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Repsol: Subcontratistas reclutan pescadores para limpiar el mar en condiciones informales

Ante la falta de trabajo, decenas de pescadores artesanales retiran petróleo del mar cerca al muelle de Ancón, en Lima, pero sin contrato laboral ni seguro de salud. La empresa responsable de su contratación, Lamor Perú, tampoco ha entregado, a la mayoría de ellos, equipos de protección como botas, guantes o mascarillas.

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Lampas y carretillas son algunas de las herramientas que usan los pescadores para limpiar el mar.
Foto: Omar Lucas.

Juan José Melchor se enroló en el Ejército peruano cuando cumplió dieciséis años, en 1988. Doce años después se retiró ya que –según afirma– sus superiores, valiéndose de excusas, no lo dejaban ascender; y optó por dedicarse a la pesca artesanal, un oficio que conocía desde pequeño porque su padre era bolichero. Durante veintidós años, este trabajo le ha permitido ser el sustento de su familia. Sin embargo, ahora vive otra injusticia: dejar de pescar como consecuencia del derrame de petróleo que no fue contenido a tiempo por Repsol, la empresa operadora de la Refinería La Pampilla de Ventanilla, en el Callao.

Mientras espera alguna compensación, Juan se ha visto obligado a participar en la limpieza del mar cerca al muelle de Ancón para llevar algo de dinero a su hogar. Para este trabajo, recibe unas redes especiales con las que rodea el petróleo del mar mientras trabajadores de Lamor Perú, una empresa contratada por Repsol para este servicio, lo absorben con esponjas gigantes en forma de salchichas. Las esponjas se exprimen y se usan hasta que pierden su capacidad de atrapar el crudo. Juan no realiza este trabajo a diario, porque hay cientos de pescadores que se han empadronado para esta tarea, y con suerte volverá a tocarle turno en una o dos semanas.

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El pescador Juan Melchor muestra la zona contaminada con petróleo frente a la Escuela de Supervivencia en el Mar, en Ancón, donde no hay labores de limpieza.
Foto: Rocío Romero.

Este pescador artesanal, nacido en Huaral, asegura que el pago de S/ 700 al día que recibe por esa labor no es suficiente porque parte del monto se destina al alquiler de la chalana y al pago de combustible, alimentos y equipos de protección, como mascarillas y guantes. Lo sobrante se divide entre los dos pescadores que realizan la limpieza y cada uno, al finalizar una jornada de nueve horas, gana unos S/ 230.

Juan es uno de los 1100 miembros de la Asociación de Pescadores Artesanales de Ancón (Apescaa). El secretario general de esta organización, Kevin Villegas, confirma que, si bien la empresa contratada por Repsol para la limpieza en la zona, Lamor Perú, cumple con los depósitos diarios, no entrega ningún comprobante de pago ni mucho menos contratos a quienes retiran el petróleo del mar. Tampoco ha distribuido equipos de protección personal a la mayoría de ellos, algo que se ha comprometido a corregir. “Le estamos haciendo el pedido de un seguro de trabajo, porque el crudo es tóxico y nadie sabe la voluntad de Dios. No queremos que la situación empeore”, cuenta Kevin.

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Al menos 240 pescadores se han empadronado para realizar la limpieza del mar en la zona de Ancón, a cargo de la empresa Lamor Perú.
Foto: Rocío Romero.

El abogado laboralista Ricardo Valderrama explica que, si no existe un contrato de por medio, tendría que haber una responsabilidad solidaria: “por un lado de la empresa tercerizadora, que en su calidad de empleadora no está cumpliendo sus labores, y por otro lado de Repsol, al no establecer el respaldo suficiente para que el personal de la otra empresa tenga las garantías laborales que exige la ley”. Además, aclara que los empleadores están en la obligación de entregar equipos de protección a su personal en caso se expongan a algún riesgo y, si no cumplen, la Superintendencia Nacional de Fiscalización Laboral (Sunafil) puede imponerles una multa administrativa.

La improvisación en la limpieza no solo proviene de Repsol; sus contratistas como Lamor Perú también están incumpliendo obligaciones laborales. ¿Por qué ocurre ello? Solicitamos una entrevista al gerente general de esta empresa, Diego Echeverri, y también le enviamos algunas preguntas, pero solo respondió que “en este momento toda la información relacionada con la emergencia debe ser coordinada a través de Repsol”, a pesar de que su compañía es la que brinda el servicio de limpieza del mar. Lamor Perú es una subsidiaria de Larsen Marin Oil Recovery (Lamor), fundada en 1982 en Finlandia y con el 40% de participación del mercado global de respuesta ante derrames de petróleo. Entre sus accionistas se encuentran Lamor Corporation AB, perteneciente a la familia Larsen, con el 50% de acciones; Ipatia Espinoza Romero, con 15%; y Santiago Gonzalez Álvarez, con el 35% de acciones.

