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Fotos: Liz Tasa
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"Tomógrafo inoperativo": un problema constante en 13 hospitales del país

Dos de los cuatro tomógrafos de los hospitales que administra el Gobierno Regional de Puno están malogrados desde comienzos de año, lo que perjudica a cientos de usuarios que deben pagar de su bolsillo por sus placas en servicios privados. La situación es similar en otros once hospitales de Loreto, San Martín, Lambayeque, La Libertad, Huancavelica, Piura, Junín y Lima, pese a que la mayoría de equipos tiene menos de diez años de antigüedad.

Victoria Mamani lleva casi tres horas sentada frente al consultorio de traumatología del Hospital Carlos Monge Medrano de Juliaca, el principal servicio de salud que tiene la ciudad más grande de la región Puno. Mientras espera ser atendida por el médico junto a una decena de pacientes, con una mano toma un manto y se cubre la cabeza para tratar de aliviar su malestar, y con la otra sostiene los resultados de una tomografía que le realizaron hace tres días, luego de que sufrió un accidente de tránsito.

La tarde del viernes 11 de agosto, Victoria regresaba a casa luego de realizar unas compras en el centro de la ciudad cuando el conductor del mototriciclo en el que viajaba perdió el control. El vehículo, ensamblado a partir de una moto lineal y un triciclo, se volcó y la cabeza de su pasajera impactó contra el suelo. Los transeúntes la auxiliaron y llevaron al área de emergencia del hospital. Allí el médico que la atendió le dijo a sus familiares que necesitaba con urgencia una tomografía de su cerebro para conocer el daño que había sufrido, pero que tenían que hacerla de forma particular porque el tomógrafo del hospital está malogrado.

Al igual que Victoria, cada día diez pacientes -ocho del Seguro Integral de Salud (SIS) por su situación de pobreza o pobreza extrema- requieren de una tomografía en el Hospital Carlos Monge Medrano. Un tomógrafo permite captar imágenes de rayos x de cualquier parte interna del cuerpo, como el cerebro, abdomen, tórax o la columna vertebral, para detectar fracturas, hemorragias, tumores, coágulos de sangre y otros males en cuestión de minutos. Sin embargo, en la puerta de la sala de tomografía un letrero colocado a mediados de enero advierte que el equipo “se encuentra en mantenimiento”.

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El techo del Hospital Carlos Monge Medrano de Juliaca se cae a pedazos cerca a la sala inoperativa de tomografía.
Foto: Liz Tasa

El tomógrafo del Hospital Carlos Monge Medrano costó un millón 700 mil soles y ha sido usado durante nueve años por los pacientes hasta que se desconfiguró por una baja en la tensión eléctrica. Desde el 2019, el personal del servicio de tomografía ha reportado falencias en el equipo y ha solicitado mantenimientos -como advierte la Contraloría General de la República-, pero estos no fueron realizados.

El personal que atiende en las áreas de radiología y ecografía confirma que el tomógrafo está malogrado desde hace ocho meses y recomienda a los pacientes realizarse los análisis en servicios privados. Basta recorrer los viejos pasillos del hospital para observar que al menos 12 pacientes llevan enormes sobres con tomografías realizadas de manera particular en Resosur, la Clínica Americana y el Dr. Pari. En la práctica, los pacientes deberían ser referidos a otros hospitales, pero la burocracia y la falta de equipos médicos lo impiden. Puno cuenta con 15 hospitales, pero sólo seis están equipados con tomógrafos: cuatro son administrados por el gobierno regional, en los distritos de Juliaca, Puno, Ilave y Ayaviri, y los otros dos por el Seguro Social de Salud (EsSalud), en Juliaca y Puno.

Lo que sucede con los tomógrafos en la región del altiplano es un reflejo de un problema sistemático en los servicios de salud del país. Salud con lupa solicitó al Ministerio de Salud (Minsa), a EsSalud y a cada uno de los 25 gobiernos regionales reportes del estado actual de los tomógrafos que son usados en sus hospitales e institutos especializados. Hasta el cierre de este reportaje y habiéndose vencido el plazo para recibir la información de acceso público, el Minsa, el seguro social y los gobiernos regionales de Huancavelica, Callao, Lambayeque, Puno, Amazonas, Loreto y Cajamarca reportaron que cuentan con 140 tomógrafos, de los cuales 13 están inoperativos y tres están a punto de ser dados de baja porque su tiempo de vida expiró.

De los 13 tomógrafos computarizados inoperativos, seis han sido adquiridos por las autoridades regionales de Puno, Huancavelica, Lambayeque, Loreto y San Martín; y los siete restantes por EsSalud en Piura, Lima, Junín y La Libertad.

