyó en voz alta y sin cubrebocas frente a un grupo de 24 estudiantes.

Ninguno de los alumnos tenía la edad suficiente como para recibir la vacuna, la cual solo ha sido autorizada para personas mayores de 12 años.

El 23 de mayo, la maestra informó que había dado positivo al coronavirus. En los días posteriores, doce de los alumnos también dieron positivo.

“Pensé que yo estaba tomando en consideración su contagiosidad”, comentó acerca de la variante delta Lisa Santora, la funcionaria adjunta de salud del departamento de Salud y Servicios Humanos de Marin y autora del informe. Pero su eficiencia para apoderarse del aula la “tomó por sorpresa y doblegó”.

La tasa de contagios en el aula corresponde más o menos a la distribución de los asientos. Casi todos los que estaban en la fila delantera dieron positivo, con un porcentaje del 80 por ciento en las dos primeras filas.

En las tres filas posteriores, solo el 28 por ciento de los alumnos dio positivo. “Si el maestro está sin cubrebocas, pásate a la parte trasera”, escribió en un mensaje de Twitter Edward Traver, investigador de enfermedades infecciosas en el Centro Médico de la Universidad de Maryland.

Seis estudiantes de otro grado de esa misma escuela dieron positivo por el virus. Los casos se propagaron fuera de la escuela hacia la comunidad: también se infectaron al menos ocho padres y hermanos de los alumnos contagiados, de los cuales tres ya tenían el esquema completo vacunación.

Los investigadores de salud del estado secuenciaron muestras del virus de muchos de los casos positivos y descubrieron que todos habían sido infectados con la variante delta. Las muestras de al menos diez alumnos de dos grupos eran genéticamente indistinguibles. Los resultados sugieren que los casos de ambos grupos proceden del mismo brote.

Según los investigadores, es probable que el brote haya sido alimentado tanto por el alto nivel de infectividad de la variante delta como por el hecho de que la profesora no siguió las precauciones de seguridad recomendadas.

“Tenemos que asegurarnos de que tanto las escuelas como los individuos trabajen juntos para garantizar la seguridad”, dijo Tracy Lam-Hine, epidemióloga de Salud y Servicios Humanos del Condado de Marin y autora del nuevo informe. “No puede ser solo uno o el otro”.

En otras zonas del país, el número de víctimas de la comunidad podría haber sido incluso mayor. El condado de Marin tiene la tasa de vacunación más alta de California. El informe señaló que el 72 por ciento de las personas elegibles en la comunidad circundante estaban completamente vacunadas, y sugirió que las altas tasas pueden haber evitado una mayor transmisión.

En otro estudio nuevo, los investigadores se centraron en el porcentaje de casos del condado de Los Ángeles, donde, el año pasado, algunos estudiantes y docentes asistieron a clases presenciales, mientras que otros recibieron instrucción de manera remota.

Se pidió que las escuelas que abrieron a clases presenciales tomaran una serie de precauciones, entre ellas la supervisión de síntomas, el uso de cubrebocas, el distanciamiento social y el rastreo de contactos. Durante la mayor parte del periodo entre septiembre y marzo (y sobre todo durante la ola del invierno), el porcentaje de casos fue menor en las escuelas, tanto entre los maestros como entre los alumnos, del que se registró en el país en su conjunto.

Los hallazgos concuerdan con estudios previos que han descubierto que, cuando las escuelas toman varias medidas de protección al mismo tiempo, casi siempre el porcentaje de casos es menor en las escuelas que en la comunidad aledaña.

“De muchas maneras, la escuela es un sitio más seguro para los jóvenes debido a que es un lugar muy estructurado y supervisado”, comentó Santora, cuyos hijos de 9 y 11 años regresarán a la escuela en forma presencial en otoño.

No obstante, los estudios sobre las medidas paliativas en las escuelas, que incluyen el informe de Los Ángeles, se realizaron antes de que la variante delta comenzara a propagarse. Esta variante tiene un nivel de transmisibilidad de aproximadamente el doble que la versión original del virus, y ahora representa casi el total de las infecciones en Estados Unidos.

Todavía no se sabe bien si el mismo tipo de precauciones mantendrán bajo control esta variante en las escuelas este año, y muchas escuelas han abierto sin las medidas de seguridad que recomiendan los especialistas en salud pública.

Siobhan Flynn, que da clases de primer grado en una escuela pública independiente de la zona de Washington, está preocupada por el inicio de las clases el lunes. La escuela en la que trabaja Flynn está empleando un enfoque de protección en capas que incluye un mandato para el uso de mascarillas, pupitres socialmente distanciados y pruebas aleatorias para los estudiantes.

“Los niños tienen que estar en la escuela, pero me gustaría que se hubiera invertido más dinero y planificación en la apertura segura de las escuelas”, dijo Flynn. “Mucha gente se sentiría mucho más segura si todo el personal estuviera vacunado”.

Debido a que la variante delta sigue provocando un aumento de casos, hospitalizaciones y decesos en todo el país, en estas últimas semanas se ha estado incrementando el porcentaje de vacunación. Pero los padres tienen temor de volver a mandar a sus hijos a la escuela si todavía no pueden vacunarlos.

En mayo, la FDA comenzó a autorizar las vacunas para los chicos de entre 12 y 15 años y, según un informe de los CDC, para el 31 de julio más de la tercera parte de ellos habían recibido al menos una dosis. Más de la mitad de los chicos de entre 16 y 17 años, que meses antes fueron autorizados a recibir la vacuna, habían recibido al menos una dosis.

No obstante, el porcentaje de vacunación varía mucho en todo el país. Los investigadores vieron que, en Misisipi, solo el 11 por ciento de los adolescentes han recibido la vacuna completa, en comparación con el 60 por ciento de Vermont.

Westyn Branch-Elliman, una investigadora especialista en enfermedades infecciosas de la Escuela de Medicina de Harvard, escribió en un correo electrónico que esperaba que “a fin de mejorar el acceso y reducir los obstáculos, las escuelas tuvieran una mayor participación en promover la vacunación de todas las personas de la comunidad escolar mediante, por ejemplo, clínicas de inmunización en las escuelas”.

Ya están en marcha ensayos clínicos para probar las vacunas en niños pequeños. Pfizer anunció que los resultados deberán estar disponibles en septiembre.


© 2021 The New York Times Company

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