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La matriz tiene presencia en 104 países, incluido Perú.
Foto: Lamor.

Entre el 2016 y 2020, de acuerdo al Organismo Supervisor de las Contrataciones del Estado (OSCE), la empresa firmó 28 contratos con Petróleos del Perú (Petroperú) para limpiar y recuperar áreas afectadas por derrames de petróleo. El costo de estos servicios ascendió a S/ 132 millones. Lamor Perú, además, formó en cuatro ocasiones un consorcio con Brunner, una empresa peruana especializada en el recojo de residuos peligrosos y no peligrosos.

El Congreso de la República informó el 2018 que esta compañía participó en la limpieza de derrames de petróleo, entre el 2016 y 2017, pese a contar solo con cuatro trabajadores en planilla. A la fecha, según la Superintendencia Nacional de Aduanas y de Administración Tributaria (Sunat), reporta 24 trabajadores y siete prestadores de servicio (personal que labora bajo recibo por honorarios). Dos años antes de aquel informe, su gerente general, Erick Monge, se mostró escéptico cuando el programa dominical Panorama mostró videos en los que se veía a niños que participaban en la limpieza del petróleo derramado en los kilómetros 441 y 207 del Oleoducto Norperuano, una labor que estaba a cargo de la empresa.

El pescador artesanal Juan Melchor espera que Repsol les entregue una compensación económica por los días en que no pueden laborar. Este sábado, Repsol informó, a través de un comunicado de prensa, que ha firmado un “acuerdo de colaboración” con la asociación de pescadores de Ancón. Consultado sobre este tema, el presidente de Apescaa, Gregorio Pacheco, informó a Salud con Lupa que se trata de la entrega de un vale de consumo por S/ 500 quincenales por familia “hasta que se nivelen las cosas”.

Juan, al igual que sus compañeros, también solicita que se acelere la limpieza del mar, porque en la zona de Ancón se están destinando a esta tarea, dependiendo del día, entre treinta y sesenta chalanas, una cantidad que él considera insuficiente porque no cubre todas las zonas contaminadas. En un recorrido en chalana organizado para el congresista Edward Málaga el pasado miércoles, Juan mostró tres puntos contaminados con petróleo entre el muelle de Ancón y el Serpentín de Pasamayo: en ninguno de ellos había personal ni equipos de limpieza, pese a que aún no finalizaba la jornada laboral.

Durante el recorrido también se observó una barrera de contención suelta en el mar, como si se tratase de una bolsa de basura. El petróleo que en algún momento acorraló estaba esparcido a su alrededor. ¿Cómo controlan Lamor Perú y Repsol estas actividades? ¿Qué equipos están usando y en qué lugares del mar? Solicitamos una entrevista a Repsol a través de la compañía que coordina sus comunicaciones, pero tampoco brindó declaraciones.

El Organismo de Evaluación y Fiscalización Ambiental (OEFA) inició contra la Refinería La Pampilla, operada por Repsol, un proceso administrativo sancionador por no identificar las zonas afectadas por el desplazamiento del hidrocarburo derramado, y podría recibir una multa de hasta S/ 18 millones. Por parte de las autoridades peruanas, se han identificado más de veinte playas afectadas y también reservas naturales.

Hasta el momento, Repsol ha informado en su portal web el uso de distintos equipos para la limpieza de petróleo, como barreras de contención o skimmers, pero no ha transparentado los detalles técnicos. Jenny Zenobio, doctora en química ambiental, explica que el uso de las barreras de contención, por ejemplo, va a depender de diversos factores como las condiciones climáticas y el oleaje. Y, si se usa una barrera que no es adecuada, entonces el petróleo se seguirá esparciendo. “En zonas alejadas de la orilla se sigue viendo petróleo porque, cada vez que el mar sube, termina llevándose el petróleo de la arena y las piedras. Y vamos a seguir viendo petróleo, porque no se sabe qué tipo de barreras está usando Repsol. Si el mar es muy movido, las barreras no van a funcionar. Repsol debería saber las condiciones de nuestro mar”, agrega Zenobio.