Los equipos fueron instalados entre el 2008 y 2019, y la mayoría tiene un tiempo de vida de diez años. Sin embargo, usualmente reportan fallas antes de cumplir ese periodo que no se resuelven pronto. Por ejemplo, los tomógrafos de EsSalud en los hospitales Víctor Lazarte Echegaray de la Libertad y Guillermo Almenara Irigoyen de Lima se instalaron entre el 2017 y 2018, y están inoperativos desde febrero y abril de este año, respectivamente, porque los proveedores no quieren cotizar la reparación ante la falta de pagos de la sede central de EsSalud. El tomógrafo del Hospital Nacional Edgardo Rebagliati Martins, mientras tanto, lleva inoperativo dos meses porque aún está en proceso de compra la pieza que se malogró.

Dos de los tomógrafos inoperativos aún no están instalados. Uno de ellos se encuentra en el Hospital José Peña Portuguez de Tocache, en San Martín, desde hace dos años a la espera de que se termine de implementar la sala de tomografía. El otro equipo médico fue donado por el Hospital Regional de Loreto en mayo de 2018 al Hospital Santa Gema de Yurimaguas, pero aún está guardado en cajas de madera en las instalaciones de la Red de Salud de Alto Amazonas porque el nuevo hospital no cuenta con el espacio adecuado para usarlo. La jefa de la Unidad de Control Patrimonial del Hospital Santa Gema de Yurimaguas, Evelyn Florindez, indicó en un informe que se trata de un “equipo desfasado tecnológicamente” y que no está registrado en su sistema patrimonial porque supuestamente en la donación no se siguieron todos los procedimientos normados. Aún así, recomienda la pronta instalación para verificar si el equipo funciona o está malogrado.

Sin referencias cercanas a otros hospitales

En uno de los módulos de atención a los usuarios instalados al ingreso del Hospital Carlos Monge Medrano, una trabajadora de la Superintendencia Nacional de Salud (Susalud) dice que las personas que necesitan de una tomografía deberían ser referidas a hospitales cercanos que brinden el servicio de tomografía, pero no sucede así. Las personas no son enviadas al Hospital San Juan de Dios en Ayaviri, a una hora y media de distancia en auto, porque allí les han indicado que sólo están atendiendo a sus pacientes. Tampoco son enviadas al Hospital Regional Manuel Núñez Butrón, a una hora de Juliaca, porque su tomógrafo también está malogrado.

Nos comunicamos con el director del hospital, Víctor Candia, para conocer qué alternativas se les brindan a los pacientes en Juliaca mientras se repara o adquiere otro tomógrafo, pero no respondió ninguna de las consultas. Solo a la Defensoría del Pueblo le ha informado que algunos pacientes de consulta externa que pueden movilizarse por sus propios medios son referidos al Hospital de Ilave, a dos horas de Juliaca, mientras la situación de los pacientes hospitalizados es incierta.

La falta de este equipo médico prolongó la atención de Victoria Mamani y también su dolor. El día del accidente, sus hijos y esposo la llevaron a varios servicios privados que realizan tomografías, pero todos estaban cerrados. A eso de las ocho de la noche llegaron a la Clínica Americana y allí la atendieron, pero le dijeron que el informe con los resultados se lo entregarían recién el lunes porque el encargado de elaborarlo ya había terminado su turno y no trabaja los sábados ni domingos.

Sin muchas opciones, decidieron realizarle la tomografía en la clínica, pero no contaron con que les iba a costar 480 soles, más del doble de lo que pagaría un paciente sin seguro en el Hospital Carlos Monge Medrano. Jonathan Apaza, uno de los hijos de Victoria, cuenta que pidieron prestado dinero para cubrir el examen, pero para entonces ya habían pasado más de tres horas desde el accidente.

Cuando la mujer, de 42 años de edad, regresó al área de emergencia del hospital, el médico sólo le recetó unos calmantes para el dolor y le programó una cita para el lunes 14 de agosto con el especialista de traumatología. Mientras tanto, todo el fin de semana se la pasó llorando sin saber que tenía una leve acumulación de líquido en los tejidos blandos del cerebro -algo que se conoce como edema-, una fisura en la parte derecha del cráneo y un hematoma.

Nueve meses de espera para un nuevo equipo

El Hospital Regional Manuel Núñez Butrón es otro de los establecimientos de salud más importantes de Puno y uno de los más antiguos. Cada mañana, desde hace 57 años, sus instalaciones se llenan de pacientes que provienen de las 13 provincias de la región en busca de atención médica. Sin embargo, después de esperar semanas o meses para obtener una cita se topan con la precariedad del sistema de salud: no hay medicinas en la farmacia, tienen que tolerar el retraso de los médicos al iniciar su turno y, si necesitan exámenes complejos, tienen que pagarlos de su propio bolsillo porque algunos equipos también están malogrados.

En una habitación bajo llave que debería recibir a unos 15 pacientes al día, se encuentra el tomógrafo del hospital que dejó de funcionar definitivamente hace cuatro meses. Siete de las tarjetas de su CPU se han malogrado por antigüedad y repararlas costaría 300 mil soles. Las piezas se tendrían que mandar a fabricar a Japón porque están descontinuadas en el mercado, explica el director de la institución, Jaime Vargas. También asegura que ya está en curso la solicitud para adquirir un nuevo tomógrafo, junto a tres ecógrafos, un fibroscopio y otros equipos médicos valorizados en total en 6 millones de soles. Se instalarían como mínimo en febrero del próximo año siempre que no haya demoras en el proceso de compra.

Mientras tanto, Jaime Vargas cuenta que todos los pacientes con Seguro Integral de Salud (SIS) y Seguro Obligatorio de Accidentes de Tránsito (SOAT) que necesitan una tomografía son atendidos. Los que no están en situación de gravedad son referidos a una hora del establecimiento, al Hospital de Ilave, y los otros son enviados a un servicio que terceriza tomografías. La realidad muestra, sin embargo, que decenas de pacientes tienen que recurrir a un servicio privado y gastar dinero de su bolsillo.

Así sucedió con Alcides Manzano, un albañil de 38 años de edad que ha dejado de trabajar desde hace un año porque tres hernias en su columna vertebral le impiden estar mucho tiempo de pie, sentado o acostado. En mayo pasado llegó al Hospital Regional Manuel Núñez Butrón y el médico del área de neurocirugía le dijo que necesitaba una tomografía lumbar, pero que se la tenía que sacar de manera particular porque el tomógrafo se acababa de malograr. Alcides le solicitó que lo enviara a otro hospital, pero el médico le respondió que su atención podría tardar meses y necesitaba los resultados a la brevedad.

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Alcides Manzano sostiene la tomografía que se realizó de manera particular para no esperar semanas a ser atendido en algún hospital de Puno.
Foto: Liz Tasa

Acompañado por su esposa, no le quedó más alternativa que ir a la Universidad Nacional del Altiplano, también ubicada en el distrito de Puno, y sacarse el examen que le costó 350 soles. Su próxima cita sería en un mes pero, como no soportaba más el dolor, se atendió en una clínica. “Tenemos SIS, pero vamos a las clínicas porque nos atienden más rápido, aunque luego nos endeudemos. Me han dado inyecciones y gracias a eso ha disminuido el dolor y ya puedo caminar mejor”, cuenta Alcides.

Ahora ha regresado al hospital regional porque pasará consulta médica para tramitar su certificado de discapacidad. El 2018, mientras trabajaba en una obra en su natal Chucuito, Alcides se cayó de una escalera y se golpeó la espalda. Trató su leve dolor con reposo en casa durante dos semanas y luego regresó a trabajar. No imaginó que el dolor volvería el año pasado y que con el paso de los meses sería más intenso. Existe la posibilidad de una operación, pero en el hospital regional le han indicado que no pueden realizarla porque no cuentan con especialistas. Por esa razón, por su mala infraestructura y déficit de equipos, los servicios de salud de Puno han sido declarados en emergencia el mes pasado.

Problemas con los proveedores e insumos

En noviembre de 2019, el Hospital Regional Docente Las Mercedes de la ciudad de Chiclayo, en Lambayeque, anunció en medios de comunicación y redes sociales que ya contaba con un tomógrafo de última generación, valorizado en 3.2 millones de soles, que iba a beneficiar entre ocho a 12 pacientes al día, sobre todo a los de menos recursos económicos. Sin embargo, a los 45 días el equipo se descalibró y estuvo inoperativo por cinco días hasta que la compañía proveedora solucionó el problema como parte de la garantía que brindaba. Se trata de la Empresa de Tecnología Industrial Nacional, conocida como Tecnasa e investigada en el caso el “Club de las Farmacéuticas” por vender equipos médicos sobrevalorados por más de 30 millones de soles al Seguro Social de Salud entre el 2018 y 2021.

A menos de un año de haber sido reparado el tomógrafo, en diciembre de 2020 cuando el sistema de salud estaba colapsado por la covid-19, su tubo de rayos x se quemó. La pieza no ha sido reemplazada aún porque Tecnasa sostiene que el daño no se produjo por fallas de origen, sino por los constantes cortes de energía eléctrica que ha habido en el hospital y que no se evitaron ante la falta de grupos electrógenos. Tecnasa también se ha negado a realizar mantenimientos al tomógrafo porque dice que no puede hacerlo mientras esté inoperativo. Han pasado casi tres años y el caso sigue en una disputa legal, mientras tanto los pacientes son referidos al Hospital Regional de Lambayeque u optan por los servicios privados.