Las otras empresas en Playa Cavero

Además de Lamor Perú, hay otras empresas tercerizadoras de servicios de limpieza en las zonas afectadas por el derrame. Por ejemplo, durante un recorrido por Playa Cavero, en Ventanilla, Salud con Lupa corroboró la presencia de al menos cinco compañías: Mecor Perú, Ambipar Response, Disal, Servicios Energéticos Ambientales (SEA) y CIME Ingenieros.

Mecor es una empresa especializada en construcción y mantenimiento en el sector de petróleo y gas. Ha firmado siete contratos con Petroperú, la única entidad del estado a la cual prestó servicios, por S/ 3,6 millones entre 2018 y 2019. Fue inscrita el 2012 en la Sunat y cuenta con cuatro trabajadores en planilla y un prestador de servicios por recibo por honorario. Su matriz venezolana, Mercor CA, fue investigada por desfalco en Colombia al ser una de las empresas participantes en la construcción de la Refinería de Cartagena, donde se detectaron sobrecostos por más de cuatro millones de dólares.

De acuerdo a la representante de Mecor, Verónica Salcedo, esta compañía trabaja para Repsol en la limpieza de hidrocarburos dentro de la Refinería La Pampilla y, a raíz del derrame, ha asignado a noventa personas a las labores en la playa. Ella aseguró que su compañía se encuentra en el lugar desde el 17 de enero; sin embargo, uno de los pescadores que apoya en la zona afirmó que llegó días después. Gran parte del personal de Mecor extrae el petróleo de la orilla con lampas y con los absorbentes en forma de salchichas.

En otro lado de la playa, y cerca al ingreso principal, está el equipo de Ambipar Response, que pertenece a la matriz brasileña Ambipar Group, una multinacional dedicada a la gestión ambiental y el aprovechamiento de residuos. Uno de sus operarios afirmó que cuentan con skimmers para la limpieza dentro del mar, pero señaló que no los podían emplear hasta que lo autorice Repsol. Ambipar Group también es dueña de Disal Perú desde el año pasado, una compañía enfocada en la gestión de residuos, tratamiento de agua y la limpieza y desinfección en general. Esta última compañía transporta los residuos peligrosos de Playa Cavero a la Refinería La Pampilla para su tratamiento.

Playa Cavero es una de las más de veinte playas afectadas por el derrame de petróleo de Repsol, operaria de la Refinería La Pampilla.
Video: Omar Lucas.

En Playa Cavero opera además Servicios Energéticos Ambientales (SEA), que también ha contratado pescadores, pero para la limpieza de la orilla. Según comentó uno de ellos, la jornada laboral es de nueve horas y con equipos de protección. Sin embargo, los pescadores aún no han firmado algún contrato laboral donde conste por escrito el pago de S/ 1050 ofrecidos por mes. Esta empresa peruana, constituida el 2009, cuenta con 46 trabajadores en planilla. Dentro de sus accionistas se encuentran su gerenta general, Ana Katerina Rivera Torres, con el 74% de acciones; y Óscar Max Núñez Rodríguez, con el 26%.

Ana Rivera también figura como subgerenta de Upland Oil and Gas LLC, empresa operaria del Lote XXIII en Tumbes, donde se planea explotar gas natural y petróleo. Por su parte, Óscar Núñez es gerente en Subserie, una compañía que se dedica al servicio de mantenimiento de máquinas y que actualmente está en suspensión temporal. En dicha empresa, según declaración jurada de intereses, participa con un 40% el presidente de la Junta Revisora de Cuentas de la Dirección de Transporte Naval Terrestre de la Marina de Guerra del Perú, José Luis Consiglieri Fuentes.

CIME Ingenieros, en tanto, según explica uno de sus trabajadores, se encuentra laborando en Ventanilla desde el miércoles 19. La compañía tiene como clientes no solo a Repsol, sino a PetroPerú, Backus, Molitalia, entre otras compañías.

La mayoría de estas empresas, salvo Disal que se dedica a transportar los residuos a la Refinería La Pampilla, coordinan labores de limpieza en la orilla. El trabajo principal, de acuerdo a lo observado por Salud con Lupa, consiste en retirar el petróleo con absorbentes, lampas o camiones que, a través de una manguera gigante, succionan el material contaminado. Hasta la fecha, de acuerdo a Repsol, se ha recuperado el 35% del petróleo derramado en el mar, que en total supera los diez mil barriles y no los seis mil que había reportado la empresa española en un inicio.

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