La inoperatividad no es el único problema relacionado con estos millonarios equipos médicos. Entre el 2016 y agosto de este año, la Contraloría General ha supervisado hospitales e institutos especializados del país y ha detectado que al menos 23 tomógrafos estaban malogrados, no se les realizaba mantenimiento, carecían de insumos para usarlos o generaron casos de corrupción por la tercerización del servicio.

Ante la falta de un tomógrafo propio, el Hospital Nacional Sergio E. Bernales de Comas suscribió un convenio el 31 de mayo de 2011 -que se extendió hasta el 30 de junio 2022- con la empresa Grupo Quito SAC para que esta le brinde a sus pacientes el servicio de tomografía, resonancia magnética, mamografía y densitometría ósea corporal las 24 horas del día, sin importar si es domingo o feriado. Los equipos fueron colocados en las instalaciones del hospital; sin embargo, al menos 42 informes de los médicos de guardia diurna y nocturna del área de emergencia muestran que entre el 2020 y 2022 no se brindaba el servicio de tomografía con regularidad, lo que generó que los pacientes, pese a su estado crítico, sean enviados a otros servicios públicos, privados o a diferentes sedes del Grupo Quito.

Varios de los pacientes tramitaron ante el seguro la devolución del dinero que gastaron en realizarse tomografías privadas, dado que el Grupo Quito incumplió el convenio y no prestó el servicio de tomografía, pero sus solicitudes fueron declaradas improcedentes por falta de documentos que acrediten los gastos. El hospital en vez de atender sus pedidos, les recomendó denunciar los hechos ante la Superintendencia Nacional de Salud (Susalud).

Los informes de la Contraloría General de la República también advierten que a pesar de que en el país son necesarios los tomógrafos hay hospitales que los tienen guardados durante años, como sucede con el Hospital José Peña Portuguez de Tocache. Este establecimiento, que atiende a cerca de 150 mil pacientes en la región San Martín, adquirió en diciembre de 2021 un moderno tomógrafo por 2.9 millones de soles para hacerle frente a la emergencia sanitaria por la covid-19, pero hoy sigue guardado porque no se termina de adecuar la sala donde operará. Varios hospitales adquirieron tomógrafos durante la pandemia para cubrir la demanda de los pacientes que necesitaban saber en qué estado se encontraban sus pulmones; sin embargo, el órgano de control ha detectado compras sobrevaloradas y a empresas con malos antecedentes de contrataciones.

Tomografo de Tocache Reter Ramos
Cubierto de bolsas azules: así luce hoy el único tomógrafo de Tocache, en San Martín, en vez de beneficiar a más de 300 pacientes al mes.
Foto: Reter Ramos

Durante una inspección, en octubre pasado, la Contraloría General de la República verificó que el equipo estaba envuelto con bolsas y sus cables de conexión estaban sueltos y enredados en el suelo y la pared. Al parecer, adecuar el ambiente no era una de las prioridades del hospital.

Para entonces tampoco se había capacitado al personal sobre el correcto manejo del tomógrafo, su cuidado y conservación. A inicios de agosto de este año, mientras no se terminaban de pintar las paredes ni el techo de la sala de tomografía, el gerente regional de Infraestructura del Gobierno Regional de San Martín, Fernando Meléndez, anunció que pronto el equipo estará en funcionamiento, pero no dio una fecha exacta.

Ahora, si los tomógrafos logran ser instalados sin problemas, también suele existir el riesgo de que no sean utilizados por la falta de íopamidol, un medicamento incluido en el Petitorio Nacional Único de Medicamentos Esenciales (PNUME) que ayuda a diagnosticar ciertos trastornos del cerebro, corazón y el sistema nervioso al momento de realizar tomografías con contraste. El Instituto Nacional de Enfermedades Neoplásicas (INEN) de Lima, por ejemplo, a inicios de año tenía poco stock de íopamidol hasta que se quedó sin el medicamento a finales de marzo. Eso ocasionó que entre el primero de enero y el 19 de abril de 2023, 5,239 órdenes de tomografías de pacientes oncológicos afiliados al seguro social no sean atendidas. El desabastecimiento se dio porque el Centro Nacional de Abastecimiento de Recursos Estratégicos en Salud (Cenares) no distribuyó las medicinas que debía adquirir en la compra centralizada 2022-2023.

Los problemas con los tomógrafos de Puno y el resto del país son grandes, pero más la lentitud de las autoridades para solucionarlos. Ni las visitas de congresistas, la Defensoría del Pueblo, representantes de la Fiscalía y funcionarios de la Contraloría General de la República han logrado acelerar las reparaciones o nuevas adquisiciones, mientras los más perjudicados siguen siendo los pacientes.

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